Los autores del estudio señalaron que las rutas migratorias y el uso del espacio de la tortuga verde ayudan a medir riesgos de pesca y choques con embarcaciones
Un estudio sobre tortugas marinas frente a la costa de Brasil identificó 2 estrategias migratorias distintas en machos adultos de tortuga verde tras la temporada reproductiva.
El trabajo siguió a ejemplares durante 3 temporadas de cría y halló que una parte de los animales recorre largas distancias, mientras otra permanece en la misma zona durante todo el año.
De acuerdo con la publicación de la revista Marine Ecology Progress Series, el hallazgo aporta datos sobre un grupo mucho menos estudiado que las hembras, ya que regresan a playas de anidación, lo que permite a los científicos marcarlas y monitorearlas con mayor facilidad.
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Según detalló Phys.org, los machos, en cambio, casi nunca vuelven a tierra después de entrar al mar al nacer, una diferencia que dejó vacíos importantes sobre sus desplazamientos y sobre las áreas marinas clave para su supervivencia.
La investigación se centró en un sitio remoto de reproducción frente a la costa brasileña entre 2019 y 2022. El equipo rastreó a la misma población de machos adultos desde fines de primavera hasta comienzos del verano para identificar patrones de movimiento y zonas con alta densidad durante y después del apareamiento.

Alrededor del 80% de los ejemplares marcados migró entre 300 y 1.000 kilómetros hacia distintas áreas de alimentación después de reproducirse. Mientras que el 20% restante permaneció en la zona de reproducción a lo largo de todo el año.
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“Muchas tortugas realizaron migraciones de larga distancia, algunas de ellas durante casi un mes”, afirmó Armando Barsante Santos, coautor del estudio e investigador posdoctoral del grupo de investigación sobre tortugas marinas de la universidad.
“Su sentido de la navegación es impresionante, e identificar las rutas que utilizan durante sus migraciones oceánicas es fundamental para la gestión de su conservación”, sostuvo el investigador.
Las aguas costeras de Brasil constituyen un área relevante de alimentación para las tortugas verdes adultas, la especie más abundante en el entorno brasileño. Esa región, además, alberga zonas de anidación y reproducción, lo que refuerza su valor biológico.
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Las etiquetas satelitales reunieron datos sobre frecuencia de inmersiones, profundidad y duración; ese registro permitió comparar el comportamiento de los machos que permanecieron en el área reproductiva con el de aquellos que emprendieron migraciones.
Los resultados mostraron que las tortugas residentes realizaron inmersiones diurnas frecuentes y cortas, junto con inmersiones nocturnas largas. En el caso de las migratorias, el estudio detectó una variedad de patrones de buceo.
Los autores plantearon que esas diferencias podrían responder a la necesidad de reducir el riesgo de detección por depredadores y de disminuir la resistencia del movimiento del agua y el costo energético del desplazamiento.
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Santos explicó que comprender el uso tridimensional del ambiente ofrece más detalles sobre la exposición de los reptiles marinos a ciertas artes de pesca o a choques con embarcaciones, lo que puede servir para medir cómo se superponen las actividades humanas con los animales.

Mariana Fuentes, profesora de oceanografía y ciencia ambiental y otra de las coautoras del estudio, sostuvo que evaluar la superposición entre hábitats clave —como corredores migratorios y áreas de alta densidad de tortugas— y amenazas de origen humano resulta necesario para redefinir estrategias de conservación en la región.
La investigadora añadió que, dado que existen artes de pesca que operan en la superficie, en aguas intermedias y en el fondo marino, resulta necesario conocer cómo el uso del espacio por parte de los ejemplares coincide con esas capas.
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Esa comparación puede orientar estrategias destinadas a compatibilizar el uso del ambiente entre personas y animales, además de mejorar la efectividad de las zonas marinas protegidas que, según el artículo, ya cubren más de una cuarta parte de las aguas brasileñas.

El estudio vinculó estos datos con otro problema biológico que afecta a la especie: las tortugas marinas presentan determinación sexual dependiente de la temperatura; valores térmicos más bajos producen ejemplares masculinos y temperaturas más altas producen hembras.
A medida que suben las temperaturas a escala global, nacen más hembras, lo que modifica el equilibrio de la población. Los machos cumplen funciones esenciales en la diversidad genética, la conectividad entre poblaciones y el éxito reproductivo.
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Santos indicó que una de las preguntas abiertas apunta a cuántas hembras puede fecundar un solo individuo y en qué medida su comportamiento puede amortiguar esos cambios ambientales.
También afirmó que conocer cuántos adultos reproductores necesita una población para mantener su capacidad de respuesta es una información difícil de obtener debido al acceso limitado a estos ejemplares.