Una especialista en ciberseguridad advierte que la mayoría sigue actuando de manera reactiva y empieza a protegerse después del ataque.
02 de agosto 2026, 07:15hs

La mayoría de las empresas se entera de sus vulnerabilidades después de un ataque. (Imagen: ChatGPT)
La mayoría de las empresas no sabe que tiene una vulnerabilidad hasta que un ciberdelincuente la encuentra primero. En un escenario donde la transformación digital avanzó más rápido que las estrategias de protección, muchas organizaciones siguen descubriendo sus fallas de seguridad cuando el daño ya comenzó.
“En la primera auditoría, prácticamente siempre encontramos vulnerabilidades críticas. La diferencia no está en tenerlas o no, sino en descubrirlas antes que un atacante”, explica a TN Tecno Magalí Dos Santos, especialista en ciberseguridad y fundadora de EDS Informática.
Según la experiencia de la compañía, 9 de cada 10 empresas detectan problemas de seguridad recién después de haber sufrido un incidente. Además, durante el último año, el 93% de las organizaciones evaluadas pudo ser comprometida durante pruebas de hacking ético, mientras que los hallazgos de vulnerabilidades críticas aumentaron un 83% interanual.
Las amenazas que más preocupan a las empresas
Los ataques actuales combinan diferentes técnicas y ya no dependen de una única puerta de entrada. Entre las amenazas más frecuentes aparecen el ransomware —que cifra la información para exigir un rescate—, el phishing y el robo de credenciales.
Datos internacionales muestran que el ransomware está presente en el 48% de los incidentes más relevantes, mientras que el phishing representa el 16% de los accesos iniciales y el robo de credenciales otro 13%.

El gran problema de las empresas: buscan seguridad después del hackeo (Imagen: GeminiAI)
“Hoy el phishing cambió de escenario. El 40% de estos engaños ya ocurre a través del celular, mediante WhatsApp, SMS o llamadas. Si ese dispositivo está conectado a la red corporativa, puede convertirse en una puerta de entrada hacia toda la empresa”, señala Dos Santos.
El factor humano continúa siendo uno de los puntos más débiles: el 62% de las brechas de seguridad involucra algún componente relacionado con las personas.
“Seis de cada diez ataques pasan primero por una persona antes que por una computadora. No hablamos de empleados distraídos, sino de organizaciones criminales que utilizan ingeniería social cada vez más sofisticada, incluso con ayuda de inteligencia artificial”, explica.
Cuando la empresa se entera, el atacante puede llevar meses adentro
Uno de los principales problemas de la ciberseguridad actual es el tiempo que pasa entre la intrusión y la detección.
En ataques visibles, como un ransomware, los atacantes pueden permanecer en una red alrededor de 14 días antes de ser descubiertos. En otros incidentes más silenciosos, como el robo de información, la detección puede demorarse cerca de seis meses.
“Muchas empresas se enteran porque un cliente avisa, un banco detecta movimientos extraños o porque reciben directamente un pedido de rescate. Para ese momento, el atacante ya convivió durante semanas o meses dentro de la organización”, advierte la especialista.
Además, cerca de la mitad de las empresas afectadas no identifica el incidente por sus propios medios, sino que recibe una alerta externa.
El falso respaldo del backup
Uno de los errores más comunes es asumir que tener una copia de seguridad garantiza la recuperación ante un ataque.
“Menos del 5% de las pymes tiene un backup realmente seguro. No alcanza con hacer una copia: tiene que estar aislada de la red, almacenada fuera de la empresa y probada periódicamente”, explica Dos Santos.
La advertencia cobra relevancia porque muchos grupos de ransomware intentan atacar primero las copias de seguridad para impedir que la organización pueda recuperar sus datos.
Las pymes también están en la mira
La ciberseguridad dejó de ser una preocupación exclusiva de bancos o grandes compañías. En la actualidad, las pequeñas y medianas empresas se convirtieron en objetivos frecuentes porque suelen tener menos recursos destinados a prevención.
Salud, comercio electrónico, retail y construcción aparecen entre los sectores más expuestos por el tipo de información que manejan y por la cantidad de operaciones digitales que realizan.
“El atacante no elige por tamaño, sino por oportunidad. Evalúa cuánto vale la información, cuánto daño puede generar y qué tan sencillo es ingresar”, sostiene Dos Santos.
“El desafío es que la ciberseguridad deje de funcionar como un bombero que apaga incendios y empiece a trabajar como un seguro que evita que ocurran”, resume.
Qué pueden hacer las empresas para reducir riesgos
Aunque las amenazas son cada vez más sofisticadas, muchas intrusiones podrían evitarse con medidas básicas:
- Activar autenticación de doble factor (MFA).
- Mantener sistemas y aplicaciones actualizados.
- Usar contraseñas únicas y gestores de claves.
- Contar con backups seguros y verificados.
- Capacitar al personal frente a intentos de engaño.
“La mayoría de los ataques exitosos no utiliza técnicas imposibles de detectar. Aprovecha fallas básicas. La prevención sigue siendo mucho más económica que enfrentar las consecuencias de un incidente que puede detener una operación completa”, concluye Dos Santos.