Más de mil empleados de empresas como OpenAI, Google y Anthropic han pedido al Gobierno de Estados Unidos que respalde las herramientas y medidas que ayuden a "marcar el ritmo de forma deliberada" para evitar que el desarrollo de la inteligencia artificial se acelere hasta un punto en el que ya no se pueda controlar.

Para ello, los empleados han firmado una carta abierta llamada Pacing the Frontier, en la que solicitan reducir el ritmo de desarrollo de la IA porque consideran que alcanzará un punto en el que ya no se pueda "comprender ni controlar los sistemas resultantes". Además, pese a que reconocen los beneficios que aporta para la sociedad, creen que "podría contribuir a crear un futuro mucho mejor", aunque "este resultado no está garantizado".

En este sentido, más de 1.300 empleados solicitan la desaceleración de los trabajos de la IA porque es necesario “regular de forma deliberada el progreso en este campo”, aparte de abordar los riesgos que derivan del desarrollo de esta tecnología. Por lo tanto, para evitar cualquier proceso incontrolado, quieren impulsar “medidas de seguridad y fortalecer la supervisión”, al mismo tiempo que solicitan al Gobierno que “apoye un esfuerzo internacional para desarrollar las herramientas técnicas y de gobernanza necesarias para marcar el ritmo del desarrollo de la IA automatizada”.

Es importante mencionar que dicha carta está respaldada por el cofundador y director científico de Anthropic, Jared Kaplan; el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei; el director de Investigación de OpenAI, Mark Chen;y el vicepresidente de Seguridad y Alineación de la IA en Google, Anca Dragan, entre otros. Sin embargo, el documento no cuenta con la firma del CEO de OpenAI, Sam Altman, quien habló sobre la seguridad de la IA en el pódcast Invest Like the Best.

En él, Altman consideró "moderar el ritmo de desarrollo de la IA para dar tiempo suficiente a la sociedad", de esta manera, se pueden adaptar "a algunos de estos nuevos niveles de capacidad". No obstante, considera que hay que hacerlo sin que "parezca una captura regulatoria para todos y que tampoco parezca una colusión entre los laboratorios de vanguardia".