EEUU-Rusia
John Ratcliffe llegó en un avión militar mientras mientras varios norteamericanos presos en Rusia esperan una liberación y crece la inquietud sobre una escalada de Putin en Europa

Un avión de transporte militar estadounidense se aproxima a Moscú, Rusia, el 25 de agosto de 2026.Reuters
Actualizado Martes, 25 agosto 2026 - 20:34
Con los cielos occidentales cerrados para Rusia desde 2022, la imagen en el radar de un C-17A Globemaster III de la Fuerza Aérea estadounidense entrando en el espacio aéreo ruso desde Letonia puso en alerta a medios y cancillerías durante la jornada del martes. El aparato aterrizó este martes en Moscú tras volar desde la base de Andrews, cerca de Washington, y hacer escala en Riga. A bordo viajaba John Ratcliffe, director de la CIA. El aparato abandonó la capital rusa pocas horas después.
La CIA ha participado en conversaciones con Rusia sobre la liberación de varios estadounidenses que todavía se encuentran detenidos en prisiones rusas. También ha sido en alguna ocasión el vehículo para enviar un mensaje privado a Putin a las puertas de una crisis mayor.
Fuentes estadounidenses confirmaron a CBS News y Axios que Ratcliffe acudió para reunirse con responsables rusos, pero ni la CIA, ni la Casa Blanca, ni el Kremlin explicaron en un primer momento con quién habló ni cuál era su misión. Tampoco estaba confirmado un encuentro con Vladimir Putin, aunque un periodista del grupo de prensa presidencial ruso aseguró que su agenda fue modificada para recibirle.
Dos explicaciones, no excluyentes, dominan las conjeturas. La primera es la posible liberación de Charles Zimmerman, un estadounidense condenado este año a cinco años de prisión por introducir armas y munición en Rusia a bordo de su velero. La periodista Ksenia Sobchak vinculó la visita con su excarcelación, aunque no citó fuentes. Meduza añadió que el medio ruso iStories había detectado que Putin firmó este martes dos decretos clasificados y que uno podría ser un indulto para Zimmerman.

El director de la CIA de EEUU, John Ratcliffe.Efe
La hipótesis encaja con la participación de la CIA en anteriores operaciones para recuperar a estadounidenses, incluido el canje de 2024 que liberó a Evan Gershkovich y Paul Whelan. El propio avión militar alimentó la posibilidad de que Ratcliffe no viajara sólo para conversar. A principios de este mes, Rusia liberó a Robert Gilman, un ex marine que había pasado más de cuatro años en prisión.
La segunda posibilidad es que llevara un mensaje directo a Putin. The Wall Street Journal informó recientemente de que la inteligencia estadounidense ha observado preparativos rusos para una nueva movilización en Ucrania y estudia escenarios en los que Moscú trataría de poner a prueba a la OTAN antes de que termine la guerra. Van desde un ciberataque o el empleo de grupos armados sin distintivos hasta una incursión terrestre limitada. Los informes consideran poco probable esta última variante, pero advierten de que el riesgo aumenta con el tiempo. Burns ya se reunió con su homólogo ruso en Turquía a finales de 2022 y advirtió a Rusia contra el uso de armas nucleares en Ucrania.
Tras más de cuatro años de combates, la guerra en Ucrania se ha convertido en una destructiva guerra de desgaste que ha impuesto altos costes a ambos bandos, que están buscando cómo desequilibrar el pulso. Entre las opciones de Putin está una escalada fuera de Ucrania, un escenario que preocupa mucho en Europa.
Beth Sanner, ex subdirectora de Inteligencia Nacional de EEUU, resumió así el posible aviso: "Sabemos lo que está pensando hacer y más le vale no hacerlo". Ratcliffe también pudo abordar el alto el fuego con Irán y el apoyo del Kremlin a Teherán. Seguridad estratégica y detenidos pueden convivir en una misión: William Burns, su antecesor, trató ambas cuestiones con su homólogo ruso en Ankara en 2022.
Hay otro indicio de la sensibilidad de la operación. Según una información del Financial Times, la Administración Trump pidió la semana pasada a Ucrania que no empleara misiles ni drones de largo alcance contra Moscú, San Petersburgo y el norte de Rusia durante el lunes, el martes y el miércoles. Kiev habría aceptado. La pausa buscaba evitar que un ataque pusiera en peligro al enviado o hiciera descarrilar las conversaciones, y a la vez coincide con la intensificación de los golpes ucranianos contra la industria petrolera rusa.
Ratcliffe es el primer jefe de la inteligencia estadounidense que viaja a Rusia desde la dramática misión de Burns en noviembre de 2021. Joe Biden envió entonces al antiguo embajador porque Washington disponía de información precisa sobre los preparativos de una invasión a gran escala. En aquel momento Burns se reunió con Nikolai Patrushev y Sergei Naryshkin, jefe del espionaje exterior. Putin estaba aislado en Sochi durante una ola de covid y habló con él aproximadamente una hora por teléfono.
Burns expuso cuánto sabía EEUU de los planes rusos y advirtió de las graves consecuencias de una invasión. Años después recordaría que Putin no trató de negarlo y se mostró imperturbable. El jefe de la CIA regresó convencido de que seguiría adelante. El 24 de febrero de 2022, menos de cuatro meses después, los tanques rusos entraron en Ucrania. Ahora otro director de la CIA ha vuelto a Moscú con un avión capaz de sacar a un preso y, quizá, con una advertencia destinada al mismo hombre.