El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, eliminó la subvención al diésel y dispuso que el combustible pase a cotizar con un precio único vinculado al mercado internacional, junto con un paquete de bonos, créditos y medidas tributarias para compensar el impacto de la decisión.
El anuncio se produjo en la madrugada de este sábado, a través de un mensaje grabado que emitió el canal estatal y fue difundido en las redes sociales del mandatario. Hasta entonces, el decreto 5.676 establecía tarifas diferenciadas: 16,50 bolivianos para grandes consumidores y 9,80 bolivianos para transportistas.
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Paz afirmó que el nuevo valor del diésel variará según la cotización internacional. “Este precio fluctuará de acuerdo al precio internacional, es decir que si la próxima semana el precio disminuye a nivel internacional, porque se terminan las guerras en el exterior y bajan los precios, los precios bajarán”, aseguró.
El mandatario vinculó la medida con el combate al contrabando, que, según sostuvo, fomentaba el esquema de precios diferenciales. “Se acabó el negocio de los delincuentes, subvención o futuro yo elijo futuro”, reiteró.
Para contrarrestar la quita del subsidio, el jefe de Estado anunció la entrega del Bono Pepe II para cerca de 2,9 millones de beneficiarios, con una asignación de 874 millones de bolivianos, y también destinará hasta 800 millones de bolivianos a créditos en condiciones preferenciales para transportistas de carga pesada, gremiales, artesanos y comerciantes minoristas.
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Paz además anunció la eliminación de impuestos a la importación de bienes de capital e insumos, entre ellos semillas, drones, genética, herramientas, equipos y plantas industriales. El Ejecutivo extenderá por 120 días el período del perdonazo tributario, (una medida para facilitar la regularización de deudas fiscales) que alcanzará a 200.000 contribuyentes.
El plan también contempla obras de pavimentación con losetas en calles y avenidas, con una previsión de más de 18.000 empleos directos y 55.000 indirectos. Los productores accederán a créditos de entre 50.000 y 400.000 bolivianos.
“Se activará el plan de enlocetados de calles y avenidas para generar más de 18.000 empleos directos y 55.000 empleos indirectos; se dará apoyo directo a los productores con créditos por montos que van desde los 50.000 hasta 400.000 bolivianos; se seguirá devolviendo los depósitos de los ahorristas que tenían su dinero en dólares en los bancos, para que puedan hacer uso de esos dólares en futuras inversiones”, aseguró.
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El presidente boliviano sostuvo que la eliminación de la subvención es el mecanismo para asegurar el abastecimiento de diésel “las 24 horas y los 7 días a la semana”.
En la grabación de nueve minutos, Paz detalló un paquete de 10 medidas para compensar el impacto de la eliminación del subsidio al diésel. “Esos recursos que ya no serán usados para esta subvención, irán a esas escuelas, a esos hospitales, a esas carreteras. Pero también lo vamos a entregar a través de un bono PP2”, señaló.
El Ejecutivo anunció además un aumento del bono Juancito Pinto, que pasará de 200 a 300 bolivianos. “Hoy día está en 200, vamos a aumentarle 100 más. Juancito Pinto serán 300 bolivianos”, indicó el mandatario.
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Paz anticipó una mayor flexibilidad para el acceso de las familias al crédito de vivienda social y al crédito productivo. Las gobernaciones, municipios, gobiernos regionales y gobiernos autónomos indígenas originarios también recibirán asistencia para readecuar sus finanzas. El presidente sostuvo que continuará la devolución de depósitos en dólares de los ahorristas que tenían fondos retenidos en bancos, con el objetivo de que puedan utilizarlos en futuras inversiones.
“Sé que es la decisión más responsable con el país”, afirmó Paz. El mandatario también señaló que el Gabinete de ministros está disponible para reunirse de inmediato con transportistas, productores, obreros, campesinos, gremiales, vecinos y otros sectores “para tomar acciones de protección a la economía de las familias”.
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Todos los anuncios de Paz surgieron tras la sanción del Parlamento del acuerdo de USD 1.900 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que respalda las reformas económicas del Gobierno boliviano, el cual pasará al Ejecutivo para su promulgación.