Cristina Hernández
17/08/2026 a las 20:09h.
Multitud de granadinos han sufrido a raíz de los terremotos ocurridos durante estos últimos días algún tipo de trastorno. A pesar de los posibles daños materiales, son las consecuencias psicológicas las que han dejado huella. El miedo a que tiemble la tierra, a que vuelva a ocurrir más fuerte o a tener que lamentar una pérdida es algo que se ha instalado en sus cabezas.
Esta reacción no es casualidad, tiene una explicación científica. Cuando ocurre un fenómeno natural como los terremotos, hay distintas percepciones según desde dónde se vea. Cuando se observa desde la distancia, como ocurre con los seísmos registrados en países como Colombia o Venezuela, puede aparecer una sensación de ansiedad general asociada a la empatía por quienes están sufriendo sus consecuencias. Este sentimiento puede generar lo que los expertos llaman 'culpa del superviviente': ver a otros pasarlo mal mientras tú te sientes privilegiado.
En el caso de lo ocurrido en Granada, el psicólogo de emergencias y profesor en la Universidad Complutense de Madrid Miguel Ángel Estevez cuenta que nuestra mente articula una serie de heurísticos –atajos mentales que el cerebro usa de forma automática para simplificar problemas complejos– que son adaptativos, es decir, el cerebro hace que sientas miedo cuando percibes una realidad que puede ser peligrosa. «Tras haber vivido un terremoto de magnitud cinco donde has podido ver cómo se rompen los jarrones de casa o se crean grietas, tu mente asocia que va a suceder lo mismo que en los referentes más cercanos», avanza.
«Hay que tratar de racionalizar. En primer lugar la intensidad, intentando aplicar la lógica. Si leemos informes científicos, podemos comprobar que lo sucedido en otros países durante este mismo fenómeno se debe a fallos en los edificios que en general no se registran en España», confirma el psicólogo.
Sucesos naturales que son impredecibles e incontrolables pueden afectar aún más a la salud mental que aquellos que pueden llegar a mantenerse bajo control. «Hasta que alguien no tiene la percepción de estar tranquilo no puede decirle a su cabeza que lo esté», cuenta el experto.
Así se confirma que el ser humano no adquiere la seguridad por medio de controlar a la naturaleza, sino que la tiene por medio de la ciencia, pudiendo prever cómo actuar frente a los fenómenos.
Cómo gestionarlo
Si existen problemas base como la ansiedad, este tipo de acontecimientos se pueden gestionar desde dos maneras distintas. Algunas personas pueden sentirse mucho más vulnerables, lo que genera un pico de estrés que hay que comprender. En otros casos ocurre justo lo contrario. Los problemas base de cada persona se quedan en un segundo plano y se le da prioridad a lo ocurrido. «En el covid 19 se confirmó que, durante los momentos más duros, la tasa de suicidios en España bajó, en contra de lo que se podía llegar a intuir. Sin embargo, cuando la situación con el virus mejoró y la gente pudo volver a salir, los indicios se volvieron a disparar», sostiene Estevez. Esto se debe a que en una situación de estrés, los problemas personales pasan a un segundo plano. Cuándo esa situación comienza a mejorar, vuelven a salir a la superficie.
Hay ciudadanos que hablan sobre el término terremoto psicológico, es decir, predecir que está ocurriendo un seísmo aunque en realidad no. Sin embargo, esta definición no tiene una base científica que lo avale, sino que «se trata más de una forma de referirse a una afectación psicológica más allá de lo físico», confirma Estevez.
Para afrontar este tipo de situaciones, se ponen de manifiesto tres pautas importantes. Por un lado, las crisis se deben trabajar de manera cognitiva. Es importante tener en mente lo que hacer si ocurre. «Por eso existen los simulacros, los carteles de salida de emergencia o los mensajes que están mandando las autoridades a la ciudadanía por si hay alguna réplica», cuenta.
Durante el fenómeno sucede la segunda fase. «Lo importante es centrarse solo en la conducta que debes seguir y no dejar que tus emociones te bloqueen», sostiene el psicólogo de emergencias.
Cuando termina es cuando hay que afrontar la vorágine de emociones experimentadas. «Es muy importante encararlas compartiendo con los demás lo que has sentido, y si te supera, pedir ayuda a profesionales para evitar que el miedo te deje huella y no te deje dormir cuando esa idea vuelva a tu cabeza», finaliza el profesor de psicología.
Para ello, la Junta de Andalucía junto al colegio oficial de Psicología de Andalucía Oriental ha activado un teléfono gratuito de atención para los afectados durante los terremotos en Granada: 900 100 112.
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