Pekín, 14 jul (EFE).- El Partido Comunista de China (PCCh, gobernante) expulsó de sus filas y destituyó de sus cargos públicos a Ma Xingrui, exjefe del partido en la región de Xinjiang (noroeste) y el tercer integrante del Politburó de la formación sometido a investigación desde 2022.
La decisión fue adoptada después de que el Politburó, el segundo escalafón de mando del PCCh, aprobara en junio un informe de la Comisión Central de Inspección Disciplinaria, el principal órgano anticorrupción del partido, sobre el caso, según un comunicado difundido este martes por la agencia estatal Xinhua.
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Ma, uno de los dirigentes de mayor rango sometidos a pesquisas en los últimos años, fue acusado de haber perdido sus "ideales y convicciones", de violar gravemente la disciplina política y organizativa del partido y de incumplir sus responsabilidades.
El comunicado señala que Ma "no informó con veracidad de sus problemas" cuando fue consultado por la organización, favoreció a terceros en procesos de selección y promoción de funcionarios y permitió que familiares y personas cercanas se beneficiaran de su influencia.
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Las autoridades también le atribuyen la aceptación irregular de regalos y dinero, la ayuda a familiares para comprar viviendas a precios reducidos, intercambios de poder por sexo y dinero, y una red de corrupción familiar "a gran escala".
Según el documento, Ma convirtió el poder público "en una herramienta para obtener beneficios personales" y utilizó sus cargos para favorecer a terceros en operaciones empresariales, adjudicación de proyectos y ascensos laborales, a cambio de recibir, solo o junto con familiares y personas allegadas, grandes cantidades de bienes.
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El PCCh indicó que sus actos constituyen infracciones disciplinarias graves, vulneraciones legales vinculadas al ejercicio del cargo y presunto delito de soborno, por lo que su caso será transferido a la Fiscalía para su revisión y eventual procesamiento.
Su caída se produce en un contexto de intensificación de la campaña anticorrupción impulsada por el presidente chino y secretario general del PCCh, Xi Jinping, desde su llegada al poder en 2012.
La ofensiva ha alcanzado a funcionarios de todos los niveles, desde mandatarios locales hasta dirigentes provinciales, altos mandos militares y responsables de empresas estatales, aunque algunos observadores consideran que también ha servido para reforzar el control político de Xi. EFE
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