Carla P. Gumbau
Madrid, 11 jul (EFE).- El protagonista de la nueva novela del periodista Tomás Bárbulo, 'Aaiún', lleva el nombre de capitán Bárbulo, pero no porque represente a su padre -que fue militar- o a sí mismo, sino porque le valía como "un elemento de humor, confusiones y distensión" ante la dureza de la novela.
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'Aaiún', aunque cuenta la historia de este hombre, es mucho más que eso. Para el escritor "lo que (el libro) está describiendo es un mundo que se acabó, un mundo que existía y que la mayoría de los españoles no conocen", describe en una entrevista con EFE.
En esta novela, el capitán Bárbulo, enamorado de una muchacha marroquí llamada Aicha, se convierte en el encargado de resolver la violación de una niña en El Aaiún, colonia española en territorio saharaui en el año 1975.
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Mientras intenta resolver este crimen, Bárbulo se verá envuelto en una trama más grande de lo que creía: "En este libro hay una historia de amor y una historia militar, pero lo que de verdad retrata es un mundo que se fue y que no volverá", insiste el periodista.
Esta historia llevaba en su mente prácticamente desde su adolescencia, cuando vivió en el Aaiún. "Era consciente de que había vivido un momento histórico muy curioso y quería hacer algo de ficción con ello. Hace un par de años me vino el final de la historia a la cabeza y comencé a escribir", recuerda Bárbulo.
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Aunque tanto la historia como los personajes sean ficticios, las palabras de esta novela esconden cierta verdad. En 2002 el periodista publicó el ensayo 'La historia prohibida del Sáhara español'.
A raíz de ese libro, tuvo la suerte de acceder a documentos que estaban clasificados: "hice entrevistas a personas que aparecían en esos documentos, lo refresqué todo y así averigüé cosas que no sabía del marco histórico en el que tenía que moverse la novela", explica.
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El Aaiún toma personalidad propia en las páginas del libro, así como el siroco, ese viento tupido con arena que hace recordar al lector que se encuentra en el desierto: "Se convierte casi en una actriz, una presencia muy fuerte en la trama, como un personaje".
Un territorio que es protagonista, pero que el escritor recuerda como hostil, "un territorio gobernado por y para militares y oficiales, donde el resto de la población estaba fuera, marginada".
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Bárbulo refleja esta realidad con personajes como Aicha, que le permiten "mostrar cómo era esa sociedad y subrayar el clasismo de los militares hacia los saharauis y marroquíes, hacia las personas originarias del territorio".
Un clasismo y colonialismo que se observa también en uno de los principales elementos de la narración: las creencias a través de la figura de los 'djinn' o genios.
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"Que la sociedad europea viera a los 'djinn' como una superstición, pero luego fuera a misa los domingos y creyera que la oblea se transforma en la carne de Cristo y el vino en su sangre, es algo puramente colonial", reflexiona Bárbulo.
Así, como se ve en la novela, "los 'djinn' existen porque están en la cabeza de mucha gente y son la causa de muchas acciones, igual que Dios, al existir en la cabeza de tanta gente, existe en cierta forma", apunta.
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La superioridad cultural es algo que Bárbulo también recuerda de su adolescencia en El Aaiún. A pesar de vivir en territorio árabe y tener compañeros de clase que hablaban el idioma, jamás lo aprendió.
"Había cosas que me chocaban mucho y que me hacían difícil compaginar algunas ideas que había interiorizado", describe.
Con su regreso a España tras la Marcha Verde, recuerda no solo a esos soldados de la Unión Militar Democrática a los que "les rompieron la vida" por no dejarles volver al ejército al ser considerados "traidores" del régimen franquista, sino también lo complicado que fue para él entrar en la universidad en Madrid teniendo un padre militar.
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"Los estudiantes deberían salir mejor formados sobre lo que ocurrió (en el Sáhara), por qué y cómo se hizo, porque ya no es solo que tuviéramos colonia hasta hace 50 años, sino que la esclavitud no se abolió hasta hace 50 años", concluye Bárbulo. EFE
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