Elsevier. (2026). Librarian of the Future: Early Insights from a Global Survey. Elsevier. https://www.elsevier.com/insights/librarian-of-the-future-preview

El informe preliminar Librarian of the Future, publicado por Elsevier, analiza la transformación del papel de los bibliotecarios académicos y universitarios ante los cambios tecnológicos, la evolución de la investigación científica y las nuevas exigencias de las instituciones de educación superior. El estudio recoge las opiniones de 1.095 profesionales de bibliotecas universitarias de 88 países, con una muestra ponderada para reflejar la distribución mundial de estos profesionales. Sus resultados muestran que las bibliotecas tienen la oportunidad de reforzar su posición como socios estratégicos de la investigación, ampliando sus funciones más allá de la gestión de colecciones y el acceso a la información para participar de manera más activa en la toma de decisiones, la mejora de la calidad científica y el desarrollo de políticas institucionales.

Uno de los aspectos más destacados del estudio es la importancia creciente de las competencias personales, relacionales y estratégicas en el ejercicio de la profesión bibliotecaria. La resiliencia y el juicio ético son consideradas las habilidades interpersonales más importantes, tanto en el presente como en los próximos cinco años: el 88 % de los encuestados destaca su relevancia actual y el 92 % prevé que seguirá siendo fundamental en el futuro. Sin embargo, el cambio más significativo se observa en las capacidades de negociación e influencia. Mientras que el 69 % considera importantes estas competencias actualmente, la cifra aumenta hasta el 83 % cuando se pregunta por su importancia futura. Pese a ello, solamente el 53 % de los profesionales afirma sentirse competente en este ámbito. Estos datos ponen de manifiesto una brecha entre las habilidades que las bibliotecas necesitarán para afrontar los nuevos desafíos y la preparación que sus profesionales consideran tener en la actualidad. Por tanto, la formación bibliotecaria deberá prestar mayor atención a la comunicación, la negociación, el liderazgo, la capacidad de establecer alianzas y la defensa del valor de los servicios bibliotecarios ante los responsables institucionales.

La inteligencia artificial constituye otro de los ejes centrales del informe y aparece como una oportunidad para que los bibliotecarios asuman un papel de liderazgo dentro de sus instituciones. El 83 % de los participantes identifica la IA como uno de los principales factores de transformación del entorno de la investigación, mientras que el 81 % considera que su uso inadecuado representa un riesgo importante para la integridad del registro científico. En este contexto, el 82 % cree que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial, y el 67 % afirma utilizar herramientas de IA al menos semanalmente en su actividad profesional. No obstante, solo el 30 % señala que su institución dispone de una política de gobernanza de la inteligencia artificial ya implantada. Esta diferencia entre la rápida incorporación de las herramientas y la limitada consolidación de políticas institucionales evidencia la necesidad de desarrollar marcos claros para su utilización responsable. Las bibliotecas pueden contribuir mediante programas de formación, orientación sobre la evaluación crítica de los resultados generados por IA, identificación de errores y referencias inventadas, protección de la integridad académica y promoción de prácticas transparentes en la investigación.

El estudio también revela una distancia entre la contribución real de las bibliotecas y el reconocimiento que reciben como agentes estratégicos dentro de las universidades. El 83 % de los encuestados considera que los investigadores recurren a las bibliotecas en busca de apoyo, y el 62 % cree que existe un reconocimiento positivo de su impacto. Sin embargo, únicamente el 53 % opina que el profesorado y los investigadores perciben la biblioteca como un socio estratégico. Esta diferencia resulta especialmente significativa, ya que disponer de servicios especializados y ofrecer un apoyo eficaz no garantiza que la institución comprenda plenamente su valor. El reto consiste en hacer más visible la contribución bibliotecaria a la calidad de la investigación, la gestión de datos, la publicación científica, el acceso abierto, la evaluación de la producción académica y la difusión del conocimiento. Para ello, resulta fundamental fortalecer las relaciones con los departamentos, los grupos de investigación y los equipos directivos, así como demostrar el impacto de los servicios mediante evidencias, resultados e indicadores que permitan vincular la actividad bibliotecaria con los objetivos institucionales.

En esta misma línea, el 75 % de los participantes espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios. La investigación del futuro exige una cooperación más estrecha entre bibliotecarios, investigadores, responsables de tecnología, especialistas en comunicación científica y equipos encargados de la integridad académica. La expansión de la inteligencia artificial, las políticas de ciencia abierta, las limitaciones presupuestarias y la necesidad de preservar la fiabilidad de la literatura científica impulsarán una participación más activa de los bibliotecarios en los procesos de decisión. Esto implica evolucionar desde un modelo centrado principalmente en responder a demandas puntuales hacia otro más integrado en el ciclo de investigación: desde la búsqueda y evaluación de fuentes hasta la publicación, la difusión, la preservación y la medición del impacto de los resultados. El profesional bibliotecario puede actuar así como intermediario entre la tecnología y las personas, facilitando el acceso a recursos fiables, promoviendo prácticas responsables y ayudando a que los avances tecnológicos se traduzcan en mejoras reales para la comunidad académica.

En conjunto, los resultados dibujan un futuro profesional en el que el conocimiento técnico seguirá siendo imprescindible, pero deberá complementarse con habilidades de liderazgo, pensamiento crítico, comunicación, negociación y colaboración institucional. La inteligencia artificial no aparece únicamente como una herramienta que modifica las tareas bibliotecarias, sino también como una oportunidad para ampliar la responsabilidad de las bibliotecas en la alfabetización informacional y digital, la integridad científica y el uso ético de las nuevas tecnologías. Para aprovecharla, será necesario invertir en formación continua, actualizar las competencias profesionales y desarrollar políticas institucionales que permitan abordar los riesgos de forma coordinada. Conviene recordar que esta página presenta resultados preliminares de una investigación más amplia de Elsevier; por ello, sus conclusiones deben interpretarse como una aproximación a las percepciones de bibliotecarios académicos y no como una descripción universal de todas las tipologías de bibliotecas. Aun con esta limitación, el estudio ofrece argumentos relevantes para defender una biblioteca universitaria más visible, colaborativa y estratégicamente integrada en la investigación y en la transformación digital de las instituciones.

Cuestiones clave

1. Las competencias profesionales del futuro

  • Resiliencia y juicio ético: el 88 % las considera importantes actualmente; la cifra asciende al 92 % de cara a los próximos cinco años.
  • Negociación e influencia: su importancia prevista aumenta del 69 % al 83 %.
  • Brecha competencial: solo el 53 % de los profesionales afirma dominar suficientemente la negociación y la influencia.

Cuestión clave: ¿están los bibliotecarios preparados para influir en las decisiones institucionales, defender el valor de sus servicios y liderar los cambios que afectan a las bibliotecas?

2. Inteligencia artificial: de usuarios a líderes

  • 82 % considera que los bibliotecarios deberían liderar las iniciativas de alfabetización en inteligencia artificial.
  • 67 % utiliza herramientas de IA al menos semanalmente en su trabajo.
  • 30 % afirma que su institución dispone de una política de gobernanza de IA implantada.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas liderar la formación en IA, promover su uso responsable y contribuir a desarrollar políticas institucionales que garanticen un uso ético y eficaz?

3. El reconocimiento estratégico de las bibliotecas

  • 83 % considera que los investigadores acuden a las bibliotecas en busca de apoyo.
  • 62 % cree que se reconoce el impacto positivo de las bibliotecas.
  • 53 % considera que investigadores y docentes perciben la biblioteca como un socio estratégico.

Cuestión clave: ¿por qué, pese a su contribución a la investigación, las bibliotecas siguen sin ser reconocidas plenamente como socios estratégicos dentro de las universidades?

4. Los nuevos desafíos de la investigación científica

  • 83 % identifica la inteligencia artificial como uno de los principales motores de cambio.
  • 81 % considera que el uso inadecuado de la IA constituye un riesgo importante para el registro científico.
  • 75 % espera que aumente la colaboración entre las bibliotecas y otros departamentos universitarios.

Cuestión clave: ¿cómo pueden las bibliotecas contribuir a preservar la integridad científica, impulsar el acceso abierto y responder a los cambios tecnológicos, presupuestarios y organizativos de la investigación?

5. La colaboración y el liderazgo institucional

El informe apunta a una mayor participación de los bibliotecarios en los servicios de apoyo a la investigación y en los procesos de toma de decisiones. Para ello, serán esenciales las relaciones con investigadores, docentes, responsables tecnológicos y equipos directivos.

Cuestión clave: ¿qué cambios organizativos y qué competencias de comunicación, negociación y liderazgo necesitan los bibliotecarios para participar activamente en las estrategias de sus instituciones?