Alejandra Jaramillo, periodista colombiana de CNN acreditada en la Casa Blanca, quedó afectada por la decisión de Donald Trump de negar el acceso del canal de televisión a la residencia presidencial el 19 de septiembre, una medida que alteró la cobertura de la agenda del mandatario y la rotación televisiva para acompañarlo en un viaje a Nueva York por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El sistema de pool, una cobertura compartida en la que un grupo reducido de periodistas representa al resto de los medios, permite que las cadenas registren y distribuyan imágenes, sonido e información presidencial. En televisión, cinco grandes cadenas: ABC, CBS, CNN, Fox y NBC, se turnan cada día esa tarea.
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La exclusión también alcanzó a los medios Politico y MS NOW, luego de que Trump acusara a los tres medios de publicar “noticias falsas”. CNN rechazó la prohibición y sostuvo que suponía un ataque contra el derecho de la prensa a trabajar sin interferencias gubernamentales.

Nacida y criada en Barranquilla, Jaramillo estudió Periodismo y Medios en The New School, en Nueva York. Contó que quería dedicarse a la profesión desde niña y destacó el apoyo de sus padres durante esa decisión.
Su recorrido profesional comenzó en Univision y continuó durante tres años en NBC, donde trabajó como productora de contenidos y editora digital. Después regresó a Univisión, se incorporó al cubrimiento político y produjo el programa “Línea de Fuego” junto al periodista colombiano Luis Carlos Vélez.
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La periodista pasó luego a CNN para cubrir la campaña presidencial de 2024. Como productora política de la Unidad Política del canal en Washington, siguió los mítines de Trump, los debates, los intentos de asesinato en su contra, la elección y la posesión presidencial de 2025.
Desde julio de 2026 trabaja como productora y periodista de CNN en la Casa Blanca. Sus funciones incluyen coordinar la cobertura de la agenda presidencial, redactar información de última hora y formular preguntas a los voceros de la administración.

La ausencia de CNN abrió dudas sobre quién asumiría el turno de cobertura que le correspondía al canal durante el traslado presidencial a Nueva York. No había otra cadena prevista para reemplazarlo en ese evento.
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El mecanismo se utiliza desde la presidencia de Franklin D. Roosevelt y responde a restricciones de espacio y costos. No todos los periodistas pueden ingresar al Despacho Oval ni viajar simultáneamente en el Air Force One, por lo que el equipo seleccionado debe transmitir con rapidez los datos a sus colegas y garantizar la señal televisiva.
Jaramillo explicó a Caracol Radio que, cuando CNN integra el pool, debe cubrir al presidente y compartir el material con las otras cadenas. La dinámica exige largas horas de espera, ya que una actividad presidencial puede surgir sin aviso.
La productora de CNN estaba en el control técnico cuando comenzaron los disparos del 13 de julio de 2024 y ordenó a los camarógrafos captar imágenes para determinar qué ocurría en Pensilvania - crédito @alejmillo/X
Jaramillo ha ingresado varias veces al Despacho Oval y ha viajado con Trump, incluso a Irlanda. No sabe si el presidente conoce su nombre, pero cree que reconoce su rostro por las preguntas que le hace durante sus apariciones públicas.
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La periodista relató que Trump nunca se negó a responderle por trabajar para CNN, aunque una vez cuestionó una consulta sobre una posible acción militar antes de los acontecimientos vinculados con Venezuela. El mandatario respondió que no divulgaría ante todo el mundo los planes militares de la administración.
También dijo haber escuchado casos de colegas a quienes se les negó la entrada a la Casa Blanca o se les retiró la acreditación. Consideró paradójico ese escenario porque, según su experiencia, Trump es un presidente accesible al que le gustan los medios y las cámaras.
El episodio que más la marcó ocurrió el 13 de julio de 2024, cuando Trump sufrió un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pensilvania. Un tirador le disparó desde el techo de un edificio cercano y le provocó una herida de bala en la parte superior de la oreja derecha.
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Jaramillo estaba en el cuarto de controles, a punto de salir al aire, cuando comenzaron los disparos. Los agentes de seguridad llevaron a los periodistas debajo de la tarima de prensa y, en medio de la confusión, nadie sabía inicialmente si Trump estaba vivo.
La periodista pidió a los camarógrafos que tomaran imágenes y usaran el zoom para comprender lo que ocurría. Tras la evacuación del lugar, se interrumpieron las comunicaciones y comenzó a preguntar a los asistentes por lo sucedido.
“Todo fue una conmoción”, recordó Jaramillo. Contó que no pudo comunicarse con su familia para avisar que estaba bien y que, a partir de los testimonios recogidos entre quienes estaban en el mitin, supo que una persona había muerto porque un testigo le dijo que había retirado el cuerpo de la víctima.
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