La Unión Europea ha estrenado las nuevas normas para productos envasados. Se trata del nuevo reglamento europeo para envases y residuos de embalajes, propuesto por la Comisión Europea en 2022 y aprobado por el Parlamento Europeo en 2024. El nuevo marco, que tiene el respaldo de la industria alimentaria, pretende reducir el consumo de plástico y avanzar hacia una economía circular.

Porque la realidad es que seguimos gastando muchos envases, de plástico fundamentalmente. En 2023, según Eurostat, la UE generó 79,7 millones de toneladas de residuos de envases, lo que se traduce en que cada europeo tira unos 180 kilos de envases al año.

Cada ciudadano de la Unión Europea tira unos 180 kilos de envases al año

Se estima que en 2025 los 27 produjeron envases de plástico por valor de unos 101.000 millones de euros, con un crecimiento proyectado hasta alcanzar los 164.000 millones en 2035. Este crecimiento se debe a la demanda de plástico en diversos sectores, como la alimentación, la industria farmacéutica y el cuidado personal.

En ese contexto entra en vigor el nuevo reglamento sobre envases y residuos de envases (PPWR, por sus siglas en inglés), que nace para establecer un marco armonizado para los envases y sus residuos en el Mercado Único. Dicen la autoridades europeas que las nuevas normas "representan un avance significativo hacia la reducción de los residuos de envases y la disminución de los costes de cumplimiento para la industria del envasado".

Según la Comisión Europea, el PPWR contribuirá a una cadena de valor de los residuos más sostenible, ayudando a reducir la dependencia de la UE de las importaciones de materias primas vírgenes, fortaleciendo el mercado de materias primas secundarias. El reglamento abarca todo el ciclo de vida del envase. Para Según Bruselas, de ese modo se apoya la transición de la UE hacia una economía circular competitiva y la neutralidad climática para 2050.

La nueva norma europea sustituye los requisitos nacionales fragmentados por un conjunto común de reglas. En el caso de España, el PPWR convivirá con el Real Decreto 1055/2022, lo que obligará a revisar el marco nacional para adaptarse. De hecho, en materia de envases nuestro país tiene desde 2022 una regulación más ambiciosa que la europea.

El nuevo reglamento europeo va dirigido a las empresas de los eslabones productores, fabricantes, importadores y distribuidores. El objetivo es promover el rellenado y reciclado, y la implantación del sistema de depósito, devolución y retorno (SDDR). El objetivo es retirar el 5% de los plásticos en 2030 y el 15% en 2040.

Clasificaciones y plazos de entrada en vigor

Así, se restringen los formatos de envases innecesarios o excesivos y el espacio vacío en cualquier paquete. El reglamento trae restricciones para envases de plástico de un solo uso. Es el caso de las frutas y verduras frescas con un peso inferior a 1,5 kilos o los anillos de plástico como los que sirven para agrupar 'packs' de cerveza o refresco.

Desde ahora, la reciclabilidad de los envases se clasifica en tres niveles:

  • A: un mínimo del 95% de sus materiales reciclados.
  • B: entre 80 y 95%.
  • C: entre el 70 y el 80%.

Sera así hasta 2038, cuando ya solo se admitirán los envases con al menos el 80% de material reciclado. Cuanto más reciclable sea un embalaje, más barato será comercializarlo.

Todo ello será aplicable a partir de este miércoles. ¿Habrá multas? El Ejecutivo comunitario ha sugerido que se opte por la vía de la colaboración entre autoridades y empresas en lugar de sancionar a aquellos que no cumplan durante los primeros meses con la nueva regulación. El calendario de aplicación del nuevo reglamento tiene al menos estos hitos:

2027

Los establecimientos de hostelería (hoteles, restaurantes y cafeterías) estarán obligados a aceptar que un cliente acuda con su propio recipiente a recoger comida para llevar que se prepare en sus instalaciones.

2028

Estos establecimientos tendrán que ofrecer a sus clientes la opción de llevarse la comida encargada para tomar fuera en recipientes reutilizables.

Ese año entrará en vigor la obligación de que las bolsitas del té u otro tipo de infusiones sean compostables. Aún no se sabe si también se aplicará a las cápsulas de café.

Desde 2028, todos los envases deberán incorporar información clara sobre materiales y porcentaje reciclado y, en el caso de los reutilizables, un sistema de información que explique cómo retornarlos. Podrá ser a través de un código QR u otro soporte digital.

2029

A partir de ese año, todos los Estados de la UE deberán ser capaces de retirar el 90% de los envases de plástico de un solo uso que se pongan en sus respectivos mercados. Lo harán mediante un SDDR, un sistema de depósito, devolución y retorno.

2030

Entrará en vigor la prohibición de monodosis de plástico de un solo uso en la hostelería. Ese mismo año, los niveles mínimos de plástico reciclado de los envases en contacto con alimentos serán del 30% en el caso del PET y del 10% en otros plásticos. Hasta 2040 irán aumentando progresivamente.

Quedará prohibido que los supermercados y otros establecimientos suministren a sus clientes bolsas de plástico de las más ligeras, de menos de 15 micras. Sólo será posible si son bolsas compostables certificadas o estén recomendadas por "higiene alimentaria".

Desde 2030, los envases utilizados en el transporte y logística tendrán que ser 100% reutilizables en portes dentro de España y un 40% entre países de la UE.

Adiós a las PFAS

Una medida clave que entra en vigor hoy es la restricción de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en los envases en contacto con alimentos. Se han venido utilizando en envases de alimentos, como recipientes para comida para llevar, envoltorios de comida rápida, bolsas de palomitas de maíz para microondas, papel de panadería y cajas de pizza, para repeler el agua o la grasa.

A partir de ahora, los envases en contacto con alimentos que contengan PFAS por encima de los límites estrictos ya no podrán comercializarse en el mercado de la UE. Al limitar su uso en envases en contacto con alimentos, la nueva normativa contribuirá a proteger la salud humana, al reducir la exposición a las llamadas sustancias químicas persistentes, que pueden acumularse en el medio ambiente y en el cuerpo humano. Además, limitar las PFAS reducirá la liberación de estas sustancias nocivas al medio ambiente.

Hacia una economía circular

Todas estas adaptaciones supondrán "un esfuerzo inversor importante para la industria", en la modernización de procesos, el desarrollo de nuevos materiales y en la capacitación de equipos, asegura a Efeagro la directora de Competitividad y Sostenibilidad de la patronal de la industria de alimentación y bebidas FIAB, Paloma Sánchez Pello. Como ejemplo, menciona la implantación del sistema de depósito para bebidas, que tendrá que convivir con el de gestión que existe hasta ahora o con otros sistemas, como Ecoembes, Procircular o Ecovidrio.

Las organizaciones ecologistas y de consumidores europeas llevan años abogando para que el reglamento salga adelante. Por ello consideran su entrada en vigor un "hito crucial" para la transición de Europa hacia una economía circular", según señaló en un comunicado la responsable de políticas de reutilización y envases de la ONG Zero Waste Europe, Larissa Copello. En cambio, Greenpeace considera que el reglamento es "una oportunidad perdida" y lo cree insuficiente.