Un auto cubierto de escombros de casas dañadas por el impacto del terremoto en Villa de los Santos, Panamá. (AP/Aris Mariota)

Un auto cubierto de escombros de casas dañadas por el impacto del terremoto en Villa de los Santos, Panamá. (AP/Aris Mariota)

“Fue una liberación de energía súbita de una porción de la falla activa”. Con esa definición, Néstor Luque, director del Instituto de Geociencias de Panamá, explicó el origen del terremoto de magnitud entre 7,5 y 7,7 que el viernes 9 de octubre hizo evacuar casas y edificios, dejó al menos dos heridos y aisló por tierra a Tonosí, la localidad situada cerca del epicentro.

El movimiento se produjo a 10 kilómetros de profundidad y activó una secuencia que no cedió tras la sacudida inicial. El Instituto de Geociencias de Panamá contabilizó 107 réplicas en distintas zonas del país. Según Luque, esos temblores se concentran en el Sistema de Falla Azuero-Soná, la estructura geológica que atravesó el evento principal.

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El foco de las sacudidas posteriores quedó situado en el Sistema de Falla Azuero-Soná, una estructura geológica activa que atraviesa el área donde se originó el movimiento principal. Para Luque, la secuencia de temblores no es un episodio aislado: confirma que una sección de esa falla descargó de golpe la presión acumulada.

Según explicó el director del IGC, el sistema había acumulado esfuerzos durante un período prolongado hasta alcanzar su límite elástico y fracturarse. Las réplicas responden ahora al reacomodamiento de los bloques tectónicos mientras continúa la liberación de la energía acumulada.

El Instituto de Geociencias contabilizó más de cien réplicas concentradas en el Sistema de Falla Azuero-Soná. (MARTIN BERNETTI / AFP)
El Instituto de Geociencias contabilizó más de cien réplicas concentradas en el Sistema de Falla Azuero-Soná. (MARTIN BERNETTI / AFP)

El valor asignado al terremoto cambió a medida que la red sísmica incorporaba nuevos registros. Luque explicó que el cálculo inicial se realiza de forma automática con un número reducido de estaciones y luego se reajusta cuando se analiza la información de toda la red nacional. Con esa reevaluación, el Instituto de Geociencias de Panamá (IGC) elevó su estimación de 7,2 a 7,5; el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) pasó de 7,6 a 7,7.

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Luque explicó que la escasa profundidad del sismo —menor a 10 kilómetros— fue otro de los factores que intensificó la sacudida en las zonas cercanas al epicentro. También precisó que las réplicas son de menor magnitud que el evento principal y forman parte del reajuste de la corteza terrestre después de la liberación de energía.

“Todas estas réplicas fueron en el área donde se encuentra el Sistema de Falla Azuero-Soná, lo cual corrobora efectivamente que el evento principal fue una liberación de energía súbita de una porción de la falla activa”, aseguró en declaraciones a la cadena de televisión TVN.

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Las primeras alcanzaron magnitudes de 6,2 y 6,5, antes de que la secuencia descendiera a valores de entre 5 y 4, y luego a rangos de 3 y 2. El director del IGC advirtió, además, que algunas notificaciones del sistema pueden corresponder a revisiones técnicas de eventos ya registrados y no necesariamente a nuevos temblores.

La diferencia responde a los datos que procesa cada organismo y a las metodologías de sus redes de estaciones. Más allá de esa variación, las dos mediciones coinciden en un punto: el sismo estuvo entre los de mayor impacto registrados en Panamá.

La zona cercana al epicentro quedó sin conexión por carretera. Las autoridades cerraron por completo los accesos terrestres a Tonosí y dispusieron que el ingreso se realice solo por vía aérea, mientras equipos técnicos revisan el estado de los caminos y avanzan con la evaluación de los daños.

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Las diferencias en la medición de la magnitud entre el IGC y el USGS obedecen al uso de redes y metodologías distintas. (REUTERS/Enea Lebrun)
Las diferencias en la medición de la magnitud entre el IGC y el USGS obedecen al uso de redes y metodologías distintas. (REUTERS/Enea Lebrun)

El primer relevamiento oficial trazó un mapa de afectaciones que alcanzó plantas potabilizadoras, iglesias, hoteles, comercios, edificios públicos y rutas. El impacto sobre el sistema de agua genera una preocupación adicional: casi todas las plantas de tratamiento del país presentaron daños, aunque el Gobierno todavía no precisó si habrá cortes ni en qué zonas.

En Penonomé, capital de la provincia de Coclé, el terremoto dejó daños en inmuebles y vías cercanas. Una de las torres de la catedral de San Juan Bautista se desplomó mientras sacerdotes y el obispo local, Edgardo Cedeño, se reunían dentro del templo.

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Cedeño contó a la agencia EFE que el derrumbe ocurrió con el grupo aún en el recinto. No se informaron fallecidos por el colapso de la estructura religiosa.

En Veraguas, el terremoto dejó dos personas heridas y una operación de rescate entre los escombros de una iglesia que se derrumbó. El director regional del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc), Arturo González, confirmó a la televisión local que una persona fue hallada con vida tras quedar atrapada bajo la estructura.

Los equipos de emergencia rescataron a una persona atrapada entre los escombros de una iglesia en la provincia de Veraguas. (REUTERS/Enea Lebrun)
Los equipos de emergencia rescataron a una persona atrapada entre los escombros de una iglesia en la provincia de Veraguas. (REUTERS/Enea Lebrun)

Con las réplicas todavía activas, los equipos de emergencia mantuvieron la revisión de viviendas, edificios y sectores considerados de riesgo. La atención se concentró en construcciones con grietas, desprendimientos o señales visibles de daños estructurales, ante la posibilidad de nuevos movimientos.

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Hasta el último parte oficial, las autoridades no habían informado fallecidos. La evaluación continuaba en las provincias afectadas, con prioridad en las comunidades de acceso más difícil y en la infraestructura que sostiene servicios esenciales.

En la sede de la Gobernación de Coclé, uno de los laterales del edificio cedió por completo y dejó a la vista las oficinas de su interior. La parte que permaneció en pie presentó grietas, según los reportes difundidos después de la sacudida.

El daño en la catedral de San Juan Bautista de Penonomé se sumó a las afectaciones en hoteles, comercios y otras construcciones. Las imágenes que circularon en redes sociales mostraron fachadas con desprendimientos y estructuras deterioradas en distintos puntos del país.

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En Ciudad de Panamá, la reacción fue inmediata: numerosos residentes abandonaron edificios y rascacielos ante la intensidad del movimiento. La altura de esas torres puede intensificar la percepción de la sacudida, y las evacuaciones se extendieron por varias calles de la capital.

El Instituto de Geociencias de Panamá y los organismos de protección civil mantendrán el monitoreo de la actividad sísmica y de las zonas afectadas. En las próximas horas, las autoridades deberán establecer el estado de las rutas, las redes de agua y los edificios públicos, mientras persistan las réplicas vinculadas al terremoto.