El calor persiste incluso en la noche y la madrugada, cuando normalmente se espera un descenso de la temperatura.
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17 de octubre, 2026 - 06h01
El 9 de octubre, Guayaquil registró una temperatura mínima de 26,8 °C, un valor que el analista de pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), Boris Malavé, identificó como récord para esta época del año.
La cifra refleja una de las condiciones que más llaman la atención durante los últimos meses: el calor persiste incluso en la noche y la madrugada, cuando normalmente se espera un descenso de la temperatura.
El registro se suma a un periodo de temperaturas elevadas que, según Malavé, se mantiene desde junio. Durante septiembre y octubre, las mínimas deberían ubicarse entre 20 y 21 °C, pero han alcanzado entre 24 y 26 °C, lo que prolonga la sensación de bochorno hasta las primeras horas del día.
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El calentamiento del mar frente a las costas ecuatorianas es uno de los factores que explican este comportamiento. El especialista indicó que el mar presenta temperaturas de entre 27 y 28 °C, con anomalías cálidas en la región que influye sobre el Litoral.
Malavé señaló que las temperaturas oceánicas, asociadas a las condiciones de El Niño, influyen en la atmósfera y contribuyen a mantener elevadas las temperaturas mínimas y la humedad.
A esto se suma una disminución de los vientos, que reduce la circulación del aire y favorece la persistencia del calor. Por eso, las lluvias en Guayaquil no han provocado un descenso significativo: según el analista, tras alcanzar unos 26 °C apenas han bajado hasta los 24 °C.
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Temperaturas máximas y sensación térmica
El calor también se siente durante las tardes. En octubre, la temperatura máxima habitual ronda los 30 °C, pero este mes se han registrado valores de entre 33 y 34 °C, con un máximo de 34,6 °C, según Malavé.
La combinación de altas temperaturas y humedad eleva la sensación térmica, que puede alcanzar entre 37 y 38 °C durante las horas de mayor calor. Esto significa que el cuerpo puede percibir una temperatura superior a la que marca el termómetro, especialmente en espacios expuestos al sol.
Malavé describió el comportamiento registrado desde junio como un periodo de ola de calor persistente, con temperaturas elevadas durante más de una semana y sin un descenso sostenido en las noches.
Lluvias e impacto del calentamiento oceánico
El calentamiento del océano también está relacionado con los cambios en las precipitaciones. El analista indicó que las lluvias acumuladas ya superan los valores normales en varias localidades del Litoral y que las condiciones atmosféricas responden al calentamiento del mar.
Malavé mencionó que durante octubre Guayaquil acumuló 97,3 milímetros de lluvia, frente a un valor normal de 5,9 milímetros para el periodo de referencia citado.
En Esmeraldas, el registro era de 38 milímetros, frente a 15,8 milímetros habituales, mientras que La Concordia sumaba 388,5 milímetros, frente a 89,8 milímetros.
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El especialista prevé que las precipitaciones podrían hacerse más frecuentes durante noviembre y diciembre, acompañadas de tormentas eléctricas.
Si las condiciones cálidas persisten, las lluvias también podrían prolongarse durante los primeros meses de 2027, incluso hasta mayo o junio, aunque ese escenario dependerá de la evolución del océano y la atmósfera.
Recomendaciones ante el calor y las precipitaciones
En Guayaquil, los episodios de lluvia pueden agravar los anegamientos cuando coinciden con mareas altas. Por ello, Malavé recomendó mantenerse atento a los boletines meteorológicos y a las advertencias del Inamhi, especialmente ante la posibilidad de precipitaciones intensas.
Mientras persistan las altas temperaturas, el analista aconsejó reducir la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 15:00, hidratarse y utilizar gorra, sombrilla y protector solar.
Para el 15 de octubre, anticipó un índice ultravioleta de nivel 8 en Guayaquil y el resto del Litoral, correspondiente a una categoría muy alta.
El comportamiento de las temperaturas durante los próximos meses dependerá de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas. Según Malavé, mientras el mar permanezca cálido frente a Ecuador, las mínimas podrían continuar entre 25 y 26 °C, manteniendo el bochorno nocturno en la ciudad. (I)