¿Una almohada demasiado blanda puede explicar el dolor de cuello que aparece al despertar? Aunque la evidencia disponible apunta a que la firmeza y la capacidad de sostener la cabeza y el cuello durante toda la noche son factores que pueden influir en el descanso, especialistas aclaran que no es el único detalle a considerar.
Tras una revisión de estudios hechos en los últimos años sobre el diseño de almohadas y la calidad del sueño, fisioterapeutas de la Universidad de Sídney publicaron un informe donde advierten que existe en la actualidad cierta tendencia a elegir modelos demasiado blando que pueden causar dolor cervical.
Como señalan en su informe, el problema radicaría en que la sensación que ofrece una almohada durante los primeros minutos no necesariamente coincide con su comportamiento después de varias horas. A medida que el peso de la cabeza comprime el relleno, la cabeza puede hundirse y alterar la posición del cuello.
Otro estudio realizado mediante encuestas encontró a su vez que las personas que utilizaban almohadas de plumas, generalmente más suaves y flexibles, reportaban una menor calidad del sueño y comodidad que quienes recurrían a opciones más firmes, como las de espuma de látex.
ELECCIÓN A MEDIDA
Sin embargo, como señalan algunos especialistas en dolores cervicales, la elección de una almohada no puede reducirse solamente a su grado de firmeza. Para el licenciado en Kinesiología Gerardo Cozzi, integrante del Colegio de Kinesiólogos de la Provincia de Buenos Aires, las diferencias físicas entre las personas hacen que no exista una única opción adecuada para todos.
“La almohada es como el cepillo de dientes: cada cual tiene una que le resulta mejor; por eso hay tanta variedad. Pasa que las personas somos distintas físicamente en nuestro biotipo”, sostiene el kinesiólogo al señalar que entre un individuo y otro varían la altura, el largo del cuello, el peso de la cabeza, que oscila entre 5 kilos, y la forma de dormir”.
“Hay quienes no pueden dormir más que boca abajo, frente a lo cual uno les sugiere que no usen almohada; y hay otros que tienden a dormir de costado, donde conviene que la cabeza quede en una posición neutra, ni muy baja ni muy alta, para lo cual las almohadas de espuma de látex de alta densidad son las más recomendables”, menciona Cozzi.
Pero “lo cierto -remarca el especialista- es que en esta cuestión no hay una verdad absoluta que sea aplicable a todos en general. Es por eso que para determinar qué tipo de almohada resulta más recomendable para cada quien los kinesiólogos solemos evaluar distintos factores a medida que tratamos al paciente; entre ellos la posición que tiende a adoptar al dormir”.
La memoria del material también constituye un factor a tener en cuenta. Las almohadas de plumón o fibra sintética pueden alcanzar su firmeza definitiva en una o dos noches, mientras que las de espuma viscoelástica pueden necesitar varias semanas para adaptarse a la forma de la cabeza.
En suma, si se tiende a sufrir dolor de cuello al despertar, la elección de una almohada que nos ayude a evitarlo no debería basarse únicamente en lo que le resulta bueno a los otros ni tampoco en la sensación de comodidad al probarla por primera vez.
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