El dengue es una de las enfermedades transmitidas por mosquitos. El tema no puede depender únicamente de la llegada del verano, de un nuevo brote o de la preocupación circunstancial de la población.
El dengue, el zika y el chikungunya afectan a millones de personas y requieren acciones sostenidas durante todo el año como responsabilidad compartida entre el sector público, la comunidad científica, las organizaciones sociales, el sistema educativo, el sector privado y, por supuesto, la sociedad.
Para que esas acciones sean posibles, es fundamental que las comunidades cuenten tanto con información clara y herramientas de prevención eficaces.
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Una encuesta nacional impulsada por SC Johnson reveló que solo el 29% de la población se considera bien informada sobre el dengue. Este resultado destaca el valor de seguir fortaleciendo el trabajo conjunto con las autoridades de salud, las organizaciones de la sociedad civil y el sector privado, complementando las iniciativas existentes para ampliar el acceso a información y herramientas de prevención.
Comprender al mosquito Aedes aegypti, vector responsable de la transmisión del dengue, el zika y chikungunya, es el primer paso para reducir su impacto.
Se trata de un mosquito que vive y se reproduce principalmente dentro de los hogares y en sus alrededores, por lo que la prevención no ocurre solo en grandes campañas o intervenciones aisladas, sino también en acciones cotidianas: eliminar recipientes que acumulen agua, revisar patios y balcones, cuidar los espacios comunitarios, reconocer síntomas y saber cuándo consultar a un profesional médico.
Sin embargo, si esa información no logra circular y convertirse en una práctica diaria, no alcanza. La prevención necesita continuidad, cercanía y confianza. Necesita personas que puedan llevar los mensajes a escuelas, centros de salud, clubes y hogares para que cada vez seamos más los integrantes de este “mosquitero social” que busca proteger nuestra salud y calidad de vida.
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Ese es el principio que dio origen, en 2016, a Chau Mosquito, una campaña impulsada por SC Johnson y coordinada por Edupas para promover la prevención en familias y comunidades frente al dengue, zika y chikungunya. Al cumplir diez años, la iniciativa ofrece un aprendizaje central: la prevención se fortalece cuando las personas son protagonistas capaces de compartirla, adaptarla y convertirla en prácticas cotidianas.
En Argentina se capacitó a más de 10.000 multiplicadores sociales en la Ciudad de Buenos Aires, y municipios de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán"
A través de la formación de multiplicadores comunitarios (docentes, profesionales de la salud, referentes barriales, bomberos, trabajadores sociales e integrantes de organizaciones), Chau Mosquito construyó una red que acerca contenidos claros y precisos a los territorios.
Desde Argentina, el modelo se extendió a otros países de América Latina y alcanzó a más de dos millones de familias. En el país, se desplegó en las regiones de centro y norte, donde ya capacitó a más de 10.000 multiplicadores sociales en la Ciudad de Buenos Aires, en distintos municipios de la provincia de Buenos Aires, Córdoba, Chaco, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán.
Estos resultados no representan únicamente una cifra. Detrás de cada multiplicador comunitario hay una conversación en una escuela, una visita a una familia, una acción barrial para eliminar criaderos o una persona que aprende a protegerse y comparte ese conocimiento con otros. Ese efecto multiplicador es el que permite que una iniciativa se transforme en una red comunitaria.
En todos estos años, también aprendimos que la prevención se fortalece cuando se construye en conjunto. La articulación entre organizaciones sociales, empresas, gobiernos, instituciones educativas, equipos de salud y referentes comunitarios permite ampliar el alcance de las acciones y sostenerlas en el tiempo.
En el caso de Chau Mosquito, la gestión de nuevas alianzas fueron claves para que la campaña creciera, se adaptara a distintos contextos y llegara a más comunidades.
A diez años del inicio de Chau Mosquito, sabemos que prevenir enfermedades transmitidas por mosquitos es un desafío complejo, pero es posible cuando la información se transforma en acción. La evidencia científica permite comprender el problema y orientar las decisiones; la educación y el trabajo comunitario hacen posible que esas decisiones lleguen a la vida cotidiana. Integrar ambas dimensiones es fundamental para construir comunidades más activas, preparadas, informadas y con mayor capacidad de cuidado.