El rato que estuvieron juntos los timoneles y secretarios generales de los partidos de la oposición llegaron al consenso de redactar un comunicado en contra del gobierno del Presidente José Antonio Kast. ¿El motivo? Intentar responsabilizar a La Moneda, sin una autocrítica propia, por la fallida postulación de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas.
Se trata del libreto con el que la oposición salió a enfrentar la decisión de la exmandataria, quien comunicó el sábado la declinación de su nominación, tras un nuevo sondeo del Consejo de Seguridad de la ONU, que la dejó fuera de carrera.
La apuesta es concentrar en Kast el peso de la fallida campaña y emplazarlo por haber sido él quien, días después de asumir en el poder, decidió quitarle el patrocinio del gobierno chileno a la cruzada internacional de Bachelet, lo que en la práctica sí incide de alguna forma en la presentación de una candidatura de este estilo.
Bachelet solo quedó con el respaldo de los gobiernos de Lula da Silva, en Brasil, y de Claudia Sheinbaum, en México. Eso, acusan, dañó su candidatura, lo que quedó consignado en el comunicado que emitieron los partidos de la oposición y que leyó la presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic.
“Rechazamos y consideramos inaceptable la decisión del gobierno del Presidente José Antonio Kast de retirar el respaldo oficial de Chile a su candidatura y de dejar de participar en las gestiones destinadas a promoverla. (...). Así, los que se autodenominan patriotas no fueron capaces de sobreponer los intereses de Chile por sobre su pequeña y mezquina definición ideológica, son directamente responsables de que una mujer chilena no lograra encabezar por primera vez este organismo internacional”, dice el comunicado.
En la misma línea, horas antes de que Vodanovic leyera el comunicado, un grupo de excancilleres y exsubsecretarios emitió una declaración conjunta. Casi todos los firmantes se inmiscuyeron de alguna manera en la promoción de la campaña de Bachelet, como Heraldo Muñoz, Gloria de la Fuente, Juan Gabriel Valdés, José Miguel Insulza, Cristián Barros, Antonia Urrejola, Alberto van Klaveren, entre otros.
En el escrito calificaron la decisión de Kast como “un hecho inexplicable y sin precedentes. Quedará en los anales de la historia diplomática de Chile; y se apartó del servicio a los principios, objetivos e intereses permanentes de una política exterior de Estado. La ciudadanía sabrá evaluar este episodio”.
Asimismo, apuntaron que “el retiro del apoyo del gobierno de Chile representó un gesto hostil que provocó un daño evidente a la candidatura, generando dudas en países que habían expresado interés en apoyarla”.
El despliegue en contra de Kast también se reforzó mediáticamente. La misma Paulina Vodanovic, en Desde la Redacción de La Tercera, indicó que “una candidatura sin el apoyo de su país, por supuesto que es cuesta arriba y nunca nadie lo desconoció. Lo dijo la propia presidenta, lo dijimos todos. Pero el resultado también es producto de aquello, de que en su país, el Estado de Chile le quita el apoyo”.
“Yo creo que las cosas son como son, cada uno asumirá sus responsabilidades”, expresó en la misma línea.
En el mismo programa de La Tercera, Gloria de la Fuente manifestó que si Chile no hubiera retirado su apoyo a candidatura de Bachelet a la ONU “habría sido distinto el escenario, o al menos habría sido bien inexplicable que Estados Unidos no pudiera, que no la recibiera”.
Entre las diversas críticas a Kast, la oposición omitió una autocrítica por el origen de la candidatura de Bachelet, en términos de que el gobierno del expresidente Gabriel Boric actuó bajo la idea de que el presidente en ejercicio es quien determina la política exterior del país. Por lo mismo, decidió que no había necesidad de socializar previamente el anuncio de la candidatura de Bachelet a la ONU -en septiembre de 2025- con quienes en esas fechas competían por llegar a la Presidencia. Esto, pese a que en Palacio ya veían muy cuesta arriba la posibilidad de un triunfo de un abanderado del sector.
Se trata del principal reclamo que hizo el Presidente Kast cuando debió administrar su decisión ante la campaña de Bachelet, la que fue reforzada por varios de sus colaboradores.
La ausencia de esa autocrítica fue mencionada en los círculos del oficialismo. Por ejemplo, cuando la timonel del FA, Gael Yeomans, fue consultada sobre si le corresponde hacer un mea culpa al Ejecutivo de Boric, ella lo descartó y puso el foco en que las explicaciones las debe dar la administración de Kast. En términos similares se expresó a inicios de agosto la exvocera de gobierno, Camila Vallejo.
Desde el exterior el propio Presidente Kast abordó los cuestionamientos. Sin hacer ninguna autocrítica, sostuvo que “me tocó señalar que si bien no íbamos a respaldar la candidatura de Bachelet, no íbamos a apoyar ninguna otra candidatura. Esperamos que en los próximos días podamos seguir trabajando y contando con ella. Vuelvo a reiterar mi respeto hacia la expresidenta (...). Teníamos una diferencia en cómo enfrentar la gobernanza de Naciones Unidas”.
También mencionó que buscará una cita “hacia adelante con la Presidenta Bachelet”, para “encontrar juntos un camino de cómo trabajar por Chile”. Según agregó el diputado Raúl Soto (PPD), integrante de la delegación, Kast transmitió “que ha conversado con la Presidenta Bachelet y que se va a reunir, eventualmente, con ella”.
En Chile fue el vicepresidente Claudio Alvarado quien reforzó la postura del Ejecutivo. “Quienes tienen que asumir la responsabilidad son quienes promovieron dicha opción y dicha candidatura. Por lo tanto, ahí deba hacerse la autocrítica, porque cuando se lanza una candidatura, se debe tener al menos la certeza que tienen probabilidades de éxito”, dijo el jefe del gabinete.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, por su parte, sostuvo -en radio Infinita- que “acá hay una candidatura que el presidente Boric impulsa unilateralmente” y que “lo deseable habría sido tener una conversación con el gobierno entrante, con el gobierno electo, cosa que no sucedió. Por lo tanto, ahí hay un problema de fondo”.
¿Dificulta el diálogo?
Tras esta nueva disputa entre el gobierno y la oposición, la pregunta natural que surgió en el mundo político es cómo quedará la relación entre ambos sectores de cara a la tramitación de los proyectos que vengan.
En ese sentido, desde los socialistas, la cuna de Bachelet, el jefe del comité de senadores, Juan Luis Castro, indicó que “nuestra conducta seguirá siendo de oposición sin negarse al diálogo, pero con la convicción de que los derechos esenciales de la gente en empleo, seguridad y salud no se pueden transar”.
Lo mismo sostuvo el senador PS Gastón Saavedra, quien manifestó que “el PS siempre va a estar en defensa de los intereses del país. Cuando hay que estar en eso no nos perdemos, pese a que lamentamos que el gobierno haya actuado ideológicamente en contra de una compatriota”.
En el FA, en tanto, tampoco marcarán un antes y un después en la relación con Palacio. De hecho, toda la oposición promovió este lunes la actuación en bloque del sector para la discusión presupuestaria, de cara al diálogo pendiente que tienen con el gobierno de Kast al respecto.
Sobre la eventualidad de que la oposición endurezca el tono por Bachelet en el Congreso, Alvarado respondió este lunes que “sería una pequeñez que se mezclaran situaciones. Insisto, quienes tomaron la decisión de promover esa candidatura fue el gobierno anterior, no nosotros. Y nosotros fuimos muy claros antes de asumir, manifestando cuál era nuestra posición”.