Manizales es una de las ciudades más afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que este lunes ha sacudido Colombia. La ciudad sigue en estado de shock, con edificios dañados, estructuras colapsadas y equipos de emergencia desplegados en distintos puntos mientras todavía se intenta conocer el alcance de la tragedia.

El seísmo, con epicentro en el noroeste del país, ha dejado cerca de un centenar muertos y decenas de heridos y desaparecidos. El terremoto se ha sentido con especial intensidad en el suroccidente colombiano y ha provocado daños en Manizales, Cali y otros municipios de los departamentos de Caldas, Risaralda, Chocó y Valle del Cauca.

En Manizales, cerca de una veintena de estructuras han quedado parcial o totalmente destruidas y más de medio centenar presentan riesgo de colapso. Los testimonios desde la ciudad describen la violencia de una sacudida que sorprendió a los vecinos en sus casas, en sus trabajos y en las calles.

"Horrible, horrible", relata a EL MUNDO Estefanía Sierra, manizaleña residente en Bogotá pero a la que el terremoto le sorprendió de visita en su ciudad. "Lo sentimos como si hubiera caballos debajo de la casa cabalgando, como si se moviera la tierra. Sonó durísimo, las ventanas se movían y hasta el agua del baño se salía. Fue muy intenso el movimiento".

Milton César Ocampos, guía profesional de turismo del país, vecino de Manizales, cuenta cómo vivió esos primeros segundos: "Se sintió muy fuerte, muy fuerte. Las cosas que estaban en el piso se caían, se movían fortísimo, rugía todo". Su edificio resistió, pero reconoce que el terremoto le provocó miedo. "Yo realmente no soy tan temeroso de los temblores, pero este sí me asustó".

El presidente del diario La Patria, Jorge Hernán Botero Restrepo, asegura que nunca había vivido un terremoto así. "Jamás había vivido un temblor así. Ha sido como los que ves en las películas", explica. Su relato refleja el desconcierto que todavía domina las calles de Manizales. "La ciudad está devastada, la gente tiene pánico, está desorientada, mirando los edificios. Hay gente pidiendo socorro, esperando a la Cruz Roja. Hay mucha incertidumbre en las calles. Estamos desolados".

Los daños se concentran especialmente en el centro histórico y en algunas de las zonas con edificios más antiguos. "Las afectaciones más grandes fueron en el centro de la ciudad, muchos edificios cerca de la Plaza de Bolívar y calles muy emblemáticas de Manizales", explica Milton.

En el sector de la Avenida Santander, cerca del Cable, dos edificios han colapsado y los equipos de emergencia trabajan en las labores de rescate. Los primeros cálculos apuntan a que más de 20 edificios podrían haber quedado parcial o totalmente destruidos, aunque todavía se está evaluando el alcance de los daños.

La ciudad también se encuentra prácticamente paralizada. "Hay un caos total. La ciudad está completamente colapsada porque la gente está saliendo en sus vehículos y se está pidiendo a la población que no salga en coche", relata el periodista colombiano Velásquez Echeverry, de Telecafé. "El centro de la ciudad, el centro histórico, ha quedado completamente colapsado. La mayoría de las edificaciones están prácticamente en ruinas", añade.

En Cali "muy golpeados"

Pero el terremoto ha golpeado mucho más allá de Manizales. En Cali, el fotógrafo Julián Velasco explica que todavía no existe un balance completo de lo ocurrido en el occidente colombiano. "Anímicamente estamos muy golpeados porque todavía no tenemos un parte completo de las edificaciones que han colapsado a nivel del occidente colombiano", señala.

Los primeros minutos estuvieron marcados también por el colapso de las comunicaciones. "Colapsó la energía, hubo una caída telefónica, el WhatsApp se bloqueó", relata Velasco.

La falta de información ha aumentado la angustia entre quienes intentan localizar a sus familiares. Algunas empresas han enviado a sus trabajadores a casa para que puedan comprobar que sus seres queridos están bien. "La gente está muy nerviosa, hay mucho pánico acumulado", explica el fotógrafo.

La periodista María Carolina Andrade, muy vinculada a Manizales, también vivió el terremoto desde Cali. Asegura que ha sido "el más duro y largo" que recuerda. "Se sintió muy duro y aquí también hay unas zonas muy afectadas, muy cerca de la Plaza de Toros. Hay daños importantes, edificios que se cayeron y daños estructurales muy importantes". Andrade explica las indicaciones que están recibiendo los ciudadanos: "Lo que nos están pidiendo es quedarnos en los sitios, no colapsar el tráfico porque está muy complicado. Se sintió durísimo". Pero lo que más le impresionó llegó después, al comenzar a ver las imágenes de los daños en Manizales. "Lo de la Catedral te digo que yo lo vi y pensé que era IA. No pensé que fuera verdad", relata.

La periodista asegura que las imágenes que llegan desde Manizales muestran una dimensión de los daños que todavía resulta difícil de asumir. "Cada rato tú entras redes y la televisión y vas descubriendo más daños y más daños".

Andrade destaca también la preparación de Manizales para afrontar este tipo de emergencias, al tratarse de una zona con importante actividad sísmica. "Es una ciudad que está preparada en su tema de emergencias por diferentes razones, pero te digo que muy duro, muy duro, muy duro".

Vecinos de Manizales observan los daños sufridos por la catedral de la ciudad durante el terremoto.

Vecinos de Manizales observan los daños sufridos por la catedral de la ciudad durante el terremoto.AP

En Cali, José Antonio Arabia, de 50 años, se dirigía a trabajar cuando comenzó el terremoto. "Fue muy fuerte. Fue a las 7:30, 7:34 de la mañana. Empezó a sentirse el movimiento y poco a poco fue subiendo, subiendo, no paraba", recuerda. La intensidad de la sacudida hizo que muchas personas no pudieran ni siquiera mantenerse en pie mientras intentaban llegar a las zonas de seguridad. "La gente se caía porque no se podía mantener en pie", relata Arabia.

En su empresa consiguieron evacuar a todos los trabajadores a tiempo y no hubo heridos, aunque sí daños materiales. "Muchas fachadas se vinieron al piso, dañaron carros. Al menos en nuestra empresa no hubo víctimas ni personas heridas. Logramos evacuar todos a tiempo, pero sí hubo daños en la infraestructura importantes".

Cali se quedó además sin electricidad, con los semáforos apagados y con problemas de telefonía. "La ciudad está desconectada, la señal telefónica de los celulares no es buena, la ciudad no tiene energía, no hay semáforos y el tránsito está colapsado", explica.

En medio del caos, el alivio de quienes han conseguido salir ilesos. "Creo que pudo haber sido peor y, bueno, estamos bien", concluye Arabia.

Mientras tanto, los equipos de emergencia siguen desplegados en Manizales y en otros puntos afectados. Se inspeccionan edificios que permanecen en pie pero que podrían haber sufrido daños estructurales y se mantiene la vigilancia ante la posibilidad de nuevas réplicas.

"Hay edificios, estructuras que aunque no colapsaron sí tienen el riesgo de ruina y tienen que ser evacuados", advierte Velasco.

La emergencia ha afectado también a las infraestructuras de transporte. La Aeronáutica Civil colombiana ha informado de daños en los aeropuertos de Manizales, Pereira, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura, cuyas operaciones han quedado suspendidas mientras se evalúan posibles daños estructurales.

El balance sigue abierto. Las autoridades y los equipos de socorro continúan trabajando mientras familiares y vecinos esperan noticias y se intenta determinar cuántas personas pueden seguir atrapadas.

En Manizales, una ciudad acostumbrada a convivir con los terremotos, el miedo todavía está presente. "Gracias a Dios, Manizales es Manizales. Manizales puede resistir temblores a pesar de todo lo que pasó", afirma Milton César Ocampos. Y, pese a la devastación, deja un mensaje de esperanza: "Somos manizaleños y saldremos adelante. Somos paisas. A pesar de todo, estamos bien. Hay que seguir para adelante y con fe".

"Pensé que me moría"

Juliana Gutiérrez lleva toda la vida en Cali y está acostumbrada a los terremotos, pero ninguno le ha impactado como este. "Pensé que me moría", dice entre lágrimas en una conversación telefónica con EL MUNDO. "Nunca habíamos vivido una situación igual".

Como a muchos colombianos, el terremoto la sorprendió en su casa. Eran las 7:43 de la mañana cuando su edificio empezó a temblar con virulencia. Gutiérrez hizo lo que suele hacer en estos casos: situarse al lado del ascensor y esperar a que pasase lo peor, como le aconsejó su padre, un ingeniero civil. "Pero esta vez pensé que ya, que iba a colapsar todo y que no sobreviviríamos", explica. "Fue muy fuerte. Me hice a un lado de una mesa, esperando lo peor. Estaba con la señora que me ayuda aquí en la casa".

Gutiérrez compara el ruido del terremoto con el de "cinco helicópteros bajando al mismo tiempo desde el cielo. Así fue el rugir de la tierra y la estructura. Algo terrible". Unos minutos después, calcula que tres, "más o menos", comenzó a bajar por las escaleras desde un sexto piso, en una peregrinación a la que se unieron los vecinos del resto del conjunto, formado por siete torres. Esperaron las réplicas en calle, que por suerte no se han llegado a producir.

Camilo Mutis no ha tenido tanta suerte. El terremoto le ha destrozado una parte del apartamento. "Estoy vivo de milagro", relata. "Estaba en la cama cuando empezó a temblar el edificio y se vino abajo el techo del cuarto de las lavadoras, junto a la cocina. Diez metros más y no estaría vivo".

Mutis dice que el seísmo fue tan largo "que alcanzó a rezar un buen rato. Fue largo, muy largo, suficiente para destruir un 30% de mi apartamento, que ahora está inundado". Mutis habla de caos en Cali, de una treintena de edificios destruidos, "lo cual habla bastante bien de la ingeniería colombiana, porque lo normal es que la ciudad entera estuviera mucho peor".

En Pereira, una de las ciudades más afectadas por la tragedia, en pleno corazón del Eje Cafetero, Rigoberto Velázquez no daba crédito ante tanta destrucción. "Media ciudad ha quedado destruida", narraba con espanto. "Esto es una cosa horrible". A este ingeniero especializado en sistemas de gas automotriz el terremoto le sorprendió a las afueras de la ciudad de casi medio millón de habitantes. "Pude ver cómo se generaban nubes de polvo en cuestión de segundos, de los edificios que se iban colapsando. El 50% de mi empresa ha quedado destruida. El caos total en la ciudad".