La Panamericana Norte está en plena transformación. Desde el 7 de mayo de 2026, el Municipio de Quito interviene 6,7 kilómetros de esta vía, desde el intercambiador de Carcelén hasta el inicio de la concesión de Panavial, con un plazo de 300 días.

La obra no se limita a colocar una nueva capa de asfalto: incluye una nueva estructura de pavimento semirrígido, estabilización de la base y renovación del sistema de alcantarillado. El proyecto fue dividido en cinco tramos para mantener habilitada la circulación mientras avanzan los trabajos. A septiembre, la intervención registra un 50 % de avance.

Pero la renovación de la vía tiene un costo cotidiano para quienes dependen de ella. La Panamericana Norte soporta alrededor de 50.000 vehículos diarios y es uno de los principales accesos y salidas de Quito.

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“Creo que a este Municipio le falta planificación. Días fluye el tráfico, en otros se estanca, llegamos atrasados, debo justificar las faltas de mis hijos y es complicado. Superamos los primeros tramos, pero otra vez se generó congestión”, mencionó Paúl Mosquera, usuario de la vía.

El ciudadano contó que el lunes 28 de septiembre fue un caos la ruta, debido a que solo se podían usar dos carriles y el contraflujo llegando al Portal Shopping no dio resultado, por lo que muchos quedaron atascados en un cuello de botella.

Avances por sectores en la Panamericana Norte

Los trabajos han ido avanzando por sectores. En junio se intervino el tramo entre los intercambiadores de Carcelén y Simón Bolívar, con la construcción de un ducto de drenaje y la rehabilitación de la calzada; en julio las obras avanzaron hacia Carcelén, Carapungo y sus alrededores; en agosto se trabajó en los tres carriles centrales entre García Moreno, ingreso a Llano Grande, y el intercambiador de Carapungo, además del tramo hacia Calderón.

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En septiembre se sumaron frentes en La Candelaria 1 y El Clavel, mientras la rehabilitación de los carriles centrales avanzó hasta el paso elevado de la calle 9 de Agosto. Desde el 26 de septiembre, la intervención se trasladó también al sentido sur-norte, entre el intercambiador Simón Bolívar y García Moreno, en un tramo de 1,15 kilómetros.

Con cierres parciales, contraflujos y reducción de carriles, los usuarios enfrentan tramos que normalmente tomarían unos 10 minutos y que ahora pueden extenderse hasta 40 minutos, mientras en los puntos de mayor congestión las esperas llegan a cerca de una hora.

“Al ser una vía de alta circulación y, peor aún, al ser un sector donde confluyen residencias y escuelas y ser uno de los principales accesos a Quito, esta obra merecía una mejor atención. Sí quedó lindo, pero el costo es alto, no solo en la inversión económica, sino en el tiempo de pérdida de la gente, eso no se recupera”, expresó Mónica Vásquez, madre de familia de un colegio de la zona.

El problema se concentra especialmente entre el ingreso a Calderón y la conexión con la avenida Simón Bolívar, donde la circulación pierde fluidez y el impacto alcanza a quienes se movilizan hacia sus trabajos, escuelas y actividades diarias.

Opiniones divididas entre los usuarios de la vía

No obstante, existen quienes apoyan la gestión del actual cabildo y cuestionan que si no hubiese obras, la gente igual se estaría quejando. En la bajada de la Unidad Educativa Frau Klier, los padres tienen que esperar hasta 20 minutos para poder abordar la Panamericana Norte; sin embargo, creen que es por un bien común.

“Es molestoso, pero necesario. Si no hay obras en Quito, igual la gente se estaría quejando. Toda obra tiene esto y como ciudadanía debemos ser prácticos y coherentes. Si hay que esperar, hay que esperar”, sostuvo Eduardo Jácome.

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Por su parte, Emilia Landázuri, otra madre de familia de la misma institución, mencionó que a futuro la vía responderá muy bien y que es cuestión de planificar, salir más temprano y apoyar.

“Creo que hay una corresponsabilidad ciudadana. Solo nos gusta quejarnos, pero tampoco hacemos nada para colaborar con la solución. Espero que acaben rápido y que funcione la vía para todos”, concluyó la ciudadana.

A este escenario se suma otro proceso que mira hacia el futuro: el Metro de Quito desarrolla estudios para definir una posible extensión desde La Ofelia hacia Calderón. La consultoría, contratada en enero de 2026, registra un avance consolidado del 59 % y contempla 37 perforaciones geotécnicas; 34 ya fueron ejecutadas hasta septiembre.

El perfilamiento de la alternativa hacia Calderón está previsto para diciembre de 2026. (I)