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Francisco Ricós

31/07/2026

Actualizado 02/08/2026 - 01:34h.

El abandono de campos de cultivo, en especial en los municipios de interior de la Comunitat Valenciana, está jugando un papel que algunos podrían considerar inesperado pero está desarrollándose con una lógica irrefutable.

Los campos, en especial en los pueblos cercanos a las montañas, suelen encontrarse relativamente cerca del área urbana. Al dejarse de trabajar, el monte se apodera de nuevo de estas tierras, se pueblan de maleza y dejan de ejercer una labor de cortafuegos. Antes de dejarse perder, estos campos trabajados, limpios, labrados, se conducían como una verdadera barrera contra el fuego entre los montes y el área poblada.

Hoy en día la falta de rentabilidad y el envejecimiento de la población del mundo rural ha motivado que sean miles las hectáreas de huerta o de secano que han dejado de cultivarse en la Comunitat Valenciana. Nada menos que 16.000 en los últimos cinco años, afirma Carles Peris secretario del sindicato agrario la Unió, y 180.000 en el acumulado de las últimas décadas, aseguran desde la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA). Además, desde la organización patronal puntualizan que se trata de un proceso largo en el tiempo pero que «en los últimos años va a más». Solamente en 2025 se dejaron de cultivar nada menos que 3.548 hectáreas en territorio valenciano. Los datos de AVA, sostienen, salen del recuento anual de suelo agrícola abandonado que realiza el Ministerio de Agricultura.

La mayor superficie dejada de cuidar entre 2024 y 2025 fue la de cítricos, con casi 2.800 hectáreas; le siguieron los almendros, con casi 2.400; 599 hectáreas de viñedo; y frutas de hueso, 446 hectáreas menos. Sin embargo creció en 1.360 la extensión de olivar y en 1.704 la de flores y hortalizas, entre otras. El saldo final, 3.548 hectáreas perdidas en un año.

Con motivo del incendio de la sierra de Espadán, AVA ha solicitado un cambio en las políticas agrarias y en la prevención de incendios forestales. Se trata de unas peticiones encaminadas básicamente a disminuir las trabas burocráticas y que la ganadería tenga facilidades para pastar en la montaña.

El estudio elaborado por AVA se ha realizado a partir de la encuesta Esyrce del Ministerio de Agricultura. Desvela que la Comunitat Valenciana dejó de cultivar las mencionadas casi 3.600 hectáreas, lo que implica un retroceso interanual del 2,01% de su suelo agrícola y batió el récord histórico de casi 180.000 hectáreas de cultivo abandonadas.

¿A qué se debe? Según AVA a la sostenida crisis de rentabilidad en la mayoría de las producciones agrarias y a los devastadores efectos de la DANA del 29 de octubre de 2024.

Pero mientras Valencia, Castellón y Alicante perdían superficie agraria, España en su conjunto recuperó 1.257 hectáreas de cultivo y redujo las tierras abandonadas a 1.029.278 hectáreas. Es llamativo que la Comunitat Valenciana represente el 17,5% de los campos de cultivo echados a perder. Es la autonomía con mayor superficie dejada de trabajar, a pesar de tener mucha menos extensión que otras como Castilla-La Mancha (153.698 hectáreas), Andalucía (130.515 hectáreas, Castilla-León (116.222 hectáreas) y Aragón (116.057 hectáreas).

(Paula Hernández)

Los sindicatos agrarios advierten de que el proceso de abandono de campos de cultivos se está acelerando año tras año

Por su parte, Carles Peris, secretario general de La Unió, afirma que «en los últimos cinco años se han abandonado alrededor de unas 16.000 hectáreas de cultivo».

«El abandono de tierras cerca de una zona forestal siempre incentiva que haya más combustible o que, por ejemplo, se acerquen cada vez más los fuegos a las poblaciones porque se ha renunciado a tratar las tierras que antes eran de cultivo y todavía tienes que realizar más esfuerzo en proteger la trama urbana, en derivar medios aéreos y bomberos a las poblaciones para evitar que les entre el fuego», declara el secretario general de La Unió.

«Ahí redunda la importancia del sector agrario que si se pudiera mantener y estuvieran cultivados esos campos que envuelven muchas veces las localidades de interior, o próximas a zonas forestales, siempre tendrían más protección porque harían de cortafuegos», defiende el secretario general de La Unió, preocupado por la situación.

«El campo cultivado ejerce de cortafuegos y desgraciadamente cada vez tenemos menos campos cultivados porque son zonas de interior, desfavorecidas, de bajo rendimiento, de secano y como no acompaña la rentabilidad de esas explotaciones pues los propietarios acaban abandonando», describe Peris.

Un 20% menos de cabezas de ganado

El declive de la ganadería, una profesión de capa caída a causa de las dificultades que suben y los beneficios que bajan, se concreta en una cifra muy concreta: las cabezas de ganado con las que cuenta la Comunitat. De algo más de 423.000 ejemplares entre ganado ovino, caprino y bovino en 2020, se ha pasado a algo más de 339.000 en 2025. Esto supone que en apenas un lustro una de cada cinco cabezas ha desaparecido de los campos y las granjas de la Comunitat Valenciana. Esto supone que hay menos creadores de cortafuegos naturales.

Las ovejas son las mayoritarias en este recuento. Suman más de la mitad de animales y su declive también está siendo evidente. Cada vez es más difícil verlas por los montes y muchos niños nunca han llegado a verlas. De algo más de 285.000 ovejas que había en la Comunitat el año de la pandemia (2020) se ha pasado a poco más de 223.000 en 2025.

Por contra, quienes mejor aguantan el tirón es el ganado bovino (vacas, toros, bueyes y terneros). En 2020 había algo más de 57.000 y las últimas cifras señalan que se superan los 55.500 ejemplares.

Y otra cuestión ¿Cómo es posible que no se pueda recoger piñas en el monte? Ni leña. Y ni se le ocurra a alguno de los pocos pastores que quedan en nuestros pueblos del interior llevar a sus animales a pastar a una zona de montaña para la que no tenga un permiso porque si lo pillan, la multa la tiene garantizada. Y si se trata de un espacio protegido, la cosa ya es seria.

La sanción por recolectar piñas del suelo sin autorización administrativa, oscila entre los 100 y 1.000 euros. Mucho más cuanto mayor sea el nivel del mal ocasionado. Y se multa porque se considera que se trata de un aprovechamiento forestal.

La Comunitat pierde superficie agraria mientras la tendencia nacional es la contraria al recuperarse 1.257 hectáreas

¿Qué sucede? Que los montes no se limpian o no se limpian tanto como deberían para que no haya incendios forestales. Que los montes acumulan mucho material fácilmente consumible por el fuego y se convierten en un polvorín. Que si se cae un pino se suele quedar en el sitio. Que el aprovechamiento de los montes es un trabajo duro, poco reconocido y económicamente poco rentable. Además, está plagado de trabas burocráticas. La Administración, ya sea la central o las autonómicas, no da facilidades para que se emprenda esta labor.

Las principales organizaciones agropecuarias valencianas, AVA y La Unió, llevan años advirtiendo de esta situación y reclamando un cambio en beneficio del sector ganadero, que a la vez sería beneficioso para el monte.

Multa por desbrozar

Es ganadero desde niño y con plena dedicación desde que dejó el colegio. De eso hace ya unos cuantos años. Sergio Centelles tiene medio millar de animales entre reses bravas y otras para carne. Se muestra muy crítico con las administraciones, en especial con la europea.

«Esto no es solo en España. Es en toda Europa ya. Es la agenda 2030 en la que el sector primario molesta y lo quieren hacer desaparecer haciéndole la vida imposible», se lamenta.

Tiene, junto a su mujer, un par de fincas en la zona del Maestrat. «Los incendios de antes no son como los de ahora», sostiene. «La única manera de controlarlos es limpiando el monte y poniendo facilidades al sector primario. El monte agradece a los animales y los animales al monte. Es de sentido común», afirma Centelles.

¿Por qué motivo los ganaderos no disponen de un fácil acceso a que sus animales pasten en el monte? «La situación es que entre los parajes naturales, las zonas de paso de aves y las áreas protegidas no dan permisos para desbrozar y eso para nosotros es negativo», sostiene Sergio.

El ganadero Sergio Centelles y al fondo dos de sus reses.

El ganadero Sergio Centelles y al fondo dos de sus reses.

(LP)

El ganadero, que trabaja en la provincia de Castellón, defiende sin dudar que «en muchos sitios la masa forestal se come el pasto y la administración pone trabas para que se pueda desbrozar y pueda haber animales en el monte».

Y si se entra al monte con vacas, ovejas o cabras, por ejemplo, para que pasten y no disponen de preceptivo permiso administrativo en regla y por escrito, o se preparan las parcelas para el pasto antes de que de manera oficial hayan sido adjudicadas, llegan las sanciones económicas.

«Esto no es un bulo. Te aseguro que no. Es muy real. A mi mujer la denunciaron por desbrozar un trozo de bancal que tenía pedido. La multaron porque aún no le habían dado por escrito el permiso, pero sí se lo habían dado de palabra. Fueron 1.000 euros de denuncia por quitar la miseria del bancal, que no era prepararlo para cultivar. Claro que denuncian. No son bulos», se lamenta.

El 17,5% de todos los campos de cultivo que se echaron a perder en España se concentran en Valencia, Castellón y Alicante

Sergio Centelles afirma que tiene un amigo, también ganadero, que por el incendio de la sierra de Espadán ha tenido que trasladar a sus animales a otra finca porque corría el riesgo de perderlos «y los ecologistas no han colaborado para nada. Ecologismo es vivir del cuento y no dejar vivir al que quiere trabajar», se queja.

Indica Centelles que el incendio de la sierra de Espadán «hoy les ha tocado a ellos pero mañana puede tocar aquí. La suerte es que no ha habido víctimas mortales. La suerte entre comillas es que Espadán no es zona muy ganadera. Si hubiera sido en mi zona o por Morella que hay mucha más ganadería hubiera sido un desastre mayor».

Defiende también que por las pegas que pone la administración a la hora de utilizar los pastos naturales ha habido un descenso en el número de rebaños de ovejas y vacas.

Créditos

  • Textos:

    Paco Ricós.

  • Infografías:

    P. Cabezuelo

  • Animales
  • Agricultura
  • Comunidad Valenciana
  • Incendios forestales