Los cascos soportan el peso del caballo y están sometidos continuamente al contacto con el suelo, la humedad, las piedras y el desgaste provocado por el movimiento. Mantenerlos en buen estado exige revisiones frecuentes y un recorte adaptado a las características de cada animal, según recoge la guía de buenas prácticas difundida por la Asociación de Veterinarios Especialistas en Équidos de España (AVEE).

La entidad advierte de que esta tarea no debe realizarse sin los conocimientos necesarios. "Se recomienda que solo profesionales formados se dediquen al recortado y herrado de los caballos", indican. Una intervención inadecuada puede alterar el apoyo del animal y favorecer la aparición de molestias o problemas de movilidad.

No existe un único calendario válido para todos los ejemplares. La frecuencia del recorte depende de factores como la edad, la actividad que realiza el caballo y el uso o no de herraduras. Como orientación, la guía señala que "los caballos que están herrados deben recortarse y renovar herraduras cada 6 u 8 semanas".

Esta pauta debe adaptarse al crecimiento del casco y al desgaste de cada animal. Las yeguas reproductoras y otros équidos que no realizan una actividad deportiva también necesitan controles periódicos, aunque aparentemente sus cascos sufran menos. El objetivo es evitar que un crecimiento excesivo altere su forma natural o perjudique el apoyo.

En los caballos utilizados para deporte o actividades de ocio sin herraduras, la vigilancia debe intensificarse después del ejercicio. La AVEE recomienda inspeccionar los cascos tras su utilización para detectar un posible desgaste excesivo, especialmente cuando el animal ha caminado por terrenos duros, irregulares o abrasivos.

La limpieza regular permite descubrir problemas antes de que provoquen dolor o una cojera evidente. Durante estas revisiones deben buscarse signos de enfermedad o lesiones como abscesos, grietas y cuerpos extraños. Una piedra atrapada, por ejemplo, puede generar molestias y dañar el casco si permanece en su interior.

Si hay signos de problemas en los cascos, tales como cojera, se deben controlar inmediatamente

La cojera es una señal que no debe ignorarse ni dejarse evolucionar. "Si hay signos de problemas en los cascos, tales como cojera, se deben controlar inmediatamente", establece la guía. Una revisión temprana ayuda a localizar la causa y permite valorar si el caballo necesita la intervención de un profesional del recorte y herrado o atención veterinaria.

El cuidado de los cascos, por tanto, no se limita a renovar las herraduras. La observación diaria, la limpieza y los controles profesionales periódicos son esenciales para detectar heridas, controlar el crecimiento y conservar una pisada adecuada antes de que aparezcan complicaciones.