De celebrar en Toronto la victoria de Portugal contra Croacia en el Mundial de fútbol en plena ola de incendios que asolaba el centro del país a acabar en el cuarto oscuro de quedarse en su despacho a trabajar sin vacaciones. Así está siendo el verano horribilis del primer ministro portugués, el conservador Luís Montenegro, quien en la última encuesta publicada apareció por primera vez ampliamente superado en tercera posición por el ultra André Ventura, además de por el socialista José Luís Carneiro, si bien en la media de sondeos conserve la segunda plaza. Desgastado por los escándalos que afectan a sus ministros de Interior y Educación, vive bajo el recurrente fuego amigo de las ácidas críticas del exlíder conservador Passos Coelho.
Estos 28 meses de Gobierno conservador en minoría se están convirtiendo en una espiral incesante de sobresaltos y crisis
El suelo vuelve a temblar a los pies de Montenegro en el palacete lisboeta de São Bento. En realidad nunca ha dejado de hacerlo desde que el 2 de abril del 2024 se convirtió en el inquilino de la residencia del primer ministro portugués, con sólo 80 escaños sobre un total de 230. En mayo del año pasado, tras la sacudida más fuerte a la que tuvo que hacer frente hasta ahora, la del escándalo de su consultora, Spinumviva, consiguió subir a 91 diputados, mientras intensificaba su endiablada táctica de geometría variable de apoyarse según la ocasión en los ultras de Chega de André Ventura y en el ahora revivido Partido Socialista (PS) de José Luís Carneiro.
Si bien hubo momentos de tregua, como el del archivo por la fiscalía de la investigación por la Spinumviva o el claro triunfo de las municipales, el sismógrafo de São Bento no ha dejado de señalar recurrentes situaciones de alto riesgo, en una coyuntura marcada además por las catástrofes, como la ola de incendios del 2025, cuando ardió el 3% de la superficie del país, o la devastadora sucesión de borrascas de enero.
Montenegro paga ahora la penitencia de su polémico viaje a un partido del Mundial en Toronto en plena crisis de incendios
Precisamente a comienzos de julio Portugal solicitó la ayuda europea ante el devastador incendio de Vouzela, en el centro del país. En aquel momento Montenegro se hallaba en Toronto, para asistir al partido entre Portugal y Croacia, desplazamiento objeto de una intensa polémica. “Somos pueblo”, proclamó el número dos de los conservadores Soares, para acogerse a la acusada obsesión lusa por el fútbol. Sin embargo según una encuesta del Expresso el 60% de los portugueses considera inadecuados los viajes al Mundial del jefe del Ejecutivo.
Tras su victoria en las presidenciales, el PS lidera los sondeos, con conservadores y Chega muy igualados detrás
El verano horribilis del primer ministro había tenido su preludio el 18 de junio cuando por sorpresa el Parlamento tumbó la que constituía una de sus grandes apuestas políticas, la muy contestada reforma laboral, de la que se desmarcó ultra Ventura. Ese giro se enmarca en la pugna que mantienen Chega y los conservadores por la segunda plaza en unas encuestas que desde la victoria del socialista António José Seguro en las presidenciales de febrero lidera el PS, si bien sigue existiendo una clara mayoría de derechas.
El último sondeo publicado, del Diário de Notícias, del pasado viernes, atribuye a los ultras la mayor ventaja registrada hasta ahora respecto a los conservadores, con un 26,4% frente a un 23,%, y con los socialistas en el 29,2%. Sin embargo otras encuestas señalan un empate o mantienen por delante a Montenegro, En la media que elabora Político Europa el PS tiene un 28%; los conservadores el 24% y los ultras, el 22%.
La fiscalía investiga al ministro del Interior mientras prosigue el escándalo por el caos en los exámenes de la selectividad
El diagnóstico demoscópico bastante generalizado indica que existe un acusado desgaste del PSD de Luís Montenegro, de unos ocho puntos respecto a las elecciones de mayo de 2025,. Pero lo que inquieta todavía más a los conservadores consiste en qué desconocen el impacto final de las muy delicadas situaciones en las que se encuentran los ministros del Interior, Luís Neves,y de Educación. Fernando Alexandre. El primero figura en una investigación de la fiscalía por la aparición en las instalaciones de la constructora de un amigo de un tráiler dedicado a la producción de cocaína que había sido decomisado por la Policía Judicial, de la que Neves fue director, período en el que ese empresario trabajó para ese cuerpo e hizo también obras en una propiedad del ministro.
El caso de Alexandre resulta menos tóxico políticamente pero tiene un impacto social mucho mayor, pues se debe al caos que supuso la digitalización de los exámenes de acceso a la universidad, con miles de jóvenes afectados en sus notas y en las revisiones de las pruebas, lo que amenaza además con retrasar el inicio del curso en la enseñanza secundaria.
En paralelo Montenegro no deja de tener que hacer frente al que se ha convertido en su mayor látigo, su antiguo jefe y mentor, Pedro Pasos Coelho, primer ministro entre 2011 y 2015, cuando el hoy jefe del Gobierno era su portavoz parlamentario. En los últimos meses Passos ha elevado el tono de sus críticas públicas en las que reclama reformas liberales y critica el rumbo que sigue el Ejecutivo, sin que nunca quede claro si pretende volver a la primera línea.
Oriundo de Espinho, pueblo conocido en Portugal por sus casinos, Montenegro se reveló en 2025 como un consumado tahúr que aprovechó el escándalo de su consultora para reforzarse en las elecciones. Ahora parece estarse quedando sin cartas, si bien dispone de la baza de que, en un país hastiado por el carrusel de elecciones del último bienio, nadie parece desear por ahora volver a las urnas.

Corresponsal en Galicia y Portugal y redactor de Política. Licenciado en Ciencias de la Información (UPV) y en Ciencias Políticas (USC). Doctor en Historia Contemporánea (USC).