25 de octubre, 2026 - 06h30

Motivado por informaciones de agricultores descontentos, conocimos que importadores están reiterando de la presencia de altos contenidos de cadmio detectado en últimas remesas de cacao, aunque no se ha llegado al extremo de rechazar partidas de granos enviadas a la Unión Europea, pero es un preaviso de lo que pudiera acontecer en un futuro inmediato, obligando a tomar acciones precautelarías. Este tema ha sido ampliamente debatido localmente con formulación de recomendaciones, dos expertos que más han escrito en esa línea son los ingenieros agrónomos Francisco Mite Vivar y Fredy Amores, exlíderes en su tiempo del

programa de investigación cacaotera de Iniap, ahora acogidos a una jubilación activa, autores de varios artículos y libros sobre la producción y comercialización de la pepa de oro. No es una inquietud nueva, ya la explicitamos en esta columna hace ocho años al recoger la reacción del gremio nacional cacaotero cuando calificó el proceder de delegados ecuatorianos ante el Codex

Alimentario o Código de Alimentos (conjunto de normas de inocuidad y calidad mundialmente aceptadas), como “una posición incorrecta, carente de información e inconsecuente con los intereses de la cadena productiva de cacao del país” al recomendar establecer un riesgoso nivel en chocolate de 0,9 miligramos de cadmio por kilo.

A la luz de aportes investigativos, debemos señalar que el cadmio, si bien es un problema ligado a la salubridad de los consumidores, es también técnico agronómico por la existencia de formas comprobadas de remediar el alto contenido natural de los suelos bajo cultivo de cacao, existiendo trabajos con apreciable rigidez científica que de aplicarse reducirían los nocivos niveles, restando que exista una promoción intensa que la cadena cacaotera debe asumir, contando con datos suficientes para demostrar, por ejemplo, que no todas las tierras bajo cultivo tienen el mismo desarreglo, evitando que el cacao ecuatoriano sea descartado comercialmente. No basta con advertir al agricultor que su cacao tiene demasiado cadmio; es indispensable demostrarlo con análisis de laboratorios confiables, determinar su origen y evitar que esa información se utilice para perjudicar económicamente al productor.

Pero también es un asunto de política y diplomacia internacional, que tenga como objetivo alcanzar la revisión de la estricta tabla, lo procedente sería que la Unión Europea señale un plazo para reiterar en las restricciones, luego de un serio estudio que determine con precisión los alcances de la medida, a quienes afectaría, no puede ser de carácter general para un país, pues el escenario es diferente según las zonas de donde se origina el producto, siendo fundamental, por tanto, distinguir entre una consecuencia comercial involuntaria de una norma sanitaria o una regulación discutible y un eventual trato discriminatorio, a sustentarse con evidencia, que solo lo podría determinar un estudio serio que analice las regulaciones y su improcedencia, los antecedentes de la medida. De esa forma, Ecuador estaría protegiendo las exportaciones de un bien de alta representatividad y de gran impacto económico y social. (O)