(Imagen Ilustrativa Infobae)

Sentarse muchas horas seguidas envía señales al cerebro para conservar energía, lo cual favorece la sensación de agotamiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir ocho horas y seguir agotado puede tener muchas causas distintas: desde el aire del dormitorio, la falta de fibra hasta una cena muy tardía, explican los especialistas.

La doctora Estefanía Belén Mondin, médica del Servicio de Psiquiatría del Hospital Italiano y magister especialista en Psiquiatría, (MN 14051) explicó a Infobae que las causas de agotamiento pueden ser físicas y psicológicas.

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“Tanto la inadecuada alimentación como la falta de descanso pueden generar cansancio o agotamiento, pero también cuestiones como el estrés, preocupaciones o alteraciones anímicas pueden provocar sensaciones de fatiga, cansancio y falta de energía”, señaló. Y completó: “Asimismo, no debemos olvidar que afecciones médicas/orgánicas pueden generar anemia, debilidad física y cansancio, para lo cual es importante tener los controles médicos al día”.

En cuanto a los factores psicológicos, la médica señaló que el estrés, la ansiedad o la depresión pueden generar también la pérdida de energía, de interés y de disfrute por las actividades, generando una sensación de aburrimiento y cansancio.

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Hombre de cabello oscuro apoya su cabeza en sus brazos sobre una mesa de madera. Viste una camisa de manga larga color claro, el fondo es oscuro.
No alcanzar los 30 gramos diarios de fibra afecta la liberación de azúcar en sangre y disminuye la energía disponible (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • 1. Aire viciado en el dormitorio. La doctora Jemma King, advirtió en The Guardian que el aire del dormitorio puede afectar el descanso, según estudios. “Cierra la puerta, cierra la ventana, añade una pareja y un calefactor, y para las 3 de la mañana un dormitorio típico se sitúa en 1.500 a 2.500 ppm de dióxido de carbono”, dijo al medio.

King agregó que, por encima de 1.000 ppm, la eficiencia del sueño cae, se reduce el sueño profundo y aumenta el cortisol salival al despertar. Su recomendación fue simple: abrir la ventana, incluso solo dos centímetros es suficiente.

  • 2. Falta de exposición a la luz natural. El doctor Brendan Gabriel, que investiga bioquímica metabólica en la Universidad de Aberdeen, sostuvo en The Guardian que la evidencia sugiere que la luz diurna mejora el sueño y el control del azúcar en sangre porque ayuda al cuerpo a distinguir entre el día y la noche a través de los ritmos circadianos.
Mujer sentada en el borde de una cama con sábanas blancas y manta azul, su cabeza inclinada. Hay plantas, un libro y una taza en las mesas de noche.
Dormir ocho horas no siempre garantiza energía, el aire del dormitorio y la alimentación influyen en el cansancio según especialistas (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • 3. Sueño más ligero y liviano. “A medida que pasan los años las personas tienen más despertares nocturnos, debido a cualquier ruido o por luz, y les cuesta más volver a dormirse”, indicó a Infobae la doctora Stella Maris Valiensi (MN 94777), neuróloga a cargo de la sección Medicina del Sueño del Hospital Italiano de Buenos Aires.
  • 4. Cena tardía. King explicó que las proteínas, en especial los trozos grandes de carne, tardan entre cuatro y seis horas en digerirse, y que la grasa retrasa aún más ese proceso, mientras la digestión eleva la temperatura corporal y desvía sangre hacia el intestino, en contra del enfriamiento nocturno necesario para el sueño profundo. La especialista sugirió cenar temprano, concentrar las comidas más pesadas al mediodía y dejar para la noche verduras, proteínas más livianas como pescado, pollo y carbohidratos de origen vegetal.
Hombre Computadora VisualesIA
La falta de luz natural dificulta que el cuerpo distinga entre el día y la noche, afectando los ritmos circadianos y la calidad del descanso
  • 5. Presbisueño. Así como aparece la presbicia después de los 40, con los años no se duerme igual, lo que impacta en el bienestar físico y mental. Esta tendencia implica que el reloj biológico se adelanta, la calidad del descanso disminuye y es frecuente despertarse más temprano.
  • 6. Falta de actividad física. King sostuvo que pasar muchas horas sentado puede enviar al cerebro una señal de que algo no va bien y empujarlo a conservar energía, incluso sin enfermedad real. Su consejo fue levantarse cada 30 minutos y moverse durante dos minutos; además, una caminata de 10 minutos después del almuerzo reduce la glucosa posprandial y favorece la energía de la tarde.
  • 7. Cama. King sostuvo en The Guardian que los excrementos de ácaros y las fibras sintéticas pueden desencadenar respuestas inflamatorias leves que causan congestión nocturna, picazón y microdespertares, y añadió que las personas con alergia a los ácaros del polvo tienen mucha más probabilidad de reportar insomnio. Entre las recomendaciones figuran lavar la ropa de cama cada semana con detergente sin fragancia, usar fundas antiácaros en colchón y almohadas, y airear la cama durante 10 minutos por la mañana.
Mujer de unos 45 años, cabello oscuro, apoyada en una pared beige con brazos cruzados. Su cabeza está inclinada hacia abajo con expresión de fatiga visible.
La rumiación, o pensamiento repetitivo sobre preocupaciones, agota recursos mentales e impide un sueño reparador (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • 8. Falta de fibra. Muchas personas no alcanzan la ingesta diaria recomendada de fibra de al menos 30 g. Sin embargo, una alimentación rica en fibra puede ayudar a la adecuada liberación de azúcar en sangre, proporcionando una energía más duradera y constante, afirmó la doctora Emily Leeming, investigadora del King’s College de Londres en The Guardian.
  • 9. Ansiedad. Distintas investigaciones han comprobado que los síntomas de ansiedad aumentan por la noche. Un estudio de 2022 llamó a este fenómeno como la “mente después de la medianoche”, y descubrió que los riesgos y abuso de sustancias también se incrementan a la madrugada. Otro estudio, publicado en 2024 en Psychiatry Research, determinó que la ansiedad general alcanza su punto máximo en varios momentos a lo largo del día: alrededor de las 8 am, las 4 pm y la 1 am, pero los pensamientos ansiosos son peores por la noche.
  • 10. Rumiación. Centrarse de forma repetitiva en el miedo o la preocupación puede encerrar la mente en un ciclo difícil de romper, lo que incrementa la ansiedad y agota los recursos mentales. Identificar señales de rumiación, como repetir pensamientos o anticipar escenarios negativos, es clave para interrumpir ese patrón y descansar mejor. También pueden ayudar el mindfulness y hacer terapia. “Nunca debemos olvidarnos que la necesidad de ir al baño, el dolor crónico, la necesidad de tomar medicamentos de noche y preocupaciones son causas que también provocan un sueño no reparador”, advirtió la doctora Valiensi.
Cuatro personas, dos mujeres y dos hombres, vestidas con ropa deportiva, caminan o trotan con intensidad por un sendero pavimentado en un parque verde y soleado.
Realizar actividad física diaria ayuda a liberar endorfinas y contribuye a combatir el agotamiento físico y mental (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Mondin señaló que para salir del cansancio es esencial seguir una rutina saludable en cuanto a la alimentación y horas de sueño.

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“Establecer hábitos saludables de alimentación, descanso y de ejercicio físico, el cual genera la liberación de endorfinas cuya función en el cerebro es inducir la sensación de placer y bienestar”. La doctora brindó las siguientes recomendaciones:

  • Realizar actividad física para liberar tensiones.
  • Practicar respiración profunda y utilizar técnicas de relajación.
  • Dormir al menos 8 horas.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
Dormir al menos ocho horas por noche es fundamental para la recuperación del cuerpo y la mente según expertos (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Planificar las actividades, incluyendo también las comidas, el descanso y la recreación.
  • Comer despacio y con tranquilidad, al momento de almorzar y cenar.
  • Evitar las bebidas estimulantes y alcohólicas, sal, azúcar, cafeína en exceso, tabaco, grasas saturadas, harinas refinadas.
  • Desconexión digital. “El uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse es una de las prácticas más comunes en la actualidad y, al mismo tiempo, perjudiciales para el sueño, lo que incide en la energía al día siguiente”, afirmó la doctora Malnis. Por lo tanto, es importante en el momento de descanso apagar notificaciones y silenciar apps.

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