Monarquía

Felipe VI trasladó ayer a Vivas, presidente de la ciudad autonóma, su "compromiso" de ir a la ciudad, pero ese deseo necesita el refrendo de Moncloa, que rehúye cualquier gesto que choque con Rabat

Felipe VI y Vivas durante su encuentro en Marivent, este jueves.

Felipe VI y Vivas durante su encuentro en Marivent, este jueves.EFE

Marta Belver Madrid

Actualizado Viernes, 7 agosto 2026 - 12:56

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No ahora. Más adelante, tal vez. El Gobierno se saca de encima la presión de que Felipe VI viaje a Ceuta, como el propio Monarca prometió este jueves al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, y lo aplaza sine die. "Su Majestad el Rey visitará Ceuta cuando sea oportuno y habrá una coordinación absoluta al respecto", ha afirmado Óscar López, ministro de la máxima cercanía de Pedro Sánchez.

Sólo 16 palabras concentran, sin embargo, una carga alta. Porque implica que el Gobierno no considera "oportuno" que se produzca ahora, cuando mayor relevancia tendría y mayor significado frente a la agresión en la frontera producida ante la dejación de Marruecos, que no reconoce la soberanía española de Ceuta. De hecho, el propio presidente del Gobierno definió la avalancha masiva a la "integridad territorial de España", tras entrar no menos de 72.000 migrantes en apenas 24 horas. Ninguna respuesta sería más contundente que un viaje del jefe del Estado, "símbolo de su unidad y permanencia", según la Constitución.

Fuentes de Moncloa han precisado posteriormente que "el Gobierno no pone ningún impedimento al viaje del Rey a Ceuta, todo lo contrario". Asimismo, señalan que no se ha producido "ninguna recomendación ni ninguna directriz expresa" para que el Monarca no acuda a la ciudad autónoma.

La otra clave en la breve intervención de Óscar López es la referencia a la "coordinación absoluta". Puede entenderse como una apelación a una mayor comunión de Moncloa y Zarzuela, como si el compromiso del Rey el jueves ante Vivas hubiese desconcertado o incomodado al Gobierno. Pero ese subrayado en la coordinación implicaría también a Marruecos, atendiendo al único precedente conocido, la visita de Juan Carlos I a Ceuta y Melilla en 2007, con José Luis Rodríguez Zapatero en el Ejecutivo.

Entonces, aquel hito, el único viaje del Jefe de Estado a las ciudades autónomas en casi cinco años de democracia, vino precedido de largas negociaciones en las que estaba casi pactado hasta el gesto de rechazo de Rabat -llamó a consultas a su embajador-. Entonces, también fue clave la conexión entre Don Juan Carlos y la Casa Real marroquí, ahora menos fluida.

La posibilidad de una visita de Felipe VI a Ceuta se abrió este jueves en el encuentro en Marivent con Vivas. "Que el jefe del Estado haya querido transmitir un mensaje de ánimo, apoyo y cariño a Ceuta es especialmente relevante", ensalzó ayer el presidente de la ciudad autónoma, tras la reunión en Palma que se extendió más de hora y media. Y, en su agradecimiento "de manera pública", reveló también que el Monarca "está comprometido con la visita a Ceuta y la hará, porque el Rey cumple con sus compromisos. Lo que no puedo decir es cuándo".

Esa incógnita que dejó abierta el presidente ceutí responde a que la visita de Felipe VI a la ciudad autónoma no está en manos del Monarca, sino del Gobierno. El Rey requiere un refrendo del jefe del Ejecutivo y sus ministros para realizar cualquier desplazamiento oficial, tal y como queda estipulado en la Constitución, que en su artículo 64 recoge también que ese refrendo convierte a quienes lo firmen en "responsables" de los actos del jefe del Estado.

En la noche de este jueves, el Ejecutivo, ante preguntas de este diario, rehuyó pronunciarse sobre el compromiso que adquirió Felipe VI. "El Gobierno no opina ni sobre los compromisos del Rey ni sobre sus viajes", se limitaron a trasladar fuentes de Moncloa, sin entrar en valoraciones. La frase de Óscar López va más allá y la posibilidad de esa visita queda congelada.

El ministro para la Transformación Digital también se ha referido a la otra polémica de estos días vinculada a la crisis: ¿cuál será la sede de la final del Mundial de 2030, cuya organización lidera España, junto a Portugal y Marruecos? El interés de Rabat en acoger la lucha última por la Copa del Mundo es notable y ha sido una de las razones que se han deslizado entre las interpretaciones para intentar entender cómo una marea pudo desplazarse sin ser detectada y frenada. Es decir, la "invasión" de Ceuta como medida de presión. Y Óscar López sólo dijo que "el Gobierno trabaja para que el Mundial sea un éxito".