Se espera que los precios de los alimentos a escala mundial aumenten un 11,8% este año y un 4,8% en 2027, con el impacto más acusado en los cultivos —cereales, fruta y verdura— y en los productos lácteos, según Oxford Economics.

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Esto sucede después de que las olas de calor extremas y la sequía en Europa hayan dañado las cosechas, mientras los agricultores hacen frente además a los elevados precios de la energía y los fertilizantes, agravados por las guerras en Oriente Medio y Ucrania.

Tras la ola de calor en Europa, Coceral, la asociación europea de comercio de cereales y semillas oleaginosas con sede en Bruselas, publicó en julio una actualización extraordinaria, en la que recortaba su previsión para la cosecha de cereales conjunta de la UE-27 y el Reino Unido de 295,5 millones de toneladas a 286,6 millones de toneladas. Esa cifra contrasta con los 310 millones de toneladas cosechados en 2025.

Se espera que la cosecha de cereales de Alemania caiga un siete por ciento este año tras una grave sequía y sucesivas olas de calor, según AFP, que cita una advertencia de la Asociación de Agricultores Alemanes difundida el martes. La organización prevé una producción de 41,9 millones de toneladas.

Además de los daños causados por la ola de calor, los agricultores afrontan unos costes más elevados por la interrupción del suministro de petróleo y otras materias primas tras el bloqueo del estrecho de Ormuz debido a la guerra en Irán.

Oxford Economics afirma que el mayor impacto en los precios de los alimentos a escala mundial procede de "la guerra entre Estados Unidos e Irán y su impacto en los insumos para la producción de alimentos, principalmente petróleo (diésel), gas natural y fertilizantes", explicó el economista sénior Tomas Dvorak a 'Euronews Business'.

Oxford Economics señala que los precios mundiales del diésel se dispararon un 36% interanual en julio, impulsados en parte por la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz, mientras que se prevé que los precios de los fertilizantes aumenten un 22% este año.

Al mismo tiempo, la guerra en Ucrania también está teniendo un impacto significativo en los precios de los alimentos en el mundo.

Los cereales representan un 25% del índice mundial de precios de los alimentos, y ambos países "acumulan conjuntamente algo menos de un 30% del total de las exportaciones mundiales de trigo y más de un 10% de las de maíz", añadió Dvorak.

Los ataques contra puertos, terminales de carga y buques rusos y ucranianos, así como las interrupciones de las exportaciones de cereales por el mar Negro y el mar de Azov, podrían afectar a una capacidad anual de exportación de cereales de 86 millones de toneladas, 52 millones de toneladas de Rusia y 34 millones de toneladas de Ucrania, lo que equivale a casi un 17% de las exportaciones mundiales de cereales, según el informe.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, los precios mundiales de las materias primas alimentarias fueron en julio uno por ciento más altos que un año antes, con un encarecimiento del 6,9% en los cereales y de aproximadamente el 17,3% en los aceites vegetales.

El índice mundial de precios de los alimentos de Oxford Economics sigue la evolución de los precios de las materias primas, por lo que un aumento no se traduce automáticamente en una subida equivalente de los precios en los supermercados.

El incremento previsto para 2026 sigue siendo inferior al aumento del 14,2% registrado en 2022.

Qué precios de los alimentos pueden verse más afectados

"El impacto más severo se dará en los cultivos, cereales, fruta y verdura, y en los lácteos", señaló Dvorak a 'Euronews Business', y añadió que son los más afectados por las sequías y el calor.

"Esto también se trasladará a los precios de los productos procesados, como el pan, el queso, el vino o el aceite", continuó. En cambio, se espera que productos como la carne se vean menos afectados.

Como cultivo muy intensivo en fertilizantes, el trigo está sometido a la mayor presión, con unos precios que podrían saltar un 36% interanual hasta 6,92 dólares por bushel, equivalente a unos 27 kilos de trigo, en el tercer trimestre de 2026, según los investigadores.

El trigo se utiliza en alimentos procesados que van desde el pan y la pasta hasta los cereales de desayuno y las galletas.

"En el caso de los alimentos frescos, principalmente fruta y verdura, el impacto será relativamente rápido y probablemente se refleje en los precios al consumidor en un plazo de dos a tres meses. En los productos procesados, los desfases suelen ser mayores, por el tiempo necesario para la cosecha y el procesamiento. En ese ámbito esperamos que el impacto máximo en los precios al consumidor se produzca en unos seis a nueve meses", explicó Dvorak.

Esto significa que los precios de los alimentos frescos podrían empezar a reflejar las perturbaciones entre octubre y noviembre de 2026, mientras que el mayor impacto en los precios de los alimentos procesados podría sentirse entre febrero y mayo de 2027.

Jed Cartledge, economista de materias primas agrícolas en Oxford Economics, advirtió de que el choque en los precios de los alimentos podría resultar más intenso de lo previsto, ya que el impacto completo de los ataques en el mar Negro aún se está manifestando y un fuerte fenómeno de El Niño amenaza las cosechas más allá de Europa.

No obstante, añadió que unos precios del trigo más altos podrían hacer comercialmente viables rutas de exportación alternativas, más costosas, lo que contribuiría a compensar parte de las perturbaciones.