Micrófono con el cable cortado y credencial con el texto PRENSA sobre una mesa de madera en una calle de noche.

Un micrófono con el cable cortado y una credencial de prensa ilustran las amenazas y la censura al ejercicio del periodismo de investigación. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La violencia contra periodistas en México ha experimentado una transformación en los últimos años, ampliando su alcance más allá de los ataques físicos y psicológicos.

Además de asesinatos y agresiones, se han consolidado tácticas como el uso de leyes para intimidar, la estigmatización pública y la proliferación de discursos de odio, de acuerdo con la Dra. Mireya Márquez Ramírez, especialista en comunicación de la Universidad Iberoamericana, quien alertó sobre los riesgos que esta diversificación representa tanto para la prensa como para la sociedad en general.

Este problema no se limita al gremio periodístico, también existe un silenciamiento de voces críticas que afecta directamente a la democracia y al derecho ciudadano de acceder a información veraz.

PUBLICIDAD

“Las democracias van cayendo cuando se empiezan a silenciar voces críticas. El punto no es acallarlas sino crear las condiciones para que la libertad de expresión y el derecho a la información se ejerzan en un ambiente seguro. El interés de ciudadanía no es voltear a otro lado cuando hay malos gobiernos sino exigirles rendición de cuentas”, señaló la especialista.

Esta tendencia preocupa porque, mientras aumentan los riesgos, la confianza social en los medios de comunicación disminuye. De acuerdo con la investigadora, la credibilidad de la prensa en México ha descendido más de 17 puntos en la última década, lo que agrava la vulnerabilidad del periodismo independiente y de calidad.

PUBLICIDAD

Actualmente, las formas de hostigamiento hacia periodistas han adquirido matices más sutiles, principalmente con el uso de leyes para intimidar, junto con la difusión de discursos de odio y señalamientos, generando lo que se conoce como chilling effect: un fenómeno que frena el ejercicio libre del periodismo en el país.

Ocho de cada diez comunicadores en la Ciudad de México han sido víctimas de estos discursos, y quienes tienen mayor visibilidad en medios audiovisuales o plataformas digitales suelen ser blancos frecuentes.

El impacto incrementa para reporteros de minorías o mujeres, ya que sufren ataques que combinan su labor profesional con aspectos personales o de identidad. En el caso femenino, la violencia puede expresarse a través de mensajes misóginos y acoso sexual, sumando capas de agresión que dificultan la labor informativa.

PUBLICIDAD

Infografía con texto sobre censura en México, un micrófono con libreta encadenado e iconos de intimidación a periodistas.
Una infografía señala que el ochenta por ciento de los comunicadores en la Ciudad de México ha sufrido discursos de odio y presiones que inhiben el ejercicio libre del periodismo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los fenómenos más preocupantes es la estigmatización impulsada por actores políticos o grupos de poder. Según la Dra. Márquez Ramírez, la descalificación pública de periodistas desde instancias oficiales puede detonar campañas de acoso digital a través de redes sociales, donde los algoritmos suelen amplificar los mensajes hostiles.

La vulnerabilidad aumenta por la precariedad laboral: no es igual enfrentar una agresión contando con el respaldo de una empresa mediática que hacerlo como reportero independiente. El apoyo, en muchos casos es inexistente, lo que deja a los trabajadores expuestos a mayores riesgos y desprotegidos ante la presión social y política.

PUBLICIDAD

El deterioro progresivo de la libertad de prensa tiene implicaciones que trascienden al ámbito periodístico, por lo que el debate es sobre el derecho de la sociedad a estar informada. Episodios históricos como el sismo de 1985, la matanza de Tlatelolco o la Guerra Sucia muestran cómo la censura priva a la ciudadanía mexicana de herramientas para exigir cuentas al poder.

La académica advirtió que el debilitamiento de la democracia puede ocurrir de manera gradual, a medida que las voces críticas son silenciadas y la sociedad pierde acceso a información relevante. El periodismo debe ser un contrapeso para cualquier gobierno, sin importar el partido, para garantizar que la rendición de cuentas sea una realidad y no una excepción.

PUBLICIDAD