El ciudadano británico que quiera adquirir un Bentley fabricado hace seis años y con solo 7.000 millas (11.265 kilómetros) recorridas solo necesita disponer de 125 libras, unos 150.000 euros, y asumir que el antiguo propietario del vehículo era el expríncipe Andrés, un nombre ya indisociable del caso Epstein. Andrew Mountbatten-Windsor, el nombre oficial del hijo de Isabel II una vez quedó desposeído de títulos y honores, ha puesto a la venta su vehículo personal, que tuvo matrículas personalizadas, añadidas por el propio Andrés, que aludían a su título de Duque de York, en un concesionario de Doncaster (Inglaterra).
Se conocen al menos dos ocasiones en el que Andrés fue visto al volante del vehículo. Una, cuando acudió al funeral de su padre en 2021; la otra, cuando asistió al bautizo de su nieta en 2022. Según el concesionario, el Bentley Flying Spur fue comprado nuevo hace seis años por 220.000 libras, antes de que Mountbatten-Windsor repintara en verde competición Barnato su color azul original y colocara unas matrículas con las letras “DOY” (Duke of York).
El coche cuenta con interior de cuero color crema y madera de nogal y techo solar panorámico.
Andrés se deshizo del vehículo, que quedó desprovisto de las matrículas asociadas a su título nobiliario, en 2025, cuando lo vendió a un concesionario especializado en Bentley. La matrícula personalizada ya no figura en la página web de la agencia británica de matriculación y permisos de conducir, afirma The Times.

El coche fue adquirido posteriormente por Portland Autos, en Bawtry, aunque Clive Watson, propietario de este proveedor de vehículos de alta gama, explicó que el equipo no se dio cuenta inicialmente de que había pertenecido a la familia real. “Descubrimos que tenía un historial de mantenimiento muy extraño, así que hicimos algunas averiguaciones y vimos que había sido un coche de la Casa Real. Al final atamos cabos y conseguimos reconstruir toda la historia”, explicó Watson a The Times.
El Bentley cuenta con interior de cuero color crema y madera de nogal y techo solar panorámico.
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Esta semana Andrew presentó un recurso de revisión judicial para cuestionar si los investigadores actuaron conforme a la ley al registrar sus residencias en la finca de Sandringham y en Royal Lodge, en Windsor, en relación con los archivos de Jeffrey Epstein. Carlos III ha dejado claro que sus fondos privados no se utilizarán para sufragar el procedimiento.