Un gigantesco incendio forestal mantiene en vilo a Francia tras arrasar cerca de mil hectáreas del histórico bosque de Fontainebleau, uno de los espacios naturales más emblemáticos del país, situado a apenas 60 kilómetros al sureste de París. El fuego, que comenzó el domingo en plena ola de calor, obligó a desplegar un operativo sin precedentes con casi 800 bomberos, hidroaviones, helicópteros y aeronaves especializadas para intentar contener el avance de las llamas.

El macizo forestal, famoso por sus senderos, sus formaciones rocosas y su biodiversidad, recibe cada año unos 15 millones de visitantes. La combinación de altas temperaturas, vegetación muy seca y abundantes helechos y coníferas favoreció una rápida propagación del incendio, mientras el humo cubría amplias zonas y deterioraba la calidad del aire.

Por primera vez en la región parisina, dos hidroaviones Canadair fueron movilizados para cargar agua desde el río Sena y descargarla sobre los focos más activos. A ellos se sumaron dos aviones Dash, que lanzan productos retardantes (químicos diseñados para reducir la inflamabilidad de la vegetación), además de helicópteros bombarderos de agua. Durante la tarde del lunes apareció un nuevo foco cerca de la localidad de Fontainebleau, lo que obligó a reforzar aún más el dispositivo y a enviar otros dos Canadair.

Las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de algunos vecinos y prohibieron el acceso al bosque, además de suspender temporalmente las labores agrícolas en la zona para evitar nuevos riesgos. Muchos residentes permanecieron atentos a la evolución del fuego con sus vehículos preparados para abandonar sus viviendas en cualquier momento.

“Como todo el mundo, estamos esperando con una mochila lista”, contó Clément Boher, vecino de Arbonne-la-Forêt, mientras otros habitantes relataron escenas de cenizas cayendo sobre sus viviendas y llamas rodeando los caminos de acceso.

El origen del incendio es ahora uno de los principales focos de investigación. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, explicó que se detectaron una decena de puntos de inicio en un perímetro de apenas un kilómetro, un patrón que hace pensar en un posible acto intencional. Horas después confirmó la detención de dos personas vinculadas a la investigación.

El presidente Emmanuel Macron aseguró que “se han movilizado todos los medios” para combatir el siniestro. Para las autoridades locales, la magnitud del desastre no tiene precedentes. “Nunca he visto esto en tres décadas”, afirmó Didier Buguinet, teniente de alcalde de Le Vaudoué, una localidad lindera con el bosque.

La emergencia se produce mientras Francia atraviesa su tercera ola de calor desde finales de mayo. Según el Ministerio del Interior, los incendios forestales ya han consumido 32.000 hectáreas en lo que va del año, una cifra superior a toda la temporada 2025 cuando aún resta gran parte del verano. Météo-France prevé que las temperaturas continúen cerca de los 36 grados en la zona durante los próximos días, lo que mantiene el riesgo de nuevos focos y dificulta las tareas de extinción.

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