El potente fenómeno meteorológico de El Niño amenaza con empujar a 49 millones de personas más hacia una hambruna aguda en algunas de las regiones más vulnerables a sus efectos para finales de 2027, alcanzando a 274 millones de personas, según ha mostrado un informe del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas. De los 45 países analizados, se prevé que las regiones más afectadas sean el sur de África, Latinoamérica y el Caribe, con un aumento considerable en el número de personas en situación de falta de seguridad alimentaria.
El Niño alcanzará posiblemente su punto máximo entre septiembre y diciembre de este año, no obstante, muchas zonas continuarán sufriendo sus efectos a lo largo de 2027. Este fenómeno es uno de los principales factores que impulsan la variabilidad climática mundial de manera natural y ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial central y oriental (especialmente frente a las costas de Perú y Ecuador) se calientan más de lo normal durante varios meses, lo que supone que el calentamiento mundial causado por el hombre aumente unas décimas.
La probabilidad de intensificación de El Niño para este año, que la ONU estima en el 81%, podrá convertirlo en el fenómeno de este tipo más fuerte desde 1950. Trae consigo sequías extremas en algunas regiones e inundaciones severas en otras, aunque, en algunos casos, podrán ocurrir en la misma zona. Por ello, a pesar de que El Niño no impulsa el hambre de forma directa, genera importantes daños en los cultivos, el ganado y la infraestructura, por lo que perjudica la producción de alimentos y perturba los mercados.

El informe del PMA advierte de que el impacto en estos 45 países, que ya de por sí enfrentan pobreza, conflictos, inestabilidad económica y fenómenos meteorológicos extremos recurrentes, supondrá un incremento de aproximadamente el 22% en el número de personas afectadas por el hambre, ya que de 225 millones en estas regiones se pasará a 274 millones.
Regiones vulnerables
África y Latinoamérica con cifras alarmantes
Uno de los mayores aumentos en la inseguridad alimentaria se prevé en el sur de África, con 12,2 millones de personas afectadas, mientras que en África oriental se estiman en 5,9 millones. Es decir, más de 18 millones de personas podrían ser afectadas en estas regiones, lo que representa un aumento del 26 %. Preocupa, además, el impacto en las zonas agrícolas y ganaderas por la falta de precipitaciones, las altas temperaturas y los elevados niveles de vulnerabilidad preexistente, según el PMA.
América del Sur y el Caribe presentan, asimismo, cifras preocupantes en términos absolutos, también de 12,2 millones de personas, con el grave caso de América Central, que registra el mayor incremento proporcional (83,1%) de todas las regiones analizadas. La falta de precipitaciones podrá reducir la producción de cultivos básicos en zonas agrícolas propensas a la sequía.
En el sur y el sudeste asiático, los riesgos se focalizan en la sequía y en un comportamiento irregular del monzón, con inundaciones localizadas. En África occidental y central, se espera que los impactos sean generalmente más moderados, aunque la falta de precipitaciones en algunas zonas del Sahel, larga franja de tierra que cruza todo el continente de oeste a este por el norte, podría provocar un deterioro significativo.

Actualmente, los efectos climáticos de este fenómeno se pueden observar en áreas del este de Sahel, El Corredor Seco y otras zonas de América del Sur y el Caribe, Asia meridional y sudoriental y zonas de África oriental.
Mercados
Precios al alza debido al conflicto en Oriente y a las condiciones meteorológicas
Los mercados mundiales de alimentos entraron en el periodo de El Niño en una posición relativamente sólida tras las buenas cosechas de 2025, pero el conflicto en Oriente Medio y las posibles pérdidas de cultivos relacionadas con las condiciones meteorológicas podrían ejercer nuevas presiones al alza sobre los precios, advierte Martin Bauer, director del Servicio de Análisis de Seguridad Alimentaria y Nutrición del PMA.
El fenómeno de El Niño de 2015-2016 ya afectó a la seguridad alimentaria de entre 60 y 100 millones de personas. Si bien estos episodios anteriores tenían un fuerte impacto, no solían provocar grandes alzas en los precios mundiales de los alimentos. Ahora, la escasez regional y el encarecimiento podrían dificultar aún más el acceso a los alimentos para los hogares vulnerables, explica Bauer.
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Medidas preventivas
La falta de financiación de Estados Unidos y Europa dificulta el seguimiento
El organismo subraya que las previsiones siguen siendo inciertas y que los efectos variarán según la región, pero alienta a la preparación por parte de los gobiernos y las agencias de ayuda. Además, los recortes de financiación por parte de donantes estadounidenses y europeos en 2025 suponen un obstáculo para las labores de seguimiento y una creciente escasez de datos sobre seguridad alimentaria, fundamentales para evaluar el impacto de El Niño.

El PMA y sus socios han comenzado a aplicar medidas preventivas para poder hacer frente a las inundaciones, sequías y tormentas y poder reducir los impactos humanitarios posteriores. Planes de anticipación en más de 50 países que pretenden apoyar a los gobiernos en sus preparativos y ayudar a las comunidades a reducir los riesgos. Desde mayo, estos planes ya están activos en Sudán del Sur, Chad, Mauritania, Uganda, Guatemala y El Salvador.