Publicado 12/08/2026 - 14:48 CEST•última actualización 14:52
El nuevo sistema fronterizo de Europa está convirtiendo el control de pasaportes en un auténtico quebradero de cabeza, con colas en horas punta que se han llegado a duplicar en algunos de los aeropuertos más transitados del continente.
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Nuevos datos muestran que los tiempos de espera se han duplicado en grandes hubs como Fráncfort, Ámsterdam y Múnich, mientras el sistema de Entrada/Salida (EES) tiene dificultades para gestionar el elevado volumen de pasajeros de fuera de la UE que pasan por sus instalaciones.
Las cifras indican que el sistema biométrico EES, que obliga a los viajeros extracomunitarios a registrar sus huellas dactilares y hacerse un escaneo facial, ha disparado el tamaño de las colas y ha provocado que algunos pasajeros pierdan sus vuelos.
Un estudio del diario británico 'Financial Times' y del grupo de análisis de viajes Qsensor señala que en Fráncfort el tiempo medio de espera alcanzó los 120 minutos en julio, frente a los 60 minutos del mismo mes del año pasado.
En el aeropuerto de Múnich, las esperas han aumentado hasta 60 minutos frente a los 31 de hace un año y, en Ámsterdam, los tiempos máximos de espera se han disparado de 80 a 120 minutos en el mismo periodo.
Aunque estas cifras resultan llamativas, es la imprevisibilidad la que ha hecho la situación tan difícil.
En las horas punta puede haber colas de hasta dos horas, mientras que fuera de esos momentos las esperas son mucho más cortas.
Desde que el sistema se puso en marcha por completo el diez de abril, todos los viajeros procedentes de fuera de la UE están obligados a escanear su pasaporte y realizar un reconocimiento facial, además de registrar sus huellas dactilares la primera vez.
En la práctica, los pasajeros han tenido que volver a dar sus huellas en varios viajes por fallos del sistema.
Los quioscos del EES han funcionado mal y los viajeros han necesitado más ayuda de la que el personal había previsto en un principio.
El caos ha provocado críticas en todo el sector de los viajes.
El consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, ha despreciado el sistema y ha asegurado que está "mal diseñado".
"Solo a los europeos se les ocurriría inventar una mierda como esta", dijo en julio, en referencia a que su aerolínea había visto largas colas en unos 15 aeropuertos de todo el continente.
Algunos aeropuertos han optado por desconectar temporalmente parte de los controles del EES, por ejemplo dejar de recoger huellas dactilares en las horas punta, para aliviar la presión sobre pasajeros y trabajadores.
Sin embargo, está previsto que esa medida termine en septiembre, lo que ha llevado a ocho Estados miembros de la UE y a Suiza a pedir a la Comisión Europea que la prorrogue.
En un comunicado, la Comisión asegura que está estudiando la posibilidad de mantener esta práctica.
"De cara al periodo posterior al verano, estamos en un contacto estrecho y constructivo con esos pocos Estados miembros donde hay problemas en determinados pasos fronterizos", señaló un portavoz.
Añadió que el EES no está siendo un desastre en todas partes, que el registro tarda una media de 70 segundos y que "en la mayoría de los casos" el impacto en los viajeros de fuera de la UE ha sido limitado.