La clasificación de la Selección argentina a las semifinales del Mundial 2026 volvió a desatar una fiesta en el corazón de La Plata. Apenas terminó el partido, cientos de personas comenzaron a concentrarse en la tradicional esquina de 7 y 50, que una vez más se convirtió en el principal punto de encuentro para celebrar un nuevo paso del equipo de Lionel Scaloni.

A medida que pasaban los minutos, la convocatoria fue creciendo. Jóvenes, adolescentes, familias enteras y padres con chicos se acercaron al centro platense para compartir una noche de alegría que se extendió hasta entrada la madrugada del domingo.

El frío invernal estuvo lejos de desalentar a los hinchas. Con banderas argentinas, camisetas de la Selección y pirotecnia, los presentes le pusieron calor a la noche con los clásicos cánticos mundialistas, mientras el tránsito quedó prácticamente dominado por una interminable caravana de autos y motos.

Como ocurre en cada celebración de estas características, el sonido de las bocinas se mezcló con el de los motores y las aceleradas de motocicletas, que durante varias horas fueron una constante. Las explosiones de los escapes modificados volvieron a generar molestias entre algunos vecinos, aunque no lograron opacar el clima festivo que predominó en el centro platense.

La esquina de 7 y 50, escenario habitual de los grandes festejos deportivos de la ciudad, volvió a mostrar una imagen repetida en cada logro de la Selección: una multitud unida por la ilusión mundialista y la esperanza de volver a conquistar la Copa del Mundo.

Más allá de la clasificación frente a Suiza, buena parte de los festejos ya estuvieron puestos en lo que viene. Entre bocinazos y banderas, muchos de los cánticos apuntaron al próximo desafío de la Selección: el clásico ante Inglaterra, que se disputará el miércoles desde las 16 por un lugar en la final del Mundial 2026. La expectativa por ese histórico cruce comenzó a sentirse apenas consumado el triunfo y se convirtió en uno de los temas centrales de una celebración que, además de mirar el presente, ya empezó a palpitar el partido que puede depositar a Argentina en una nueva final del mundo.

Con Argentina ya instalada entre los cuatro mejores del torneo, la madrugada del 12 de julio quedará como otra de las noches en las que La Plata salió masivamente a la calle para celebrar un nuevo capítulo de la Scaloneta.

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