El presidente de República Democrática del Congo (RDC), Félix Tshisekedi, ha anunciado el "inicio oficial" del 'Diálogo Nacional por la Paz, la Cohesión y la Refundación del Estado', a la par que ha dejado fuera de las conversaciones "como actores políticos" a quienes "combaten" al país "por las armas", "ocupan parte del territorio nacional" o "actúan al servicio de una potencia extranjera", líneas rojas que suponen la exclusión de las milicias del Movimiento 23 de Marzo (M23).
"El Diálogo no constituirá ni una negociación con el agresor o sus secuaces ni un medio indirecto para cuestionar la decisión soberana del pueblo expresada en las urnas", ha sostenido el mandatario en declaraciones recogidas en un comunicado por la Presidencia congoleña.
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Sosteniendo que la paz "no puede significar impunidad", el líder africano ha descartado cualquier amnistía general para los autores de delitos graves. "Los crímenes de guerra y contra la humanidad, los actos de genocidio, los delitos sexuales graves y otros delitos imprescriptibles no podrán ser borrados por una amnistía general ni sacrificados en nombre de un compromiso político", ha avanzado, aseverando que no se construirá la reconciliación "sobre el olvido".
Cabe recordar que hace menos de una semana, Kinshasa y el M23 alcanzaron un principio de acuerdo para poner en marcha una 'hoja de ruta' y un mecanismo de verificación sobre el alto el fuego pactado entre ambas partes en Doha, la capital de Qatar, en noviembre del año pasado, el cual, no obstante, ha sido desde entonces incumplido sistemáticamente por todas las partes en conflicto.
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Este grupo rebelde, integrado principalmente por tutsis congoleños y respaldado por Ruanda, se hizo en 2025 con el control de gran parte de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus respectivas capitales, Goma y Bukavu. Ello ocurrió en medio de una ofensiva que elevó las tensiones entre Kinshasa y Kigali, dando pie posteriormente a un proceso de negociaciones para evitar la expansión del conflicto en la región.
UN PROCESO PARA "CONSOLIDAR" AL ESTADO
Con relación al referido proceso de diálogo, Tshisekedi ha dado un paso más queriendo dejar claro que el mismo "tampoco podrá conducir a la suspensión de las instituciones de la República", las cuales, ha subrayado, "seguirán ejerciendo plenamente sus prerrogativas hasta el término constitucional de sus mandatos".
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Para el líder del Ejecutivo congoleño, el propósito de estas conversaciones es permitir que el pueblo congoleño "no se limite a reaccionar ante las sucesivas manifestaciones de crisis, sino que aborde por fin sus causas profundas". Por ello, ha agregado, no se tratará de un reparto del poder sino de un proceso centrado en la consolidación del Estado y sus instituciones.
Previsto para una duración máxima de tres meses, este proceso arrancará con consultas en las 26 provincias, antes de la celebración de las asambleas nacionales en Kinshasa.