Dos buques de la petrolera estatal emiratí ADNOC fueron atacados en la noche del jueves mientras cruzaban el estrecho de Ormuz, sin que se registraran heridos, informó la agencia de noticias oficial emiratí WAM. Los Emiratos Árabes Unidos atribuyeron de inmediato el ataque a Irán y lo calificaron de acto hostil contra la navegación comercial en una de las rutas energéticas más sensibles del planeta.
La compañía, propiedad del Gobierno de Abu Dhabi, indicó que la situación quedó bajo control y remarcó la importancia de proteger la seguridad de las tripulaciones y garantizar la libertad de navegación en el estrecho. Ni WAM ni el Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí ofrecieron detalles sobre la identidad de los barcos, su carga o los daños sufridos.
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El Ministerio de Asuntos Exteriores de los Emiratos condenó lo que definió como un “ataque hostil iraní” y acusó a la Guardia Revolucionaria de Irán de cometer “actos de piratería” contra buques comerciales, al utilizar el estrecho como instrumento de presión económica. Abu Dhabi advirtió de que este tipo de acciones representa una amenaza directa para la estabilidad regional y la seguridad energética global. Ni el Ministerio de Exteriores iraní ni la Guardia Revolucionaria se pronunciaron sobre las acusaciones.
El ataque de este jueves es el segundo que sufre la naviera estatal en menos de una semana. El sábado pasado, según denunció entonces el Gobierno emiratí, un misil alcanzó un petrolero vinculado a ADNOC en las primeras horas de la madrugada mientras cruzaba el estrecho, en un episodio que generó una condena inmediata de varios gobiernos árabes y del Golfo. El Consejo de Cooperación del Golfo calificó ese ataque de “escalada peligrosa e inaceptable” y reclamó una acción internacional para proteger la navegación marítima.
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La escalada se enmarca en la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán el 28 de febrero, cuando ambos países lanzaron una ofensiva militar contra objetivos iraníes que incluyó ataques contra su cúpula militar. Como represalia, Irán cerró parcialmente el estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto transitaba una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado que se comercia en el mundo. Washington respondió el 19 de marzo con una campaña aérea destinada a reabrir el paso destruyendo buques y drones iraníes desplegados en la zona, y el 13 de abril impuso un bloqueo naval a los puertos iraníes tras el fracaso de las conversaciones de paz mantenidas en Islamabad.
Según un balance divulgado por ADNOC el viernes pasado, la compañía ha sufrido ataques con misiles y drones contra 15 buques desde el inicio del conflicto, tres de ellos solo en la última semana previa a ese comunicado. Esos ataques dejaron un tripulante muerto y otras 20 personas heridas. La petrolera aseguró entonces que mantiene su compromiso de abastecer a sus clientes pese a lo que describió como un entorno “excepcionalmente desafiante”, y pidió a la opinión pública que solo se informe a través de fuentes oficiales para evitar la circulación de rumores.
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El estrecho de Ormuz, un paso de apenas 33 kilómetros en su punto más angosto entre Irán y Omán, se ha convertido en el epicentro de la crisis energética global desde el estallido de la guerra. La combinación de minas navales, ataques con misiles y el bloqueo estadounidense ha dejado un saldo, según registros de seguimiento marítimo, de al menos un remolcador hundido, más de una decena de buques mercantes dañados y varios marinos muertos o desaparecidos, además de la captura de embarcaciones por parte de fuerzas iraníes.
La reiteración de ataques contra activos de una de las principales petroleras del Golfo, pese a la presencia naval estadounidense en la zona, sugiere que ni el bloqueo ni la presión diplomática han logrado hasta ahora disuadir a Teherán de utilizar el estrecho como arma de negociación, lo que mantiene en vilo a los mercados energéticos globales de cara a las próximas semanas.
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