Una fila de personas, mayormente jóvenes, espera para ingresar a un edificio junto a un cartel vertical turquesa de Expo Empleo Barrial

Candidatos hacen fila para ingresar a la Expo Empleo Barrial en el barrio de Caballito, evento organizado por la Secretaría de Trabajo y Empleo de Buenos Aires Ciudad, en agosto pasado

Esta semana se conocieron los datos del mercado de empleo durante el segundo trimestre del año, que mostraron un leve crecimiento de la desocupación, de 0,3 puntos porcentuales, hasta el 7,9%. Pero el cambio más marcado fue el crecimiento de la cantidad de personas que salen al mercado laboral registrado, el avance de la informalidad y, entre todas las modalidades de subsistencia, el cuentapropismo en negro. Los números quedan en el centro del debate económico actual: una actividad que avanza con grandes desigualdades, particularmente duras para el empleo asalariado.

Así, los análisis privados se concentran en los costos de la transformación que está sufriendo el mercado de trabajo ante la defensa que hacen el presidente Javier Milei y sus funcionarios del crecimiento del empleo informal. Y en qué se pierde cuando un trabajador en blanco cae en el empleo en negro o, directamente, debe generar sus propias vías de subsistencia en la informalidad.

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Un informe de C-P Consultora sobre el mercado de trabajo intentó ponerle números a los costos que pagan los trabajadores cuando pasan de un trabajo formal a otro no registrado. O, lo que es lo mismo, cuál es la diferencia entre entrar a un empleo en el mundo en blanco o tener que hacerlo en negro. Y las diferencias son notorias.

La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales

La matriz a continuación muestra qué pasó con los ingresos de un trabajador que cambió de modalidad laboral: si un asalariado privado registrado mantuvo su condición, si pasó a trabajar en negro, si cambió al sector público o si pasó al cuentapropismo. Luego, lo mismo para cada una de las otras categorías:

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Tabla con porcentajes de variación del ingreso real entre asalariados privados, públicos, no registrados y trabajadores por cuenta propia
Una tabla de Infobae basada en la EPH detalla la variación del ingreso real según los cambios en la categoría ocupacional de los trabajadores

El trabajo muestra cuánto varían los ingresos reales cuando una persona cambia de modalidad de inserción laboral. Para eso, siguió los datos de trabajadores de entre 18 y 65 años a través de ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, elaborados entre 2023 y 2025, y comparó su ocupación principal y su remuneración mensual en los distintos períodos involucrados.

La caída más fuerte corresponde a quienes terminaron como cuentapropistas, con un retroceso promedio de 27,8% en sus ingresos reales. Quienes migraron desde ese mismo punto de partida hacia un empleo asalariado no registrado también perdieron 13,9 por ciento.

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Quienes migraron desde una ocupación asalariada registrada hacia otro no registrado perdieron 13,9 por ciento

La comparación también muestra que conservar un puesto asalariado privado registrado implicó una mejora promedio de 2% en el ingreso real. En cambio, todas las salidas desde esa categoría derivaron en pérdidas: además del descenso de 27,8% entre quienes pasaron al cuentapropismo y de 13,9% para quienes quedaron como asalariados no registrados, quienes se trasladaron al sector público perdieron 5,4 por ciento.

El recorrido inverso tuvo otro resultado. Los trabajadores que eran cuentapropistas y, un año después, consiguieron un empleo privado registrado incrementaron sus ingresos reales en 34,3%. También mejoraron quienes pasaron desde un empleo no registrado al sector privado formal, con una suba de 31,6%. La distancia entre ambas trayectorias permite dimensionar la brecha que existe entre acceder a un empleo registrado y salir de él.

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Las transiciones hacia el cuentapropismo fueron negativas para las tres categorías asalariadas que contempla el estudio.

“Lo que está creciendo es una forma de trabajo que es aún más precaria que la del asalariado informal”, dijo Pablo Moldovan de C-P Consultora. “Cuando tratas de imaginarte las tareas concretas de esa categoría te das cuenta que la situación es fulera: no tiene salario, no tiene jefe, no tiene lugar de trabajo, no tiene obra social, pero dice que trabajó algunas horas”, agregó.

Los datos del Indec están lejos de mostrar un aumento significativo en la desocupación. Pero también muestran un mercado laboral con serios problemas para quien busca trabajar.

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Más de cinco cuadras de fila en Berazategui para conseguir trabajo
La búsqueda de 14 empleos en blanco en una parrilla de Berazategui convocó a más de 1.500 personas la semana pasada

Para Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, el aumento de la desocupación debe leerse junto con la expansión de la población que salió a buscar trabajo. “La lectura inmediata, de que la economía está expulsando gente del mercado laboral es (…) equivocada. La aritmética del trimestre lo refleja claramente. Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación. La diferencia, 73.000, es exactamente el aumento de la desocupación. Es decir, hubo creación neta de empleo, pero insuficiente para absorber a quienes decidieron salir a buscarlo”, dijo.

Se incorporaron 338.000 personas al mercado de trabajo y 265.000 consiguieron ocupación (Piccardo)

La composición de los puestos, en cambio, concentra el problema. Piccardo remarcó que los empleos informales aumentaron en 348.000, por encima de los 265.000 ocupados adicionales contabilizados en total. “La implicancia es incómoda: el resto de las categorías ocupacionales se contrajo en torno a 83.000 puestos. El mercado de trabajo no está creando empleo; está recomponiendo su estructura hacia abajo”, dijo.

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El economista vinculó el incremento de la tasa de actividad con la necesidad de los hogares de sumar ingresos a través de un segundo o tercer integrante del hogar. Bajo esa lectura, la mayor búsqueda laboral responde a una pérdida de poder adquisitivo y se canaliza, en buena medida, hacia monotributo, trabajo por cuenta propia y otras formas informales de ocupación.

Esta aritmética también fue remarcada por la consultora LCG. El crecimiento de la población económicamente activa fue mayor que el crecimiento vegetativo de la población en edad de trabajar. Eso sugiere que más personas dentro del hogar salen a buscar trabajo, ya que los ingresos, cada vez más informales y más bajos, no siempre alcanzan.

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“En términos absolutos, ingresaron al mercado laboral 338 mil nuevos trabajadores (…). Equivale a un aumento del 2,3% anual, muy por encima del aumento de la población (0,8% en el caso de la relevada por la Encuesta Permanente de Hogares), explicado principalmente por la necesidad de las familias de complementar ingresos”, remarcó LCG.