
La previsión sobre el precio de los alimentos en Colombia para el informe sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de julio de 2026 que revelará el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) apunta a una baja mensual de -0,10%, frente a 0,82% del mismo mes de 2025, de acuerdo con Corficolombiana. El movimiento estaría marcado por la caída de los perecederos, que registrarían -1,45%.
Corficolombiana prevé que los precios de los alimentos caerán en julio por el descenso de los perecederos y un mayor abastecimiento agrícola, mientras el Banco de la República elevó su proyección de inflación para 2026 a 6,9%, desde 6,4% en abril. La entidad también advirtió sobre riesgos climáticos, energéticos y de combustibles en Colombia.
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El análisis dice que el descenso se debe a menores precios en productos como plátano, papa y cebolla. Según este, el mayor abastecimiento agrícola empujaría ese comportamiento en un rubro con incidencia directa sobre el dato de inflación de julio. El reporte añade que el alivio no sería uniforme dentro de la canasta. “Este efecto sería parcialmente compensado por el aumento de los procesados, liderado por la carne. Como resultado, la inflación anual se reduciría de 6,83% a 5,86%”, indicó.
Corficolombiana también plantea que la inflación sin alimentos aumentaría de 5,98% a 6,20%, con corte al primer semestre del año. Ese nivel sería el más alto desde octubre de 2024.
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La estimación más exigente del informe aparece en la inflación básica. Corficolombiana sostiene que las presiones no desaparecen aun con la caída prevista en los alimentos frescos.
“Por su parte, la inflación sin alimentos ni regulados —nuestra medida preferida de inflación básica— se aceleraría de 6,00% a 6,10%, su mayor nivel desde abril de 2024, completando ocho meses consecutivos de aumentos. Estas medidas seguirían reflejando las presiones derivadas de la indexación al salario mínimo en los servicios y del fortalecimiento de la demanda en bienes”, anotó la entidad.
De esta manera, la combinación entre alimentos a la baja e inflación básica al alza deja una señal mixta sobre los precios. El informe separa el alivio puntual en perecederos de las presiones que siguen activas en servicios y bienes.
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El Banco de la República presentó su Informe de Política Monetaria de julio de 2026 con una revisión al alza de sus previsiones. El documento ubicó la inflación anual de junio en 6,1%. La entidad espera ahora que la inflación cierre 2026 en 6,9%, por encima del 6,4% previsto en abril. Para 2027, la proyección se sitúa en 4,3%.
El Emisor explicó que ese deterioro responde a mayores costos laborales, a un consumo elevado y al efecto de factores climáticos y de oferta, sobre todo en alimentos. También señaló que la sequía generada por el fenómeno de El Niño figura entre los principales riesgos de corto plazo. El escenario podría presionar al alza los precios de alimentos, gas, electricidad y agua. El informe además menciona inundaciones, bloqueos y mayores costos internacionales de transporte e insumos agrícolas como factores que intensifican las tensiones sobre los precios.
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A esa lista se sumó el aumento no previsto de la gasolina, que elevó las presiones sobre la inflación de los bienes regulados. Aunque la apreciación del peso y la desaceleración en algunos servicios moderaron el indicador, “estos factores no fueron suficientes para compensar el incremento de los combustibles”.
En materia de actividad económica, el banco indicó que la economía colombiana creció 2,2% anual en el primer trimestre de 2026. El avance estuvo impulsado por el consumo privado y público y por la inversión en maquinaria y equipo. La entidad ajustó sus pronósticos y ahora espera un crecimiento de 2,5% en 2026 y de 1,9% en 2027. También advirtió que la demanda interna sigue por encima de la capacidad productiva, mientras el mercado laboral permanece fuerte y las expectativas de inflación continúan elevadas.
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Para el frente externo, el Emisor señaló que el conflicto en Medio Oriente entre Estados Unidos e Irán mantiene la incertidumbre global. Ese entorno afecta los precios de la energía, los costos de transporte y las condiciones financieras, aunque la proyección para los socios comerciales de Colombia se mantiene en 2,1% tanto en 2026 como en 2027.
De igual manera, el informe conserva un escenario de petróleo caro para 2026, con un Brent, de referencia para Colombia, en promedio de USD84 por barril. Aun así, prevé una moderación en 2027 por el aumento de la oferta mundial, mientras en Estados Unidos seguiría una política monetaria restrictiva sin recortes de tasas de la Reserva Federal en el horizonte de pronóstico.
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En junio, la Junta Directiva del Banco de la República subió la tasa de interés en 75 puntos básicos (pb) y en julio la dejó en 12,0%. La autoridad monetaria mantuvo así una postura contractiva en un entorno con preocupaciones fiscales y una trayectoria ascendente del CDS, pese a la baja de la prima de riesgo país tras las elecciones y la mejora de los términos de intercambio. La siguiente decisión de política monetaria quedará atada al comportamiento de los precios, al pulso de la actividad y a la evolución de los riesgos internos y externos. Ese marco mantiene abierta la posibilidad de nuevos ajustes si cambian las condiciones previstas por la autoridad monetaria.