
Los neandertales, la especie humana más cercana al Homo sapiens, nacían y crecían de una forma parecida a la nuestra.
Un equipo de investigadores de Países Bajos y Portugal, entre otros cinco países, analizaron restos óseos y dentales de bebés neandertales con una tecnología que permite ver el interior de los fósiles sin tocarlos.
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El patrón de crecimiento fetal de los neandertales fue, en términos generales, equivalente al de los humanos modernos en las primeras etapas de la vida.

Los dientes de leche analizados mostraron un defecto de mineralización que podría ser la evidencia más antigua de una enfermedad metabólica en una especie humana no anatómicamente moderna.
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El estudio fue publicado en la revista Royal Society Open Science y fue liderado por Justyna Miszkiewicz, de la Universidad de Queensland, en Australia y del Centro de Biodiversidad Naturalis, en Países Bajos, junto con Ricardo Godinho, de la Universidad del Algarve, en Portugal. El trabajo forma parte del proyecto SHARP, que está financiado por National Geographic.

El registro de restos fósiles de neandertales menores de dos años es escasísimo. Solo se conocen unos pocos individuos de esa edad en todo el mundo, lo que hace muy difícil saber cómo se desarrollaban en sus primeros meses de vida.
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Los estudios previos sobre neandertales jóvenes aportaron datos parciales y, a veces, contradictorios.
Algunos trabajos apuntaron a que el desarrollo óseo pudo haber sido más avanzado que en niños humanos modernos de la misma edad; otros encontraron patrones similares a los nuestros.
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El conocimiento sobre el desarrollo dental de los neandertales también era fragmentario. Varios estudios habían detectado posibles defectos en la mineralización de los dientes, pero sin llegar a conclusiones claras sobre sus causas ni sobre cuándo ocurrían en la vida del individuo.

La investigación se centró en tres restos neandertales, conocidos como Sesselfelsgrotte 1, 2 y 3, hallados en el sureste de Alemania y fechados entre 90.000 y 50.000 años atrás.
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“Los restos fueron desenterrados en Sesselfelsgrotte, Alemania, en las décadas de 1960 y 1970 y permanecieron en un museo hasta hace unos 20 años, cuando se confirmó que eran neandertales”, dijo Miszkiewicz.
El primer objetivo fue verificar si la estructura interna del hueso a escala microscópica del individuo Sesselfelsgrotte 1, probablemente un feto, coincidía con la etapa del tercer trimestre de gestación estimada a partir de medidas externas.
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El segundo fue explorar la estructura interna de los molares de leche de Sesselfelsgrotte 2 y 3, dos dientes que habrían pertenecido a niños distintos.
“Creemos que los huesos provienen de un posible bebé nonato, mientras que los dientes molares pueden haber pertenecido a dos niños diferentes, pero todos son excepcionalmente raros”, señaló Miszkiewicz.
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El equipo usó microtomografía computarizada (micro-CT), una técnica que genera imágenes tridimensionales del interior de los fósiles sin necesidad de cortarlos.
“Al usar esta tecnología de ‘microanatomía virtual’, hemos podido identificar patrones en el tejido óseo típicos de un esqueleto fetal en rápido crecimiento”, comentó.
Los huesos de Sesselfelsgrotte 1 mostraron tejidos propios del tercer trimestre de gestación en humanos modernos.
Los huesos largos —como el fémur (hueso del muslo) y el húmero (hueso del brazo)— tuvieron zonas de mayor compactación que el hueso de la mandíbula y el frontal, lo que sugiere que ciertas partes del esqueleto se desarrollaban más rápido que otras.
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En los dientes de leche de Sesselfelsgrotte 2 y 3, los escáneres detectaron hipodensidades —zonas de menor densidad— dentro de la dentina, el tejido calcificado que está debajo del esmalte.
Esas zonas son propias de lo que se llama dentina interglobular (IGD), un defecto que aparece cuando la mineralización del diente se interrumpe.
“Las exploraciones de micro-CT revelaron inusuales defectos de mineralización en las profundidades de la dentina”, afirmó Godinho.

Ese tipo de lesión puede apuntar a trastornos como deficiencia de vitamina D, de calcio o problemas en su absorción. Como esos dientes se forman entre el tercer trimestre del embarazo y el segundo año de vida, el defecto registraría un estrés metabólico muy temprano.
El crecimiento fetal del neandertal de Sesselfelsgrotte 1 fue ampliamente equivalente al de los humanos modernos, con algunas zonas de desarrollo más acelerado en los huesos largos.
“Estos diminutos restos proporcionan un vistazo increíble a nuestra historia evolutiva humana”, dijo Miszkiewicz.

Sobre los dientes, los investigadores fueron cautos: no es posible establecer con certeza la causa de la dentina interglobular en restos fósiles.
El estudio representa, con todo, la evidencia más temprana conocida de una posible enfermedad metabólica ósea en una especie humana no anatómicamente moderna, con unos 75.000 años de antigüedad.
Los investigadores señalaron que estudios futuros con mayor resolución y con múltiples métodos combinados serán necesarios para afinar la interpretación del crecimiento temprano de los neandertales y para determinar el origen exacto de los defectos dentales observados.