Una ráfaga de disparos sacudió durante la madrugada el sector N de Mi Perú, en el Callao. Dos sujetos llegaron hasta el pasaje Juanita y abrieron fuego contra la vivienda de una dirigente vecinal antes de escapar hacia la parte alta de Perú 2000.
La propietaria aseguró que nunca recibió amenazas antes del atentado. En declaraciones a Latina Noticias, sostuvo que nadie le envió mensajes ni le advirtió sobre un posible ataque. “Espero que sea una confusión”, afirmó.
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El atentado ocurrió pocos días después de otro episodio de intimidación registrado en el Callao, donde una granada y una nota amenazante fueron encontradas frente a la sede del Poder Judicial. Hasta el momento, las autoridades no han informado de un vínculo entre ambos casos. Por el ataque en Mi Perú, dos personas fueron detenidas, entre ellas un menor de edad.

De acuerdo con el reporte de Latina Noticias, los hechos ocurrieron durante la madrugada en el sector N de Mi Perú. Testigos señalaron que dos sujetos bajaron en la zona conocida como pasaje Juanita y, tras ubicarse frente al inmueble, comenzaron a disparar.
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Los atacantes efectuaron más de una veintena de disparos contra la vivienda y huyeron rápidamente hacia la parte alta de Perú 2000. La balacera sorprendió a los residentes, quienes salieron de sus viviendas luego de escuchar la ráfaga y encontraron evidencias del ataque en el inmueble.
Una de las viviendas afectadas presenta al menos cinco impactos de bala. La cantidad de disparos elevó el riesgo para quienes se encontraban dentro del domicilio y para los vecinos de los alrededores. Pese a ello, el ataque no dejó personas heridas, según el reporte periodístico.

Los residentes aseguran que un hecho de estas características resulta inusual en el sector. Consultado por Latina Noticias sobre lo ocurrido y las necesidades de la comunidad, un vecino expresó un pedido concreto a las autoridades: “Que haya un poquito más de seguridad, nada más queremos nosotros acá”.
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Después de la balacera, una de las principales interrogantes gira en torno al motivo del ataque. La propietaria de la vivienda afirmó que nunca recibió amenazas antes de que los sujetos llegaran al lugar y dispararan contra su domicilio.
“Pero que me hayan mandado un mensaje, algo así, no he recibido”, contó la agraviada a Latina Noticias. La mujer insistió en que tampoco tenía conocimiento de alguna advertencia relacionada con su vivienda o con su actividad como dirigente vecinal.
Ante la posibilidad de que el atentado tuviera un objetivo distinto, la propietaria manifestó su esperanza de que se trate de una equivocación. “Espero que sea una confusión”, dijo durante la entrevista. La declaración deja abierta la incógnita sobre si los atacantes buscaban amedrentarla directamente o si el inmueble fue confundido con otro.
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La Policía Nacional deberá determinar ahora qué motivó el ataque y cuál fue la participación de los dos detenidos. Entre ellos se encuentra un menor de edad, cuya identidad no fue difundida. La comisaría de Mi Perú inició las diligencias para recoger testimonios y reunir elementos que permitan esclarecer el atentado.
El ataque contra la vivienda ocurrió pocos días después de otro hecho que generó alarma en el Callao. El lunes 31 de agosto, una granada fue encontrada dentro de una bolsa blanca colocada sobre el cerco perimétrico de la sede del Poder Judicial ubicada en la avenida Dos de Mayo.
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Junto al artefacto también había una prenda azul y una nota con contenido amenazante. La Policía no reveló el mensaje ni precisó quién habría sido su destinatario. Tampoco informó sobre alguna exigencia económica vinculada con el hallazgo, por lo que el móvil permanecía bajo investigación.
Agentes de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) llegaron al lugar, aislaron el sector y realizaron la intervención correspondiente. Como medida preventiva, la Policía cerró uno de los carriles de la avenida Dos de Mayo mientras los especialistas evaluaban el objeto. La Corte Superior de Justicia del Callao informó que no hubo heridos ni daños materiales.
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La institución judicial calificó el episodio como un acto de “amedrentamiento o intimidación” y puso a disposición de la Policía y el Ministerio Público el material necesario para las investigaciones. Las diligencias incluyen la revisión de cámaras de seguridad y las pericias sobre el artefacto, la bolsa, la prenda y la nota. Hasta ahora, las autoridades no han establecido una conexión entre este caso y el ataque contra la vivienda de Mi Perú.