
Es una grandísima noticia para Ferrol, pero un regalo que podría estar envenenado. O al menos, esas son las conclusiones que preocupan a los servicios de inteligencia españoles, que alertan del peligro de espionaje por el lugar elegido para instalar la primera fábrica en Europa de la compañía china SAIC, propietaria de MG.
El proyecto posicionará a una región en histórico declive en la rampa de salida para expandir el mercado en el Viejo Continente. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se ha volcado de lleno para acelerar el proyecto, ya que supone una inversión millonaria que generará hasta un millar de puestos de trabajo. El dirigente gallego ha agradecido en repetidas ocasiones el trabajo del equipo de Pedro Sánchez para conseguir que el gigante automovilístico elija Galicia. Según los plazos previstos, se espera que se empiece a construir en 2027 para entrar en funcionamiento en 2028. El problema es que a escasos kilómetros de distancia (cinco en línea recta) se encuentra el astillero de Navantia, en el que se trabaja con sistemas militares estadounidenses de última generación.
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Después de poner el grito en el cielo por los contratos del Gobierno con Huawei, de pedir a la UE que lo investigue y de inventarse de la nada una trama corrupta sobre ello, Génova ha tratado de hacer equilibrismos con las conclusiones de Defensa sobre la fábrica de coches china, argumentando que es el Consejo de Ministros quien debe pronunciarse sobre ello. “Le corresponde decir si supone un riesgo para la seguridad nacional”, afirmó Elías Bendodo, vicesecretario de Política Autonómica y Municipal y Análisis Electoral.
El presidente Gallego ha querido mostrar su enfado por el pronunciamiento de Defensa, el cual ha visto “difícil de entender” cuando “en ningún momento” se habló de falta de seguridad o riesgo militar en un expediente “que llevamos tramitando conjuntamente el Gobierno y la Xunta desde hace muchos meses”. “Es un poco sorprendente que en estos momentos el mayor riesgo para la seguridad nacional venga de una fábrica de coches que se quiere instalar en Ferrol. Resulta un poco chocante en mi opinión”, sentenció.
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El ministro de Transformación Pública, Óscar López, ha querido quitar hierro al asunto, asegurando que ha negado que pueda llegar a rechazarse esta inversión —que requiere la aprobación del Consejo de Ministros— por motivos de seguridad. Desde Moncloa mantienen que cualquier inversión de calado lleva aparejados este tipo de informes y “se pueden establecer una serie de condiciones para hacerla viable”.
La posición del partido de Alberto Núñez Feijóo dista mucho de la mostrada cuando salieron a la luz las dudas de EEUU sobre los contratos del Gobierno español con la compañía china Huawei. Hace exactamente un año, el Gobierno adjudicó un contrato de 12,3 millones de euros al gigante chino para el almacenamiento de escuchas telefónicas judicialmente.
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Cuando trascendió la noticia, el PP salió en tromba denunciando la “irresponsabilidad” del Ejecutivo y anunció las comparecencias en el Congreso y en el Senado del jefe de la diplomacia española, José Manuel Albares; al titular de Justicia, Félix Bolaños; de Defensa, Margarita Robles; e Interior, Fernando Grande-Marlaska. Más tarde, los populares remitirían una carta a la Comisión Europea pidiendo una evaluación de los riesgos sobre el contrato para proveer información sensible, ya que, según expuso el secretario general, Miguel Tellado, Huawei estaba obligada a ceder información al régimen chino. Un año más tarde, en junio de este mismo año, pedirían una investigación formal.
Un año antes, el barón popular en Andalucía, Juanma Moreno, exponía al gigante tecnológico chino como “un socio estratégico” en la digitalización de Andalucía. El presidente murciano, Fernando López Miras, también anunció en 2022 la inversión de Huawei en su territorio para abrir un laboratorio de innovación, tras reunirse con su CEO en España. Y un año antes, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso inauguró un centro de alto rendimiento de la misma compañía para prestar servicios y apoyo a empresas de telecomunicaciones desde Madrid a Alemania, Reino Unido, Francia o Italia. “Proyectos como este suponen la creación de más de 200 puestos de trabajo de alta cualificación y un impulso a nuestra región, a la que sitúan como referente tecnológico y digital del continente”, celebró la regidora madrileña.
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