Dos años después del experimento, el terreno retiene más agua y aparecieron nuevas flores silvestres.
29 de septiembre 2026, 20:45hs

En 2024, un granjero soltó 150 gallinas en un campo de 271.000 hectáreas: 2 años después descubrió cambios en la tierra (Foto: Imagen ilustrativa hecha con IA - Gemini).
En Gabyon Station, una gigantesca propiedad de 271.000 hectáreas en la región de Murchison, Australia Occidental, un grupo de productores decidió probar una estrategia poco convencional para mejorar el estado del suelo. Hace dos años, soltaron 150 gallinas ponedoras y las movieron por distintas zonas del campo, con la idea de aprovechar su comportamiento natural para regenerar áreas degradadas.
La iniciativa surgió después de que Gemma Cripps participara en un curso de agricultura regenerativa. Junto a Helen Williamson, buscó observar qué pasaba cuando las aves picoteaban, escarbaban y dejaban su estiércol en el terreno. Aunque la superficie recorrida por las gallinas es mínima en comparación con el tamaño total de la granja, los resultados sorprendieron a sus responsables.
Cómo ayudaron las gallinas a mejorar el suelo
Las gallinas, al buscar alimento, removieron la capa superficial del suelo con sus patas y picos. Esa acción facilitó que el agua de lluvia se infiltrara mejor, mientras que el estiércol aportó materia orgánica y actuó como fertilizante natural.
El proyecto, documentado desde 2024, incluyó un gallinero móvil automatizado para unas 130 aves. Cada mañana, las gallinas salían a una zona delimitada por una cerca eléctrica y regresaban al anochecer. El objetivo era que siguieran al ganado por áreas degradadas y, luego, analizar los cambios en el terreno.
De esta manera actuaban las gallinas en el campo (Foto: Gemini).
Cambios visibles: más agua, vegetación y flores de colores nuevos
Las primeras diferencias se notaron después de las lluvias: el suelo en las zonas recorridas por las gallinas mostró mejor hidratación y la vegetación creció con más fuerza. Además, en algunos sectores donde antes predominaban flores amarillas y blancas, comenzaron a aparecer flores rosas, un fenómeno que Cripps atribuye a posibles cambios en el pH del suelo por el estiércol, aunque todavía no hay pruebas científicas que lo confirmen.
Las gallinas no se comieron las nuevas flores, pero sí aprovecharon el pasto fresco tras las lluvias, lo que también impactó en la producción de huevos: las yemas se volvieron de un naranja más intenso. Los huevos de Gabyon se comercializan en la ciudad de Geraldton.
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Ataques de dingos y el riesgo de gripe aviar
No todo fue sencillo. A comienzos de este año, un dingo ingresó al área y mató a unas 80 gallinas en una sola mañana, lo que redujo el plantel y afectó la producción. Para evitar nuevos ataques, reforzaron la protección con una cerca eléctrica portátil y trasladaron a las aves a otra zona del campo.
En junio, la detección de gripe aviar H5 en aves marinas de la región encendió las alarmas. Aunque Gabyon está a 200 kilómetros de la costa y no tiene fuentes permanentes de agua, sus responsables temen que una eventual obligación de encerrar a las gallinas complique el proyecto.