
La promesa de una “bazuca” de USD 75.000 millones para contener una eventual corrida cambiaria busca enviar una señal al mercado antes de las elecciones presidenciales de 2027. Javier Milei presentó esa cifra durante Argentina Week París como prueba de que el Gobierno tendría recursos suficientes para enfrentar episodios de volatilidad.
Sin embargo, distintos analistas advirtieron que una parte de esos fondos no está disponible de forma inmediata o depende de decisiones políticas y financieras ajenas al Banco Central de la República Argentina (BCRA), por lo que la cuenta oficial estaría sobrestimada.
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El cálculo libertario se compone de USD 20.000 millones en compras de reservas del BCRA desde las elecciones de 2025, otros USD 20.000 millones correspondientes a un swap con Estados Unidos, otros USD 20.000 millones de un acuerdo similar con China y USD 15.000 millones vinculados a la posibilidad de vender contratos de dólar futuro para influir sobre el mercado contado.
La discusión no se centra solo en la magnitud de la cifra, sino en la liquidez efectiva de cada componente
La discusión no se centra solo en la magnitud de la cifra, sino en la liquidez efectiva de cada componente. Las reservas compradas pueden haber sido utilizadas para pagos o intervenciones previas; los swaps, que son intercambios de monedas entre bancos centrales, requieren condiciones políticas especiales para su activación; y la operatoria de futuros tiene límites fijados en el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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El anuncio también se produce en un escenario donde el Gobierno busca sostener el esquema de bandas cambiarias sin ventas del BCRA y, al mismo tiempo, acumular divisas para afrontar vencimientos de deuda.
La disponibilidad de dólares para defender el tipo de cambio puede verse reducida si el Tesoro necesita utilizar reservas para cubrir compromisos financieros o si el financiamiento externo no se concreta, en un contexto de suba del índice de riesgo país que encarece la deuda local.

A eso se suma una cuestión de expectativas. Para los analistas, la exhibición de poder de fuego puede funcionar como una advertencia al mercado, aunque también puede abrir interrogantes si los recursos que integran la cuenta no tienen el mismo grado de disponibilidad ni pueden utilizarse sin costos sobre las reservas, la emisión monetaria o el programa financiero.
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La consultora EcoGo sostuvo que la estimación oficial sobrestima la capacidad de intervención disponible. Según su cálculo, el poder de fuego ascendería a USD 25.000 millones sin contemplar una línea de liquidez de Estados Unidos y a USD 45.000 millones si esa asistencia estuviera habilitada.
El informe destacó que los USD 6.500 millones adquiridos por el Tesoro dentro de los USD 20.000 millones anunciados ya se habían utilizado para defender el esquema cambiario antes de las elecciones de octubre. Sobre las compras del BCRA, indicó que de los cerca de USD 14.500 millones acumulados quedarían USD 8.000 millones en reservas, luego de descontar ventas al Tesoro y pagos de los Bonos para la Reconstrucción de una Argentina Libre (Bopreal).
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La estimación oficial sobrestima la capacidad de intervención disponible. Según su cálculo, el poder de fuego ascendería a USD 25.000 millones (Eco Go)
La consultora encabezada por Marina Dal Poggetto agregó que las reservas netas, bajo la metodología del FMI, se ubicaban en USD -3.923 millones al cierre de su informe, USD 1.500 millones por debajo del nivel de un mes antes. Respecto del swap con China, planteó que solo unos USD 8.000 millones podrían transformarse en liquidez. Cabe destacar que la actual administración devolvió los USD 5.000 millones que habían sido activados durante el gobierno de Alberto Fernández.
Eco Go también cuestionó el cálculo sobre el mercado de futuros. “El tope de intervención en futuros acordado con el FMI en la última revisión es de USD 9.000 millones, no de USD 15.000 millones”, señaló. Y añadió que la línea de liquidez con Estados Unidos dependería en buena medida del resultado de las elecciones estadounidenses de noviembre próximo.
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En esa misma línea, el analista financiero Christian Buteler consideró que el Gobierno “está sobrestimando fuertemente la cantidad de dólares de los cuales dispone”. También remarcó que una parte de los recursos podría utilizarse solo si el tipo de cambio alcanza el techo de la banda de flotación.
Buteler observó que el dólar mayorista se encuentra aproximadamente 25% por debajo de ese límite. Desde su perspectiva, una suba de esa magnitud podría generar tensiones antes de que el BCRA quede habilitado para intervenir con los instrumentos previstos en el esquema cambiario.
A la vez, cuestionó que se incluyan las exportaciones como si fueran dólares ya disponibles por el ente monetario. “Las exportaciones no son dólares del Gobierno”, sostuvo. Explicó que el BCRA debería comprar esas divisas con emisión de pesos y que esos pesos podrían luego presionar nuevamente sobre la demanda de moneda extranjera.
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Las exportaciones no son dólares del Gobierno (Buteler)
Bajo la perspectiva de María Castiglioni Cotter, directora de C&T Asesores Económicos, los swaps “son para usar y van a estar para usar eventualmente. No son solamente relevante los swaps, sino también el hecho de que la perspectiva de aumento de exportaciones y superávit comercial es muy favorable. Es algo muy distintivo de esta época respecto de otros momentos donde Argentina estaba sin cepo y enfrentaba incertidumbre electoral o de mayor riesgo de cambio de reglas”.
“Es interesante lo que están armando para defender eventualmente una fuerte demanda de dólares. De todas maneras, siempre la discusión es hasta dónde va a llegar, teniendo en cuenta que sin cepo los individuos están dolarizándose todos los meses. Sigue habiendo una demanda de pesos bastante chica y el Banco Central no está emitiendo. Acá es clave el equilibrio fiscal y eso colabora”, sumó Castiglioni Cotter.
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Y añadió: “Teniendo en cuenta que el mercado teme el riesgo de reversión de políticas y de reglas de juego, es sensato que el Gobierno arme un set de defensas para evitar tanta volatilidad en un contexto de una economía altamente monetaria donde el ahorro es precisamente en dólares”.
Para Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, el Gobierno comenzó a prepararse para el proceso electoral de 2027 con acumulación de reservas y una reducción de la posición vendida del BCRA en el mercado de futuros, que se ubicó por debajo de los USD 300 millones a fines de agosto, cuando llegó a rozar los USD 7.000 millones en septiembre de 2025. Aun así, afirmó que “hablar de un poder de fuego de USD 75.000 millones parece exagerado”.
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Piccardo interpretó que Milei busca comunicar una advertencia al mercado: “No me corran, porque los corro a ustedes”. No obstante, dijo que sería necesario contar con un respaldo explícito de Estados Unidos para que la línea de swap se convierta en una herramienta de intervención efectiva.
“El hecho de que exista una línea de swap no implica que los fondos estén disponibles de forma automática”, afirmó. Según su análisis, la utilización de esos recursos requiere la autorización del gobierno que concede la asistencia. Recordó que en 2025 la intervención estadounidense ayudó a sostener el tipo de cambio dentro de las bandas durante un período de turbulencia y que luego el BCRA recompuso compras de divisas y desarmó esa asistencia.
El especialista también puso el foco en el programa financiero. A propósito de este tema, alertó que, si el Gobierno no logra colocar Bonares —bonos en dólares que se emiten en el mercado local— por las tasas de interés que exige el mercado secundario, quedará abierta la duda sobre la posibilidad de captar los USD 5.000 millones previstos por esa vía. Si esos recursos no llegan, sostuvo, las reservas podrían destinarse al pago de deuda y reducirían el margen de intervención cambiaria.
Sería necesario contar con un respaldo explícito de Estados Unidos para que la línea de swap se convierta en una herramienta de intervención efectiva (Piccardo)
El economista de Econviews, Alejandro Giacoia, coincidió en que la disponibilidad de los swaps con China y Estados Unidos depende de definiciones políticas. “Tanto en el swap con China como con Estados Unidos juega mucho la política para que se permita usarlos”, afirmó.
Giacoia consideró que la asistencia de Estados Unidos podría ser más probable, aunque expresó dudas sobre que alcance un monto tan elevado. También observó que cualquier decisión de respaldo financiero deberá ser justificada por la administración estadounidense ante su propio electorado.

Sobre las compras de reservas, sostuvo que el BCRA todavía no alcanzó los USD 20.000 millones mencionados por Milei. Afirmó que todavía hay margen de tiempo y que la cosecha fina, junto con los primeros meses del próximo año, podrían favorecer nuevas adquisiciones de divisas. De todos modos, planteó que “es mejor que esas reservas se mantengan acumuladas”.
La discusión hacia 2027 quedará así atada a la evolución de las reservas líquidas, la capacidad de obtener financiamiento y la decisión de Estados Unidos y China sobre la eventual activación de las líneas de swap.