
Dos asistentes murieron tras intoxicaciones ocurridas durante el festival Electric Daisy Carnival (EDC) en la Unidad Deportiva Atanasio Girardot, de Medellín. Las víctimas habían sido encontradas en los escenarios con graves complicaciones de salud y recibieron atención en distintos centros asistenciales.
La Secretaría de Salud de Medellín informó que los equipos instalados en distintos puntos del complejo deportivo atendieron a personas con diversas afectaciones de salud durante el festival de música electrónica.
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Las 107 intoxicaciones representaron el 55,4% de las 193 atenciones. Siete pacientes requirieron traslado a centros asistenciales de la ciudad y dos de esas personas fallecieron después de recibir atención médica, mientras las autoridades judiciales avanzaron con las inspecciones a los cuerpos.
La secretaria de Salud de Medellín, Natalia López Delgado, confirmó el reporte de los equipos médicos. “Durante los dos días del evento se realizaron 193 atenciones en salud de personas que acudieron a los puntos dedicados en diferentes lugares del evento”, explicó la funcionaria.

López Delgado también pidió a los asistentes de eventos masivos que busquen ayuda médica ante síntomas que puedan comprometer su estado de salud. “Por encima de cualquier celebración está la vida”, manifestó.
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Los equipos médicos utilizaron midazolam de forma recurrente durante el festival. El medicamento puede emplearse como ansiolítico para estabilizar a pacientes en crisis asociadas al consumo de sustancias, y también tiene usos como sedativo y en el manejo de convulsiones.
El primer fallecimiento ocurrió durante la madrugada del 11 de octubre. La víctima fue el ciudadano costarricense Ismael Gerardo Méndez Huertas, quien presentó un paro cardiorrespiratorio después de sufrir una descompensación durante la primera jornada.
El joven fue trasladado al Hospital Pablo Tobón Uribe, donde murió pasada la medianoche pese a la atención médica recibida.
La segunda muerte se confirmó el 13 de octubre y correspondió a Ajay Bhatnagar, un oncólogo británico radicado en Estados Unidos que trabajaba en el tratamiento del cáncer de próstata en Arizona.
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Bhatnagar sufrió complicaciones durante la segunda fecha del EDC y fue remitido a la Clínica El Rosario, en El Poblado. El médico permaneció internado hasta las 17.00 del 12 de octubre.
Un reporte preliminar indicó que los exámenes toxicológicos practicados al especialista detectaron cocaína, anfetaminas y alcohol. Las autoridades todavía deben determinar si esas sustancias fueron determinantes en su fallecimiento.
Los dos casos ocurrieron en medio de los debates que precedieron al festival. Antes de su realización, parte de las inquietudes públicas se centró en el riesgo de consumo de drogas sintéticas y estupefacientes en un encuentro de esa magnitud.
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Las situaciones sanitarias no fueron las únicas que causaron preocupación entre asistentes y residentes de sectores cercanos a la Unidad Deportiva Atanasio Girardot.
En redes sociales circularon denuncias sobre una presunta modalidad de hurto mediante gas pimienta, sobre todo durante la salida del público de los escenarios. Un asistente advirtió en un video: “Oficialmente empezaron a echar gas pimienta en el EDC”.

Hasta el momento, las autoridades no entregaron un balance oficial sobre esos hechos ni confirmaron que la sustancia hubiera sido utilizada para cometer robos.
También se conoció el caso de un ciudadano australiano de 46 años que recibió cerca de 25 heridas con arma blanca durante un presunto intento de atraco en Laureles.
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Algunas versiones relacionaron ese ataque con el festival, aunque las autoridades no confirmaron esa conexión. El extranjero permanece hospitalizado y su pronóstico es reservado.
Los habitantes de zonas próximas al estadio Atanasio Girardot reportaron problemas para descansar durante las dos noches del evento debido al volumen de la música. Fabio Gutiérrez, residente del sector, calificó el ruido como “infernal” y cuestionó los controles sobre los niveles de sonido.
Daniel Giraldo, otro vecino, sostuvo ante Telemedellín que el EDC se sintió distinto de otros conciertos habituales en el lugar. “Hay ocasiones en los que no se escucha el ruido de los conciertos, pero esta vez fue diferente, no pudimos conciliar el sueño”, afirmó al medio regional.
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La empresa responsable del Electric Daisy Carnival no se había pronunciado sobre las denuncias de hurtos, los reclamos de los vecinos ni las muertes que se presentaron tras el festival.