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Los hangares de mantenimiento y reparación de Boost Air en Barajas tienen clientes de todo tipo. El lujoso avión de una superestrella del reguetón contrasta con los Falcon del Estado y, sobre todo, con el avión oficial de un país africano. Son una muestra de la actividad de esta empresa, creada a golpe de adquisiciones por Hyperion, el fondo de inversión del expresidente del PP Pablo Casado y por la Corporación Azuaga.

El líder nacional en la gestión de aviones privados y en el mantenimiento nació en enero tras la integración de Gestair, Brok-Air y ATS. Opera 38 aviones, cuenta con varios hangares, realiza el mantenimiento en pista de aviones en 22 aeropuertos, dispone de una planta de pintura y tiene su propia academia de mecánicos. “El sector estaba muy atomizado, y queremos crear un campeón nacional del mantenimiento”, afirma su director general, Miguel Ángel Morell.

Detrás del proyecto se encuentran las buenas expectativas de la aviación y la defensa. “Hay una demanda tremenda de aviones”, explica el directivo para describir el momento. La empresa factura 280 millones de euros al año y prevé duplicar la cifra en el 2031, hasta 600 millones. Emplea a 900 personas.

La novedad se encuentra en el negocio de defensa, donde hay planes para Catalunya. “Hemos alcanzado un acuerdo con el aeropuerto de Lleida para crear un centro de conversión de aviones”, explica Morell. “Queremos dar servicios de diseño y modificación de aviones”, con una orientación especial hacia el sector de la defensa, añade. Mientras que Airbus remodela sus aviones para usarlos en el ámbito militar –el ejemplo más conocido es el A330 MRTT, un avión civil convertido en cisterna y de transporte militar–, Boost Air trabaja con aparatos de Dassault o Bombardier, susceptibles también de modificarse para incorporar equipamientos electrónicos, sistemas de comunicaciones, elementos de vigilancia o instrumentos médicos para traslados especiales. La conversión de aviones incluye desde sustitución de telas de los asientos hasta cambios de luces o sistemas de entretenimiento.

La empresa ha firmado un acuerdo con Aeroports de Catalunya sobre el proyecto

La intención de Boost Air es construir en Lleida dos hangares de unos 6.000 metros cuadrados cada uno donde se reconviertan sobre todo aviones para su uso militar, pero también civil. El aeropuerto de Lleida lo gestiona Aeroports de Catalunya, dependiente de la Generalitat, que es con quien se ha firmado el acuerdo, aunque Boost Air ya mantiene contactos con el Ministerio de Defensa y con el Govern. Es un negocio “de alto valor añadido”, sostiene el director general, que señala que Indra puede ser un aliado clave.

“Si queremos tener autonomía estratégica, lo tenemos que de­sarrollar”, afima Morell, antes de apostar por un eje del sector de la defensa en el nordeste peninsular que incluya Catalunya y València, y que complemente los de Andalucía, el centro y el norte de España. “Se necesitan proyectos definidos para Catalunya”, afirma. Boost Air ya está en contacto con universidades catalanas para impulsar el proyecto y se encuentra en proceso de conseguir las licencias para readaptar aviones.

Levantará un nuevo hangar en Barajas mientras puja por hacer otro en València

En el ámbito de defensa, Boost Air se abre incluso a hacer el mantenimiento de los aviones del ejército que no sean de Airbus, esto es, de los F-18 británicos o de los Harrier británicos. Con Airbus ya tiene algún acuerdo de mantenimiento para el A400M. El grupo adopta estos movimientos mientras se adjudica una parcela para hacer un tercer hangar en Madrid y puja por levantar otro en València. Echa de menos en cambio mejores instalaciones en El Prat, donde solo existe un hangar de mantenimiento, operado por Iberia, lo que reduce las opciones de las aerolíneas que necesiten reparaciones. No es fácil, pero a Boost Air le gustaría contar en el futuro con un hangar en Barcelona.

Iñaki De las Heras

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión