Catalejo

Nadie parece saberlo aquí, pero junto con otros 27 latinoamericanos se encuentra abandonado en Liberia, África.

Hace pocos días se conoció del envío a Liberia, en África, y desde Estados Unidos de 28 latinoamericanos, de quienes no se sabe si tienen documentos o no, ni tampoco sus nombres. El caso debe interesar a Guatemala porque uno de ellos, de identidad desconocida, es guatemalteco. Se ignora entonces todo: grupo étnico, lenguaje original, nivel de capacidad para hablar inglés, y se ha convertido en el único conciudadano lanzado a su suerte a ese continente. El viaje, en condiciones tampoco claras, sin duda se hizo en uno de los aviones contratados específicamente para trasladar a las víctimas de la temida ICE, lo cual implica un negocio redondo en dólares. La cancillería guatemalteca ha guardado extraño silencio y no se sabe si ha hecho algo siquiera.


Todos los países actúan cuando a sus ciudadanos los afectan decisiones a todas luces inhumanas y tal vez hasta ilegales. Los casos son conocidos pronto y se vuelven de interés público. El asunto se complica debido a la imposibilidad de saber si es culpable de alguna infracción, además de tratar de comunicarse con un país situado en África, con el cual no hay relaciones diplomáticas. Esto obliga a dirigirse a entidades internacionales, sobre todo las interesadas en conocer y apoyar a cualquier víctima de violaciones a los derechos humanos, entre los cuales tienen cabida no ser enviados, violentamente o no, a países donde la supervivencia les será imposible. En resumen, resulta una muestra de crueldad para ellos y para sus familias en Guatemala.


La situación actual de los hispanos o latinos (personas vinculadas al idioma español o a la geografía, respectivamente) será conocida por la Historia con la misma dureza de los calificativos actuales a la esclavitud. Tiene el agravante de constituir ser un retroceso a principios legales como el de considerar inocente a algún acusado y culpable solo cuando ha habido un veredicto de juez competente. Debido a las numerosas nacionalidades de quienes son ‘culpables mientras no demuestren lo contrarió’, a mi juicio los gobiernos de los países de donde se originan deben dirigirse a la OEA o a la ONU, con la meta de unir fuerzas para defender a quienes solo es legal ser enviados de regreso a sus países, no a otros, cuando se comprueba su carencia de documentos.


La cancillería guatemalteca debe acatar las órdenes presidenciales para demostrar interés por los ciudadanos, emigrados forzadamente y dejando atrás sus familias porque en su país no lograron ingresos económicos suficientes. Creo absolutamente necesario inundar el país con mensajes conjuntos entre los dos gobiernos, eso sí, luego de entender el crucial papel de los emigrantes desde Guatemala e inmigrantes a Estados Unidos. Por desgracia, ha sido notorio y permanente el descuido de los gobiernos con los ciudadanos y eso se acepta de hecho por quienes con su decisión aceptan el exilio o destierro, considerado por los antiguos griegos como el peor castigo, porque la muerte no implica la expulsión de la tierra natal ni la pérdida de la pertenencia al país.


* Liberia. País fundado por Estados Unidos en 1847, con esclavos negros liberados. Tiene 4.5 millones de habitantes y 96 mil kilómetros cuadrados, 16 grupos étnicos propios, 85% de cristianos, 8% de ellos católicos. Es el país más cercano a Brasil desde África, unos 2,500 kilómetros del Atlántico. Liberia, su capital, tiene tercio de la población total. Como todos los países africanos, su historia es convulsa, al haber sufrido golpes de Estado, dictaduras, un magnicidio presidencial y constantes crisis, entre ellas dos guerras civiles. Este año firmó un acuerdo con el Washington de Trump para recibir emigrantes forzosos latinoamericanos y de otros países expulsados para enviarlos a un ambiente cultural y poblacional distinto y sin duda hostil. (Google)

ESCRITO POR: