En los sistemas de producción ganadera es habitual asociar la llegada del invierno con una disminución del consumo de alimento por parte de los bovinos. Las bajas temperaturas, los fuertes vientos característicos de la Patagonia y las precipitaciones suelen considerarse factores que afectan el comportamiento de los animales y, en consecuencia, su desempeño productivo.

Un estudio desarrollado en la Estación Experimental Agropecuaria INTA Valle Inferior aporta nuevos datos que permiten comprender con mayor precisión cómo responden los rodeos frente a las condiciones ambientales propias del noreste de Río Negro.

La investigación analizó la relación entre distintas variables y el consumo de novillos Hereford alimentados a corral durante el invierno. Los resultados muestran que, si bien el ambiente tiene cierta influencia sobre el comportamiento de los animales, su efecto es mucho menor de lo que habitualmente se supone.

Ingesta de alimento



84 días se monitoreó el consumo individual mediante comederos electrónicos especialmente equipados para registrar la cantidad de alimento ingerido por cada animal en forma diaria.

Para el trabajo se tomó en cuenta la ingesta diaria de alimento de los animales durante distintos períodos de tiempo y condiciones climáticas.


Paralelamente, se relevaron las principales variables meteorológicas registradas durante el ensayo, entre ellas la temperatura mínima, la humedad relativa, la velocidad máxima del viento, las precipitaciones y la radiación solar. El objetivo fue determinar si existía una relación entre estos factores ambientales y el consumo diario de alimento.

Los datos obtenidos mostraron algunas tendencias. Durante los días con mayor radiación solar y temperaturas mínimas más elevadas, los animales consumían una cantidad ligeramente superior de alimento. En cambio, cuando aumentó la intensidad del viento se observó una leve disminución del consumo.

«Las diferencias individuales entre los propios animales tuvieron una influencia considerablemente mayor que las variables meteorológicas».

Sin embargo, el análisis estadístico permitió comprobar que estas asociaciones fueron débiles.

El aspecto más relevante del trabajo fue comprobar que las diferencias individuales entre los propios animales tuvieron una influencia considerablemente mayor que las variables meteorológicas. Factores vinculados a la adaptación, comportamiento individual y posiblemente aspectos de manejo o fisiológicos resultaron mucho más importantes para explicar las diferencias registradas en el consumo que el clima invernal en sí mismo.

Buena adaptación



Los resultados también permiten plantear para la producción regional que los bovinos nacidos y criados en ambientes patagónicos parecen encontrarse bien adaptados a las condiciones climáticas habituales del invierno, por lo que continúan consumiendo alimento con relativa normalidad aun frente a temperaturas bajas o jornadas ventosas.

Otro aspecto que ayuda a interpretar los resultados es que el ensayo se desarrolló durante un invierno considerado climáticamente normal para la región. No se registraron olas de frío excepcionales ni eventos meteorológicos extremos prolongados que pudieran modificar significativamente el comportamiento de los animales. En este contexto, el ambiente actuó más como un factor secundario que como un condicionante del consumo.

Contar con este tipo de información adquiere especial importancia para los sistemas de engorde a corral y para la planificación de la alimentación durante los meses más fríos del año.

Contar con este tipo de información adquiere especial importancia para los sistemas de engorde a corral y para la planificación de la alimentación durante los meses más fríos del año. Conocer cuáles son los factores que realmente condicionan el consumo permite tomar decisiones de manejo más eficientes, optimizar el uso de los alimentos y mejorar la productividad de los rodeos.

Comederos electrónicos



Además, el empleo de tecnologías de monitoreo individual representa una herramienta de gran valor para la investigación ganadera. Los comederos electrónicos utilizados durante el ensayo permiten registrar con precisión el comportamiento de cada animal, generando información que sería imposible obtener mediante mediciones grupales tradicionales.

El frío tiene un efecto limitado sobre el consumo de alimento de los animales.


Este tipo de estudios también aporta evidencia científica para revisar algunos conceptos ampliamente difundidos sobre la influencia del clima en la producción bovina.

Si bien las condiciones ambientales pueden modificar parcialmente el comportamiento de los animales, los resultados obtenidos indican que, al menos bajo las condiciones normales del invierno patagónico, su efecto es limitado y no constituye el principal factor que determina el consumo de alimento.

La información generada en el INTA Valle Inferior contribuirá a mejorar los modelos de alimentación y manejo de los sistemas ganaderos de la región, además de servir como base para futuras investigaciones que incorporen otros factores productivos, como la genética, el bienestar animal o distintas estrategias de alimentación.

En definitiva, el trabajo confirma que el invierno patagónico, por sí solo, no representa una limitante importante para el consumo de materia seca de los bovinos en engorde. Más allá de la temperatura, el viento o la lluvia, el comportamiento individual de los animales las prácticas de manejo continúan siendo los factores con mayor impacto sobre la eficiencia productiva de los sistemas ganaderos del norte de la Patagonia.

*INTA


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