El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este domingo que Will Scharf será el próximo asesor legal de la Casa Blanca, un puesto desde el que tendrá a su cargo la orientación jurídica del Ejecutivo y la gestión de asuntos que involucren al Gobierno ante los tribunales. El cambio se hará efectivo el 1 de septiembre, cuando Scharf sustituirá a David Warrington, quien abandonará la administración para incorporarse al sector privado.
Trump comunicó el nombramiento mediante una publicación en Truth Social en la que destacó la trayectoria jurídica de Scharf y su experiencia trabajando para él.
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“Will es duro, fuerte e inteligente. También ama a nuestro país y respeta la ley”, escribió el mandatario.
“¡Will Scharf hará un gran trabajo como asesor legal de la Casa Blanca!”, agregó.
Trump también recordó que el abogado lo representó en distintos procesos, incluidos casos que llegaron hasta la Corte Suprema.
Scharf ocupa actualmente el cargo de secretario de personal de la Casa Blanca, una función que lo sitúa entre los principales funcionarios encargados de coordinar los documentos y decisiones que llegan al presidente. Antes de incorporarse al Gobierno, desarrolló una carrera como abogado y fiscal federal. También trabajó en el sector privado y fue asistente jurídico de dos jueces de tribunales federales de apelaciones.
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Su traslado a la oficina jurídica de la Presidencia le dará responsabilidades considerablemente más amplias. El asesor legal de la Casa Blanca aconseja al presidente y a sus colaboradores sobre cuestiones constitucionales, legislación, órdenes ejecutivas y otras decisiones gubernamentales. Además, mantiene una relación institucional directa con el Departamento de Justicia y participa en asuntos relacionados con indultos, designaciones judiciales y litigios que involucren al mandatario en su condición oficial.
La oficina también desempeña un papel importante cuando el Congreso inicia investigaciones sobre la administración. Ante eventuales solicitudes de información, citaciones o procedimientos legislativos, sus abogados ayudan a determinar la respuesta de la Casa Blanca y los límites legales de las actuaciones presidenciales.
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La llegada de Scharf se producirá pocos meses antes de las elecciones legislativas de noviembre, en las que los republicanos intentarán conservar el control del Congreso. Una eventual victoria demócrata podría abrir la puerta a nuevas investigaciones sobre las decisiones adoptadas durante el segundo mandato de Trump, aumentando la carga de trabajo de la oficina jurídica.

El nuevo asesor también llega al cargo después de haber dirigido la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, organismo encargado de revisar proyectos de construcción y renovación de instalaciones federales en Washington. Trump lo había designado para presidir esa entidad en julio de 2025.
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Durante su gestión al frente de la comisión, Scharf participó en el proceso que terminó con la aprobación del proyecto para construir un gran salón de eventos en el complejo de la Casa Blanca. La iniciativa, cuyo costo estimado ronda los 400 millones de dólares, contempla una importante transformación del sector donde se encontraba el Ala Este.
La autorización administrativa no puso fin a las disputas legales alrededor de la obra. Un tribunal federal de apelaciones ordenó recientemente detener los trabajos al considerar que el proyecto no contaba con la autorización del Congreso necesaria para avanzar. Trump anunció que recurrirá ante la Corte Suprema.
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El reemplazo de Warrington supone así un cambio en uno de los puestos jurídicos más sensibles de la Presidencia. Warrington había sido asesor legal de Trump durante su campaña presidencial y posteriormente asumió la conducción de la oficina jurídica de la Casa Blanca.
Su salida permitirá a Scharf ocupar el cargo desde septiembre, con la tarea de asesorar al presidente mientras la administración enfrenta desafíos judiciales y un escenario político condicionado por las elecciones legislativas.