
Hay pueblos que se visitan por sus monumentos, otros por sus paisajes y algunos porque guardan una historia que merece ser contada. Las Cuevas de Cañart reúne las tres condiciones y, además, cuenta con un atractivo añadido para los seguidores de la música española: fue uno de los lugares más importantes en la adolescencia de Álvaro Lafuente Calvo, Guitarricadelafuente.
El cantante y guitarrista, nacido en Benicàssim y convertido en uno de los nombres más reconocibles de la nueva escena musical española, pasó largas temporadas en este pequeño rincón de la provincia de Teruel, en casa de su abuela. Allí, en pleno Maestrazgo turolense, encontró un paisaje muy diferente al de las grandes ciudades y un ambiente que terminaría teniendo un peso especial en su manera de entender la música.
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Su relación con Las Cuevas de Cañart quedó reflejada incluso en una de las canciones que contribuyeron a lanzarle a la fama. En Guantanamera, Guitarricadelafuente dedica unas palabras a la localidad y la tranquilidad de sus paisajes.

“Cualquiera que tenga un pueblo tiene un lugar al que acudir para descansar y desconectar”, explicaba en conversación con El Duende. “Suena idílico y, quizás, algo cursi, pero creo que lo que tiene de especial el mío es que, al ser tan poca gente y conocernos todos, te sientes muy a gusto en su ambiente”, dijo de la localidad.
Y añadía una frase que resume perfectamente el atractivo de este rincón del Maestrazgo: “Es un sitio donde es muy fácil componer, un pozo de ideas de donde nace mucho imaginario”.
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Con una población que ronda las 80 personas, Las Cuevas de Cañart es uno de esos destinos que permiten desconectar del ritmo de las grandes ciudades. Su pequeño tamaño no está reñido con un patrimonio considerable: la localidad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1982 y cuenta con numerosos edificios y rincones que explican su pasado.
Un paseo por sus calles permite descubrir la iglesia barroca de San Pedro Apóstol, el antiguo Convento de los Monjes Servitas, el convento de las Concepcionistas Franciscanas y distintas ermitas, además de elementos como el Portal de Marzo, el Horno o sus característicos pasos porticados.
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El propio Turismo de Aragón recomienda acercarse hasta Las Cuevas de Cañart para descubrir sus grandes arcadas y portales, así como las ruinas del convento de los Monjes Servitas. La localidad forma además parte del entorno del Maestrazgo, un territorio en el que patrimonio, geología y naturaleza están especialmente ligados.
Los alrededores de Las Cuevas de Cañart ofrecen diferentes posibilidades para quienes prefieren unas vacaciones activas. Una de ellas es recorrer el GR 8.1, que conecta la localidad con La Algecira atravesando paisajes de roca y el entorno de El Estrecho. La etapa oficial tiene unos 6,4 kilómetros y un tiempo estimado de alrededor de dos horas.
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También existe una ruta que conecta Las Cuevas de Cañart con Molinos, de unos 9,4 kilómetros, durante la que se puede disfrutar de paisajes naturales y acercarse a las conocidas Grutas de Cristal de Molinos.

Para los más aventureros, el entorno incorpora además una vía ferrata, mientras que las posibilidades de BTT permiten recorrer el paisaje sobre dos ruedas. Y durante los meses más calurosos, algunos de los rincones naturales de la zona, como el Salto de San Juan o El Estrecho, se convierten en opciones para buscar un respiro frente a las altas temperaturas.
La propia web de Turismo de Aragón incluye tanto la ruta de La Algecira a Las Cuevas de Cañart como la vía ferrata de la localidad entre sus propuestas de naturaleza y aventura.
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La historia de Las Cuevas de Cañart se remonta mucho más atrás que la época en la que Guitarricadelafuente comenzó a convertirla en parte de sus canciones. El territorio conserva huellas de diferentes civilizaciones y está ligado también al paso de los Caballeros Templarios por el Maestrazgo.
Uno de los episodios más llamativos de su historia se sitúa a finales del siglo XV, cuando una epidemia de peste afectó a la zona. En 1497, los religiosos de la Orden de los Siervos de María vinculados al convento de los Servitas se instalaron en Las Cuevas de Cañart, aunque terminarían abandonando el lugar como consecuencia de la propagación de la enfermedad.
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Es una de esas historias que contribuyen a explicar el carácter especial de este pequeño pueblo turolense que combina patrimonio, naturaleza y leyendas en un escenario en el que el tiempo parece avanzar a otro ritmo. Quizá por eso, para Guitarricadelafuente, Las Cuevas de Cañart sea mucho más que el pueblo de su abuela. “En las Cuevas de Cañart, la vida es tan bonita que parece de verdad… Que parece de verdad”, cantaba el artista.