MADRID.– Pedro Sánchez ostenta una colección de crisis políticas superadas. Algunas fueron ocasionadas por polémicos acuerdos parlamentarios o por casos de corrupción y otras, menos evitables, por fenómenos externos, como la pandemia del Covid. Pero en ningún caso, el gobierno socialista podía ser acusado, hasta ahora, de haber actuado con debilidad. Después de ocho años en La Moncloa, el gobierno mostró una nueva cara de desconcierto con esta histórica crisis migratoria en Ceuta.
“Ha sido una violación de la integridad territorial de España”, dijo este viernes Sánchez en su visita a Ceuta. El presidente español argumentó que el motivo de la crisis había sido desatado por mafias internacionales que habían manipulado un fallo del Tribunal Supremo español que beneficiaba a los migrantes ilegales que ingresaban por mar a tierra española. Y también los hizo responsables de haber viralizado por redes sociales la convocatoria para el paso masivo por la frontera.
Pero Sánchez omitió en su discurso los errores propios y las traiciones de sus aliados. Es imposible entender esta crisis migratoria sin la complicidad del rey Mohamed VI de Marruecos. Sánchez dijo este viernes que su gobierno había abierto “una interlocución” con sus pares marroquíes, quienes eran hasta hace pocas horas aliados estratégicos en el Mediterráneo.
Si la foto de la frontera española indefensa fue un síntoma de debilidad, las palabras de Sánchez desnudan su inocencia ante un gobierno autoritario como el marroquí. A nadie se le escapa que la falta de control de las fuerzas de seguridad de Marruecos fue la principal causa de la llegada de cientos de miles de africanos que atravesaron el país durante horas e incluso días por rutas y trenes hasta llegar a Ceuta.
¿Por qué el gobierno español nunca se enteró de que se preparaba una estampida migratoria en las redes sociales? ¿Por qué no se tomaron medidas ante la masiva movilización de africanos en los días previos de esta semana? Estas serán algunas de las preguntas que deberá responder Sánchez cuando se presente ante el Congreso. El Partido Popular (PP) ya reclamó una sesión de control “urgente” al socialista.
Amigo de los marroquíes
“Sánchez jugaba ese rol de ser amigo de los marroquíes, pero ha dejado expuesto a España como un Estado frágil. Más allá de las causas estructurales que promueven la migración, aquí pareciera que hay una maniobra política del rey de Marruecos. Si Sánchez tiene la capacidad de demostrar que fue orquestado, entonces volverá a caer de pie, como lo ha hecho en muchas crisis”, asegura Carmen Beatriz Fernández, profesora de Comunicación Política en la Universidad de Pforzheim, Alemania.
La oposición ya tomó nota de la crisis y prepara su ataque parlamentario para la semana próxima sobre uno de esos temas que, saben, ofrecen crédito electoral.
“Sánchez tiene que defender nuestra seguridad nacional, nuestra integridad territorial y nuestra convivencia. Tan grave como lo que está pasando es que el gobierno reaccione con esta debilidad”, atacó Alberto Núñez Feijóo, presidente del PP, horas después de haber estallado la crisis en Ceuta.
Habrá tema para rato. La oposición intentará modificar el Reglamento de Extranjería en el Congreso para dejar sin efecto la resolución del Tribunal Supremo, una medida que hasta ahora no había sido acompañada por el oficialismo. Tampoco se descarta que en las próximas horas haya manifestaciones públicas contra la política migratoria del Partido Socialista (PSOE) en Madrid.
“El escándalo tiene gasolina suficiente para convertirse en un asunto de interés nacional. Si hasta la final de la próxima Copa del Mundo está en juego en esta negociación”, agrega la académica Fernández.
Marruecos negocia por estos días que la final del próximo Mundial de Fútbol de 2030 tenga como sede Casablanca, en lugar del estadio Santiago Bernabeu, como propone España ante la FIFA. Era uno de los temas que había tensado las relaciones con el gobierno socialista, según indicaron algunos medios de comunicación españoles.
La crisis migratoria encendió una mecha difícil de apagar. Entre las opciones que se evalúan en La Moncloa, Sánchez podría anunciar en los próximos días medidas para endurecer su política migratoria, un giro que, incluso, podría sumarle algunas simpatías de españoles poco afines.
“La semana próxima Sánchez tomará la iniciativa para demostrar que no es un blando. Intentará dejar en evidencia a la maniobra política detrás de la crisis y, si hace falta, es capaz de decir que Marruecos le quiere robar a España el próximo mundial. Tendrá mucho juego en estos próximos días”, resume Fernández.
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