La nueva campaña de excavaciones en la Cueva Negra del Estrecho del Río Quípar, en Caravaca de la Cruz (Murcia), ha comenzado con un hallazgo de gran interés. En los primeros días de trabajo, los investigadores han localizado un hueso maxilar perteneciente a una especie de oso extinguida que formó parte de la fauna que habitó el sureste de la península ibérica durante el Pleistoceno Inferior, hace entre 900.000 y 800.000 años.
El descubrimiento se ha producido en uno de los yacimientos paleolíticos más relevantes de Europa para el estudio de los primeros pobladores del continente. La campaña supone además el regreso de las excavaciones tras dos años de interrupción y reúne a un equipo de doce investigadores que trabajará durante las próximas semanas en la cueva.
Un yacimiento clave para entender los primeros pobladores de la península
La campaña está dirigida por el profesor emérito de la Universidad de Murcia Michael-John Walker, el arqueólogo Mariano Vicente López Martínez y la investigadora María Haber Uriarte. El principal objetivo es ampliar la excavación de las áreas más profundas de la cueva, donde se concentran abundantes restos de grandes mamíferos extinguidos que pueden aportar nueva información sobre los ecosistemas que existieron en esa zona de la península hace casi un millón de años.
El hallazgo del maxilar confirma el enorme potencial paleontológico del yacimiento, pero no es el único foco de atención de la campaña. Los investigadores tienen previsto estudiar los niveles arqueológicos donde anteriormente se localizaron evidencias del uso controlado del fuego por grupos humanos, uno de los aspectos que ha otorgado relevancia internacional a la Cueva Negra. Ademas, también documentarán la tecnología empleada por aquellos homínidos en la fabricación de herramientas de piedra.
Las excavaciones en este enclave comenzaron a principios de la década de 1990 y, desde entonces se han recuperado grandes registros de fauna y de actividad humana. Gracias a los trabajos desarrollados durante más de tres décadas, la Cueva Negra se ha consolidado como uno de los principales referentes europeos para estudiar la evolución de los primeros habitantes del continente y las condiciones ambientales en las que vivieron.
Otros descubrimientos importantes en este yacimiento
Entre los descubrimientos más importantes realizados en este yacimiento figuran algunas de las evidencias más antiguas del uso controlado del fuego fuera de África, clave para comprender la evolución tecnológica y social de los primeros grupos humanos. Además, el enclave ha proporcionado una de las hachas de mano más antiguas documentadas en Europa, lo que ha contribuido a situar a la Cueva Negra entre los lugares imprescindibles para el estudio del Paleolítico Inferior.
Ahora, la aparición del maxilar de un oso extinguido añade una nueva pieza al rompecabezas de la fauna que habitó la región durante el Pleistoceno. El estudio de este fósil permitirá conocer mejor qué especies convivían con aquellos primeros grupos humanos y cómo eran los ecosistemas que ocupaban, dominados por grandes mamíferos hoy desaparecidos.