Hay coches que necesitan que te expliquen su historia para entenderlos. Y hay otros que, simplemente, cuando los tienes delante, consiguen que te detengas a mirarlos durante unos minutos. El Renault 8 Gordini Concept pertenece claramente al segundo grupo.
He tenido la oportunidad de verlo en persona y subirme en él prácticamente en exclusiva, ya que hasta ahora solamente dos españoles hemos podido contemplarlo de cerca. Y aunque todavía estamos ante un concept car y no ante un modelo de producción, tengo que reconocer que en directo resulta mucho más impresionante de lo que pueden transmitir las fotografías.
Renault, dando continuidad a la tendencia iniciada con los Renault 5, Renault 4 y Twingo, ha querido ahora recuperar uno de los nombres más emblemáticos de su historia deportiva, para reinterpretarlo en pleno siglo XXI. Lo ha hecho de una forma bastante diferente a la que cabría esperar. Porque este Renault 8 Gordini Concept no pretende ser una reproducción moderna del clásico de 1964. Es, más bien, una reinterpretación radical de aquella filosofía, y eso se nota desde el primer momento.
Un Renault 8 Gordini que parece salido de un videojuego japonés
El Renault 8 Gordini original era una berlina compacta de cuatro puertas, con el motor colocado en posición trasera y propulsión posterior. Lanzado en 1964, aquel coche de 95 CV se convirtió en una auténtica escuela de pilotos y ayudó a democratizar las prestaciones deportivas mucho antes de que apareciese el fenómeno GTI.
El concept actual no tiene prácticamente nada que ver en cuanto a proporciones, pero sí conserva algunos de los códigos visuales que hicieron famoso al original. Precisamente ahí está una de las cosas que más me han llamado la atención al verlo en persona: tiene un aspecto tremendamente deportivo.
Es muy bajo, muy ancho y parece literalmente pegado al suelo. Mide 4,12 metros de longitud, 1,88 metros de anchura y apenas 1,27 metros de altura, unas proporciones que contribuyen decisivamente a esa sensación de coche de competición.
Además, las ruedas tienen un protagonismo enorme. Son llantas multirradio de diseño rotundo, con 19 pulgadas delante y 20 detrás, una elección que visualmente hace que el coche parezca todavía más ancho y musculoso.
La carrocería está llena de referencias al Renault 8 Gordini original, pero reinterpretadas de una manera muy contemporánea. Los pasos de rueda cuadrados, la línea de carácter lateral, el morro biselado, los seis faros redondos del frontal en los que los inferiores recuerdan a las luces cuneteras de los coche desde rally de antaño, o la rejilla situada en la base del parabrisas son algunos de esos guiños que permiten reconocer inmediatamente de dónde viene la inspiración.
Sin embargo, cuando lo tienes delante, la sensación general es muy diferente. A mí, personalmente, me recuerda en cierta medida a determinados deportivos japoneses. Tiene algo de esos coches compactos, radicales y musculosos que durante décadas han convertido la industria japonesa en una referencia para los aficionados al automóvil.
Hay algo en sus proporciones, en la anchura de las vías, en los pasos de rueda y en esa postura tan agresiva que transmite precisamente eso. Y sobre todo en la forma que hace el pilar C y el alerón sobre el techo plano.
No parece un simple ejercicio de diseño retro. Parece un deportivo concebido desde cero. Y creo que ahí está uno de sus mayores atractivos.
La doble franja blanca sigue siendo protagonista
Por supuesto, no podía faltar uno de los elementos más reconocibles de cualquier Gordini: la característica doble franja blanca. Pero Renault ha querido ir un paso más allá. En este concept ya no son simplemente unas pegatinas o unos elementos decorativos sobre la carrocería, sino que se integran dentro del propio diseño del coche.
Las franjas recorren la carrocería y continúan hacia el interior, atravesando la parte superior del salpicadero y pasando progresivamente del blanco al azul.
El color de la carrocería también recupera el histórico Bleu de France del Renault 8 Gordini original, aunque reinterpretado mediante una pintura de tres capas que aporta mucha más profundidad y permite que las formas esculpidas de la carrocería destaquen especialmente cuando incide la luz.
Hay otros muchos detalles que demuestran hasta qué punto Renault ha trabajado en esta reinterpretación. El nombre Gordini recupera la tipografía inspirada en el modelo original, aparece un nuevo emblema “8” formado por ocho segmentos y el escudo del Renault 8 vuelve a aparecer en el interior.
Pero quizá lo más interesante es que Renault no se ha limitado a copiar. Ha seleccionado elementos del coche original, los ha reinterpretado y los ha integrado en un lenguaje completamente nuevo.
Un coche eléctrico con espíritu de coche antiguo
El Renault 8 Gordini Concept es un coupé eléctrico biplaza y desarrolla 270 CV. Pero si hay algo que me ha sorprendido especialmente es que, pese a toda esa tecnología, no transmite la sensación de ser un coche excesivamente tecnológico.
Y eso se entiende todavía mejor cuando abres la puerta y miras el habitáculo. Porque el interior me parece, sencillamente, espectacular.
Estamos acostumbrados a que los coches conceptuales e incluso de calle actuales parezcan auténticas naves espaciales, con enormes pantallas, superficies completamente digitales y mandos táctiles por todas partes.
Renault ha elegido un camino diferente. Aquí la tecnología está presente, pero intenta pasar desapercibida. El salpicadero mantiene una estructura horizontal muy sencilla y está dominado por una pieza de aluminio cepillado sobre la que aparecen varios relojes circulares. Son seis pantallas digitales, sí, pero están diseñadas para parecer instrumentos analógicos.
Creo que esa es una de las grandes claves del coche. Cuando te sientas dentro, tienes la sensación de estar en un coche antiguo, un coche de otra época, pero reinterpretado con materiales y tecnología actuales.
No hay una enorme pantalla central que monopolice el habitáculo No hay un salpicadero lleno de elementos superfluos. No hay una búsqueda de espectacularidad tecnológica por encima de todo, más bien todo lo contrario.
Hay aluminio, Alcantara, relojes circulares, un volante, unos asientos baquet y un enorme protagonismo de los elementos que realmente tienen sentido en un coche pensado para conducir y con cierto aroma añejo, y eso en los tiempos que corren es maravilloso.
La tecnología está presente, pero parece mecánica
El concepto “café racer” ha sido una de las principales fuentes de inspiración para Renault a la hora de desarrollar este coche. Esa filosofía busca eliminar todo aquello que sobra y dejar a la vista la belleza de los materiales, las formas y los elementos mecánicos.
El Renault 8 Gordini Concept lleva esa idea al automóvil. El interior utiliza aluminio cepillado y Alcantara en lugar de llenar el habitáculo de materiales plásticos que dan sensación de baja calidad.
Los asientos baquet reinterpretan gráficamente los del Renault 8 original y su zona central está tapizada en pana azul, un detalle que recuerda a aquellos asientos planos de los coches antiguos.
Pero lo más curioso es que, aunque los seis relojes son digitales, visualmente parecen completamente analógicos.
Es una contradicción muy bien resuelta: un coche eléctrico que utiliza la tecnología del futuro para recuperar las sensaciones visuales de los coches del pasado.
Y después de verlo en persona e incluso haberme sentado en él, creo que es precisamente eso lo que hace que el interior sea tan especial.
270 CV y una filosofía que mira al pasado
Bajo esa carrocería se encuentra una mecánica completamente diferente a la del Renault 8 Gordini que sirve como inspiración.
El R8 original tenía un motor de combustión trasero de 95 CV y propulsión posterior. El nuevo concept utiliza un sistema de propulsión eléctrico de 270 CV, aunque no se han dado detalles sobre la arquitectura que utilizará, dónde irá situado el motor o si será propulsión o tracción total.
La cifra de potencia puede parecer alta comparada con la del modelo original, pero no lo es si tenemos en cuenta a lo que nos tienen acostumbrados los coches de hoy en día. Aquí lo interesante no es tanto la potencia como la filosofía que hay detrás del coche.
Renault ha creado un coupé biplaza, compacto, muy ancho, muy bajo y con una estética muy deportiva. Por suerte no estamos ante un SUV eléctrico, ni ante una berlina eléctrica, ni ante una reinterpretación convencional de un clásico.
Es un deportivo. Y eso, en estos tiempos, ya resulta suficientemente llamativo y digno de súplica para que llegue a producción aunque sea en edición limitada, como han hecho con su hermano el Renault 5 Turbo 3E.
Un ejercicio de diseño que va mucho más allá de la nostalgia
Renault nos explicó que el proyecto nació a partir de un concurso interno de diseño en el que se presentaron más de 300 bocetos. De todas aquellas propuestas se seleccionaron dos para desarrollar maquetas a escala 2:5 y, posteriormente, se creó una propuesta definitiva combinando elementos de ambas.
El resultado es un coche que mantiene algunos de los códigos más reconocibles del Renault 8 Gordini, pero que no intenta reproducir literalmente sus formas.
De hecho, las proporciones apenas recuerdan al modelo original, pese a que tiene una carrocería de tres volúmenes. Y creo que eso es precisamente lo acertado.
Porque el objetivo no parece ser que alguien confunda este coche con un Renault 8 Gordini restaurado o modernizado. Lo que Renault ha querido hacer es preguntarse cómo podría ser un Gordini si hubiese nacido hoy.
La respuesta es este coupé eléctrico de 270 CV, con unas proporciones casi de coche de rally, seis faros delanteros, pasos de rueda muy marcados, enormes ruedas y un interior que recupera el sabor de los automóviles analógicos.
¿Será algún día un coche de producción?
Aquí está la gran pregunta. Renault presenta el Renault 8 Gordini Concept como un ejercicio de diseño y un proyecto exploratorio. Por tanto, no estamos ante un anuncio de producción de un futuro deportivo eléctrico.
El coche está destinado a formar parte del patrimonio de Renault y se enmarca además dentro del trabajo que la marca está realizando para recuperar y reinterpretar algunos de sus modelos históricos, un camino que ya hemos visto anteriormente con proyectos como el R17 electric restomod x Ora Ïto o el Renault 5 Diamant.
Pero después de haberlo visto en persona, es inevitable pensar que sería una pena que un coche con semejante personalidad se quedase únicamente en un ejercicio de diseño.
Porque hay algo que resulta especialmente difícil de conseguir en un automóvil moderno: que tenga alma. Y este Renault 8 Gordini Concept, al menos visto en persona, la tiene.
No porque sea una copia del clásico. No porque pretenda vivir de la nostalgia. Todo lo contrario.
La tiene porque consigue coger algunos de los ingredientes que hicieron especiales a los coches de otra época (proporciones, sencillez, instrumentos, materiales, sensación de máquina) y mezclarlos con una interpretación completamente contemporánea.
Después de verlo casi en exclusiva, mi primera impresión es muy clara: el Renault 8 Gordini Concept no es simplemente un homenaje a un icono del pasado.
Es la demostración de que todavía se puede imaginar un deportivo eléctrico que, antes de hablar de tecnología, hable de pasión por conducir.
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