Se trata de sustituir el dicho de “a la vez, viruelas” por el de “a la vez, vitales”. Es el objetivo que promueven los especialistas en envejecimiento, actividad física y salud mental de las personas mayores para lograr que lleguen a tener un síntoma esperanzador: volverse a reír. Les aparece a las personas mayores que logran recuperar la vitalidad y una estabilidad emocional. “Un día escuchas tu risa y te sorprendes. Pero a mí me pasó después de mucho tiempo esforzándome por salir más cuando no me apetecía, después de enviudar, cansada ya de escuchar a mi hija casi obligándome a que saliera de casa”. Lo cuenta Rosa Serra, de 76 años, que vive en un pueblo de la sierra de Madrid.
Su marido era diez años mayor que ella y falleció hace dos después de lograr recuperarse varias veces de un cáncer linfático gracias a un tratamiento que incluía inmunoterapia. “Estábamos muy esperanzados porque veíamos que, cada vez que le ponían los medicamentos, al mes se iba recuperando. Y no me esperaba quedarme sola de repente”, recuerda Rosa. “Me ha costado muchísimo hacerme a la idea de que así es la vida y de que soy joven y que aún puedo hacer muchas cosas con mis hijas y mis nietos”, dice con humor. No tiene problemas de movilidad “de momento”, y añade entre risas: “Si Dios quiere”. Pero quiera o no, Rosa está dispuesta a poner de su parte, lo que es la clave de su recuperación tras la depresión que sufrió al enviudar.
Y es que el bienestar emocional, llevar una vida activa y encontrar una motivación para salir adelante son los ingredientes principales para que las personas mayores envejezcan de una manera saludable. “El humor y el bienestar emocional son herramientas preventivas clave para retrasar la dependencia y promover una vida plena”, resaltan los especialistas en las jornadas Envejecer con humor desde una mirada preventiva, organizadas por la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA) en Madrid. El objetivo de este enfoque está claro: volcarse en la prevención.
“El sentido del humor puede contribuir a la cardioprotección, a ver el lado positivo de las cosas usándolo como mecanismo de defensa de la personalidad y para aliviar una realidad que se percibe por el mayor como dolorosa o negativa”, afirma José Antonio Flórez, que fue el autor de la ponencia inaugural de estas jornadas. El enfoque del humor no es más que una excusa, coinciden los expertos en diversas especialidades médicas y sanitarias. “Se ha comprobado que el sentido del humor contribuye a producir niveles más bajos de inflamación, favorece el flujo sanguíneo, elimina el estrés gracias a la producción de endorfinas y adrenalina”, argumenta Flórez, y añade que “además, neutraliza la sensación de ansiedad, controla el miedo al dolor y la hipervigilancia corporal”.
Envejecer como sinónimo de transformación, no de declive
Otro aspecto que destacan los expertos en distintas disciplinas es el necesario cambio en el discurso público sobre la vida y el papel de las personas mayores en la sociedad, tanto por parte de las instituciones como de los representantes políticos y de los medios de comunicación. Sabina Camacho, de la junta directiva de la CEOMA, resalta que el movimiento A la vejez… vitales, promovido por esta confederación, va mucho más allá de ser un lema sencillo e inspirador. “Tiene que haber un cambio profundo de paradigma para pasar de un modelo asistencialista a un modelo basado en la participación y en los derechos, porque envejecer no es sinónimo de declive, sino de transformación”, resalta esta especialista.
Carlos tiene 82 años, es médico jubilado y prefiere no mencionar su apellido. “Aunque médico no se deja de ser nunca, sobre todo para la familia”, apostilla entre risas. Pertenece a una de las organizaciones que defiende el cambio de paradigma social sobre la imagen que proyecta la sociedad sobre las personas mayores y asistió a las jornadas sobre el humor. “Para mí, el sentido del humor siempre ha sido fundamental, pero, cuando te haces mayor, tiendes a perderlo. Los recuerdos pesan mucho y, claro, todos los tenemos buenos y malos. Y los malos suelen pesar más”, dice este profesional.
Sabina Camacho
“Los que tenemos un entorno privilegiado, es decir, hijos y nietos cerca, una salud razonable para nuestra edad y aficiones y amigos, lo tenemos mucho más fácil para envejecer mejor. Pero esto no es lo general y hay que apoyar los mensajes positivos para que la gente se acuerde de lo malo con nostalgia, pero sin caer en depresiones y fomentar los cuidados y la ayuda a la movilidad para las personas que, cuando llegan a mi edad, no se valen por sí mismas”, cuenta este médico, que prefiere no ser citado como especialista sino como “abuelo”. “Es mi profesión actual, lo que más me gusta hacer desde hace ya años”, añade.
Como miembro de la junta directiva de CEOMA, Camacho reivindica el movimiento A la vejez… vitales y explica que este “va más allá de ser un lema inspirador”. Defiende la necesidad de un cambio profundo de paradigma para pasar de un modelo asistencialista a un modelo basado en la participación y en los derechos. “Envejecer no es sinónimo de declive, sino de transformación”, resalta.
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Y es que esta iniciativa, que está integrada por más de 30 organizaciones especializadas en la salud y el cuidado de las personas mayores, científicas, patronales y colegios profesionales, promueve un envejecimiento activo y saludable mediante políticas sanitarias de prevención. El objetivo es situar a las personas mayores como protagonistas de sus propias vidas y fomentar su participación activa en la toma de decisiones políticas y estratégicas, especialmente en aquellas relacionadas con la salud y el bienestar biopsicosocial, resume la portavoz de CEOMA.
Precisamente en esta “vitalidad”, entendida en sentido amplio, hace hincapié Valentín Fuster, director del Instituto Cardiovascular Mount Sinai Medical Center de Nueva York, así como director general del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) de España. Este reconocido especialista ha detallado en diversas ponencias las principales claves para tener una vida longeva. En una reciente entrevista en la Cadena Ser, por ejemplo, decía que, de los 60 a los 100 años, lo más importante es, aparte de cuidarse los factores de riesgo, “primero, el socializar, evitar el aislamiento personal; segundo, la motivación, es decir, tienes que estar motivado por algo y tienes que encontrar el objetivo de esta motivación, y el tercero, el ejercicio físico”.
Entre los 60 y los más de 100 años, es fundamental la conducta; no hay que aislarse
Valentín Fuster
Director del Instituto Cardiovascular Mount Sinai Medical Center de Nueva York
A esa vitalidad que defienden las organizaciones de personas mayores, Fuster agrega la conciencia que deben tomar de ello los propios individuos: “Entre los 60 y los más de 100 años, es fundamental la conducta”, resalta; “no hay que aislarse, hay que estar motivado y hacer ejercicio, porque esto tiene una repercusión muy importante en la demencia, muy fundamental a tener en cuenta a estas edades”, insiste el cardiólogo.
La necesidad de impulsar políticas públicas que promuevan un envejecimiento activo
De hecho, el estudio Un perfil de las personas mayores en España 2025, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), hace hincapié en algunas de las cuestiones que menciona Fuster. Éste resalta en sus conclusiones que, en la llamada tercera edad, “la actividad física, la alimentación equilibrada y el bienestar mental son claves para mantener la energía y la salud”, lo que corroboran los datos. Los investigadores destacan el hecho de que en España se combina una longevidad récord con nuevos retos en la atención a la dependencia y las enfermedades crónicas, y la necesidad precisamente “de impulsar políticas públicas que promuevan, un envejecimiento activo, saludable y equitativo”.
Y el mensaje que dé la sociedad a las personas mayores sobre su papel y la imagen que tiene ésta de ellos y de su valor juegan un papel esencial en ello, como también recalca Ruth González, consejera de dirección del Grupo SENDA, empresa dedicada a la edición de publicaciones y proyectos de diferentes sectores. Según esta experta, la transformación del modelo actual de sociedad hacia otro que fomente una visión diferente de las personas mayores también pasa por “cambiar el enfoque de los medios de comunicación sobre el envejecimiento”. “Se debe hablar de diversidad en el envejecimiento, integrando la longevidad como parte de una sociedad activa y productiva”, concluye.